ESTA VEZ LEA BIEN LAS ENTRELÍNEAS: SE DERRUMBA EL “CUBAN-POWER”

Por Andrés Pascual
Si de algo nos libramos con la salida de Obama de la Presidencia, es de luchar contra el cambio de “peligro” que ha querido imponer, sustituyendo a ISIS y a otras organizaciones terroristas por el cambio climático.
De prohibir en niveles docentes el uso de frases y/o palabras como islam terrorista o ilegales por indocumentados, de eso y de muchas otras cosas de verdadero peso a la hora de enumerar daños a la seguridad nacional y a la formación de niños y jóvenes que, en vez de responder a la patria, escuchaban los acordes de la flauta de este peligrosísimo Hamelín, que los conduciría y con ellos al país, al abismo a muy corto plazo.
Imagine por un momento qué hubiera representado Hilaria invistiéndose hoy, comparado con la gestión asoladora de Obama, a no dudarlo, lo mismo multiplicado por 300.
Y por ese 300 % adicionado a la capacidad de destrucción nacional, de pérdida total del sueño libertario de muchos países que la necesitan en todos los confines, por eso votó el GOP y la mayoría kubanoide histórica o moderna, que basó su preferencia, no en la necesidad del país, incluso de Cuba, sino en su solidaridad trasvestida con el enemigo, porque el ganador utilizara mañas de politiquería, iguales y nunca peores que las usadas por ellos mismos para ganar sus “altos puestos inútiles”, de acuerdo a la razón por la que se les elige.
Helen Aguirre (foto al centro) es una señal visible en el staff de Donald Trump como hispana de rango y acaso la única hasta ahora, sangre nueva que moverá útiles hilos contra el enemigo común, a pesar de que su suegro es un demócrata histórico.
Bella, valiente, inteligente, preparada, en la primera línea de fuego durante todo el trayecto de este combate, el nombramiento de la Sra Aguirre representa que esta nueva administración, cuyo objetivo es arreglar lo destruido por el califato soro-obamista, no tiene en cuenta a “nuestros orgullos” como parte del ejército de avanzada contra el anti-americanismo galopante y yo estoy de acuerdo con quienes pudieran pensar así, de hecho, ningún congresista ni tycoon “cubano o kubano-americano”, nadie de estos bajos y oportunistas elementos de 2da a la hora de alzar la bandera de la patria, es lo suficientemente fiel como para premiarlo por algo que no ayudaron a ganar, al contrario, se cansaron de ponerle traspiés y de traicionarlo cada segundo de cada minuto durante lo que duró la contienda.

Helen Aguirre está ahí para decirle a todo el mundo que inició el principio del fin del poder cubano-kubanoide, poder que se perdió por la traición a todo lo que merecía fidelidad absoluta de quienes, por oportunistas-míopes, no fueron capaces de ver que cometían suicidio.

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