EVOLUCIÓN DEL INTERMEDISTA EN CUBA

Por Andrés Pascual
beisbolEn la historia del beisbol cubano, y hablo hasta 1960 en la Isla, la posición de la segunda base no fue pródiga en portentos, los “viejos tan viejos que no queda vivo ninguno”, durante los 60’s, se referían a Papo González como un buen intermedista (después trabajó como scout para el Washington); Papo era blanco y la alternativa en el beisbol pre-ligas negras y durante los 20’s fue Bienvenido Jiménez, al que apodaban en EUA “The Hook” y en Cuba “Pata jorobá”, porque tenía una de sus extremidas hacia afuera por la rodilla y caminaba ligeramente cojo.
Bienve era muy rápido, a pesar de su pierna medio inútil y, consta en los récordes, una mañana robó 13 bases en un juego actuando por el Almendares.
De cara a los 30’s, el hombre del segundo saco era Cuco Correa, que tuvo mucho que ver en el desarrollo del beisbol de la Liga Mexicana en sus inicios junto a su hermano Sergio, a Aristónico Correoso, a Bragaña, a Alcibíades Palma y a Agustín Verde, este último verdadero pionero, como Oscar Rodríguez y su hermano Joseíto durante 1918-20 en Veracruz y Yucatán, del circuito azteca.
A pesar de que Napoleón fue intermedista del equipo Cuba y lo mejor del amateurismo período 1939-1941, muy superior a Leandro Pazos, su entrada al champion y a los Gigantes propiciaron que alternara en la esquina caliente y en la primera base con frecuencia, por lo que fue Heberto Blanco, que se ocupaba de la posición a tiempo completo, el que más se mencionaba como “lo mejor” entre 1935-1950.
Sojito Gallardo, un pequeño acorazado oriental de coraje ilimitado, a pesar de su capacidad defensiva, de sus años de regular en los Havana Cubans y en el Champion, de haber impuesto en 1955 récord de fildeo en la Liga Occidental de Venezuela, no califica como para discutir lo mejor en una posición que, en realidad, tuvo pocos competidores de clase inmortal durante aquellos años.
El primer camarero de verdadera clase, que desde 1960 superaba a Miñoso como el mejor pelotero de Cuba, que jugaba regular en Grandes Ligas al lado de Ernie Banks con los Cubs de Chicago y que fue convertido en segunda base por un coach de la Organización de la Ciudad de los Vientos fue Tony Taylor (2DO IZQ-DERECHA CON EL MARIANAO), cuya posición original con el Estrellas de Colón de la Liga de Pedro Betancourt y con los Bengaleses de la ex Ciudad que Progresa fue la tercera.
Cuando Taylor regresó a la Liga Cubana como parte del Almendares en 1958-59, se estaba en presencia de un pelotero completo, inteligente, que robaba bases, que fildeaba un mundo y que solía frecuentar la frontera del bateo de .300.
El Chino de Matanzas ganó un champion bate en la Liga Cubana y otro en Puerto Rico, parte del cuarteto que, inmediatamente que cesó el beisbol en La Habana, ganaron campeonatos de bateo consecutivos, 1962-1965, representando a equipos de la Liga Invernal Portorriqueña: Oliva, de la Hoz, Cuqui Rojas y Tony Taylor. Curioso, Tony ganó en 1959-60 y Rojas en 1960-61 con Almendares y Cienfuegos-Habana.
Después de Taylor entraron Rojas en 1964 y Tito Fuentes en 1965 a las Grandes Ligas, el segundo solo fue visto en La Habana como juvenil o en el Telefónos amateur, mientras que Rojas pudo jugar amateur y con los Cubans, con los Rojos del Habana y con el Cienfuegos.
Pero regular en Grandes Ligas desde que lo subieron de Doble A, con etiqueta de bigleaguer de juego seguro y brillante Tony Taylor, a partir de 1969 lo alternaron a menudo en Detroit en la antesala.
A pesar de Rojas, que fue muy versátil y ocupó hasta el outfield en oportunidades, o de Fuentes; porque Taylor estuvo 19 años ininterrumpidamente en las Mayores; porque fue más rápido y más inteligente que los dos que señalé, a pesar del fildeo de Rojitas, al que no le envidiaba y era mucho más decidido en seleccionar lances peligrosos en la frontera “entre puedo o no cometer error si llego y tiro”, Tony Taylor es, sencillamente, lo mejor de todos los tiempos en la posición en Cuba, porque lo demostró en el beisbol profesional.
El que no pudo porque creyó que tenía “a Dios cogido por la barba” y se quedó allá, que hoy rumia su frustración y desencanto tardíamente, bueno ¿Qué se le va a hacer? Quedó como alguien promisorio al que le faltó el valor para competir y “ver si cumplia…”, es decir, como un DON NADIE.