ENTRE TELAS Y COLORES

Por Andrés Alburquerque

andres2Los que desean hacer escuchar su voz y no han sido bendecidos por Dios con riqueza pecuniaria sufren un largo y, a veces sospecho eterno, calavario. Limitaciones técnicas, mala voluntad del entorno y constantes encontronazos con la hostil realidad de los que no tienen hacen prácticamente imposible disfrutar de presencia en este mundo cada vez mas globalizado y corporativo en el que los dueños no existen pero manejan y los trabajadores somo parcialmente propietarios de una quimera.

Y no se trata de que los “contra corriente” tengan siempre razón; de hecho los hay que nunca la tienen, pero estar en lo cierto o no, ademas de en extremo relativo, es irrelevante ante la perspectiva demoledora de la ausencia, del hecho innegable que la libertad tiene un precio y de que no todos somos iguales aun en sociedades tan avanzadas y revolucionarias como la nuestra.

Es encomiable que existan personas que en medio de tan desolador panorama aun sueñan y aspiran a transmitir su mensaje, sabio o estulto que sea, pero el suyo, en lugar de resignarse al triste y opaco papel de ventriloquos sociales. Habrá innumerables momentos en que pierda la paciencia con estos señores (y señoras) con que comparto esta “locura”, habrá momentos de alegría y de particular tensión, pero por encima de todo me siento contento de saber que no estoy solo.

Hoy salimos vestidos de lino, manana quizas de gabardina, quien sabe si hasta se nos de la posibilidad del suave y acariciante cashmere, pero tras la apariencia estará presente la decisión de no tolerar pasivamente que nos continúen robando el papel de protagonistas que este bello proyecto llamado vida nos ha asignado.

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