Enredo Político en las Elecciones del 2016

Por Alberto Pérez Amenper

enredoPara los que tratamos de ver la situación política basada en lo que es mejor para la nación, que sería la vuelta a la normalidad de lo que ha sido el pragmatismo americano de los fundadores de la nación, estamos preocupados.

Nunca se había visto algo tan anómalo en unas elecciones generales en ambos partidos. Esto está siendo algo que se desvía de lo que se considera normal, regular, natural o previsible.

Ha sido extraño y divertido en las últimas semanas ver los comentarios asombrados de los expertos de Washington lidiando con la manía del excéntrico Trump en el partido republicano y la subida del comunista Bernie Sanders en el partido demócrata.

Decir que la subida de estos candidatos inusuales ha sido inquietante para las élites políticas sería una subestimación enorme.

Mientras que el proceso les está causando cierta angustia, la mayoría de los expertos todavía esperan como los aspirantes finales a Hillary Clinton y Jeb Bush, y quizás ese sea el problema, daban por ganadores a proponentes de pocos cambios en lo establecido en ambos espectros políticos, cuando los votantes en ambos partidos quieren cambios.

Los republicanos para el conservadurismo y los demócratas hacia el socialismo.  .

Algunos sugieren que la extravagancia de Donald Trump como puntero finalmente puede asustar a los votantes republicanos a la elección de Bush con el que se sentirían más seguros y cómodos.

Trump ha hecho más daño a los candidatos conservadores que a Bush.

En el otro lado muchos ven a Clinton como la única opción viable para los demócratas, estos son los que se inclinan a la izquierda pero tienen miedo de un candidato cómo Sanders.  .

Puede ser adecuado. Clinton y Bush tienen más dinero y conexiones y apoyo entre sus élites de partido que cualquier otro candidato (probablemente más que todos los otros candidatos combinados).

En un año normal, eso hubiera sido suficiente para hacerse con la nominación, pero estamos viviendo momentos extraños.

Nunca Donald Trump o Bernie Sanders hubieran tenido el menor chance de ser nominados, ya habían tratado anteriormente y no llegaron a ningún lado, o sea esto demuestra que no son realmente los candidatos, es la reacción de los votante a las nunca antes vistas políticas de Obama, lo que ha cambiado el escenario político sintiéndose urgencia a los conservadores y haciendo sentirse con ínfulas y percepción de una posible victoria a los radicales socialistas.

Esto deja en los centristas en ambos partidos y a los independientes, en un limbo sin saber que hacer o pensar.

Esto no es un año normal. Entre muchos votantes de ambos partidos, la posibilidad de una elección de Bush-Clinton es más aterradora que una elección entre Trump y Sanders, y los del medio se están diluyendo en la retórica radical de los extremos.

Esta afirmación es lo que ha causado esta situación incomprensible en la clase política. Los votantes en otra ocasión hubieran considerado  a Bush y Clinton como manos experimentadas que saben cómo es el juego de la política y cómo  el gobierno se supone que sea administrado.

Pero eso es precisamente lo que odian la mayoría de los votantes. Ellos están hartos con el status quo. Si la definición de locura es hacer lo mismo una y otra vez mientras esperan un resultado diferente actuar de una manera más sensata, muchos votantes ven unas elecciones Bush-Clinton como simplemente más de lo mismo.

Para ser claros, unas elecciones de Trump-Sanders son menos probables que Bush-Clinton. Pero la realidad de la elección 2016 es que muchos votantes preferirían nuevas caras que a los iniciados, algunos prefieren extremistas, el resto le gustarían alternativas más de acorde con los cambios que se necesitan después de una administración tan desastrosa cómo la de Obama.

Yendo más allá de Trump y Sanders, una mayoría de electores en cada partido probablemente preferiría una opción entre Scott Walker y Joe Biden  u otra alternativa similar en lugar de Clinton contra Bush.

El odio del status quo es más fuerte entre los republicanos que los demócratas. Esto hace más difícil para Bush ganar la nominación que para Clinton a pesar de los escándalos de Hillary.

Otro desafío para la elección de la creación del partido republicano es el hecho de que Trump está dominando la charla de la campaña.

Algunos dicen que a la larga esto es conveniente. El hecho de que Trump está recibiendo toda la atención es una buena noticia para otros candidatos del partido republicano. Él proporciona cubierta mientras que los candidatos emergentes aprenden las cuerdas, esto lo estamos viendo con la emergencia de Ben Carson y Carly Fiorina. .

El escrutinio es la diferencia de lo que han experimentado antes cuando ciertos candidatos eran establecidos y otros se suponían que no tenían chance. . La tensión de estar en un debate presidencial es otra experiencia única y difícil. Pero Trump proporciona candidatos como Scott Walker, Marco Rubio, Carly Fiorina, Ben Carson, la oportunidad de conseguir su visibilidad y exponer sus puntos de vista como una alternativa para Trump.

Si Trump se desvanece, los otros candidatos se colocarían mucho mejor para desafiar a Bush lo que están hoy.

Y, seamos realistas, si Trump se desvanece su apoyo será para cualquiera menos Bush. No creemos que sea capaz de traicionar al pueblo aspirando como independiente, que sería la victoria demócrata.

En el lado demócrata, Clinton sigue siendo la favorita para la nominación de su partido. Sin embargo, ese resultado no es muy seguro como parecía hace unos meses. Las cosas pueden cambiar rápidamente cuando los votantes de base del partido están en el humor para el cambio y las tiñosas están volando bajo esperando la muerte política de Hillary.

Pase lo que pase, el actual apoyo de Trump y Sanders es una demanda demasiado seria para el cambio. La clase política no lo está todavía tomando lo serio, pero es preocupante, y  hay rumores de una campaña publicitaria empezando el próximo mes de Septiembre, contra ambos candidatos por sus oponentes dentro de cada partido.

 

 

Comments are closed.