Explicación estructurada que demuestra el ridículo de Carmen Aristegui contra EPN

Por Tristán De Leonís. Ensayo

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Me han escrito varias personas en forma personal y otros en mis publicaciones al respecto de la tesis de licenciatura del presidente Peña Nieto. Dado que siguen pidiéndome mi opinión con base en mi experiencia de docente y se han dado casos de personas que se quieren hacer los chistositos, alterando lo que digo prefiero hacerlo público. Para ello haré una explicación estructurada del modo siguiente:

A.- Varias explicaciones previas; B. el caso singular.

A.-
1. Existen varios títulos universitarios obtenidos con un trabajo escrito. A esos trabajos se les llama “tesis”. Ni los títulos ni los trabajos tienen el mismo valor.

En México los títulos son: a. Licenciatura; b. Maestría; c. Doctorado. En otros países, en especial en el área germanoparlante, algunos países escandinavos y eslavos existe otro título superior, concedido muy raramente y muy difícil de obtener llamado Habilitation. La Habilitation es necesaria en esos países para poder ser catedrático universitario. En otros países tal categoría es concedida por el Doctorado.

2. Los títulos de los diferentes países, aunque tengan el mismo nombre, no son equivalentes. La razón de ello son evoluciones que provienen desde la Universidad medieval y, ante todo, después de la restauración de los títulos de Doctorado por Napoleón después que la Revolución francesa los suprimió por un cierto tiempo (como siempre los salvajes van contra la cultura y la educación). A partir de la restauración napoleónica, el título de Doctorado se ha ido impuesto internacionalmente en el mundo académico como máxima distinción que puede conferir una Universidad con excepción de los países señalados en que existe la Habilitation.

3. La función de la tesis para obtener uno de esos grados académicos es muy diferente. Esto quiere decir que aunque se hable de una tesis de Licenciatura, de Maestría, de Doctorado o de Habilitation, no se trata de lo mismo. También es errónea la idea de que una tesis de Maestría es simplemente una tesis como la de Licenciatura, pero más grande; y así sucesivamente hasta la Habilitation. Esto responde al hecho de que cada uno de esos trabajos tienen funciones completamente diferentes. La función de una tesis de Licenciatura es que el candidato demuestre que sabe redactar un texto con una construcción y argumentación correcta según determinados parámetros. En muy raras ocasiones se trata de una aportación. En mi experiencia sólo conozco una tesis de Licenciatura que es una aportación (aunque todos los que hicimos una tesis de Licenciatura pensamos que con lo que escribíamos cambiaríamos la historia cultural de Occidente y quedaríamos al nivel de Platón o Schopenhauer: completa petulancia adolescente e ignorancia de la realidad). La experiencia demuestra una y otra vez que quien no realiza una tesis dificilmente podrá redactar alguna vez un trabajo científico. Le falta la experiencia (aunque existen casos). La tesis de Maestría se pretende como ejercicio dirigido por un tutor para que el candidato desarrolle un tema con una cierta profundidad según todas las reglas científicas y estructuras lógicas.

La tesis de Doctorado debería ser la presentación de resultados nuevos sin que necesariamente se desarrollen nuevas cuestiones teóricas. Es decir, se utilizan teorías ajenas para aplicarlas a un tema nuevo. La distancia entre el Doctorado y la Habilitation es que en esta última se pide no sólo resultados nuevos, sino un marco teórico novedoso y original desarrollado ex-profeso para probar la resolución de un problema nuevo.

4. Con todo ello queda explicado (en forma muy simplista, lo reconozco) la diferencia entre esos cuatro grados académicos existentes. Se debe señalar que, en rigor, las exigencias para cada grado son diferentes según la tradición académica (es decir: en los diferentes países) en que se realice el título: no es equivalente un título francés o alemán en determinadas materias a un título estadounidense o senegalés.

5. Las formas para un trabajo universitario se han ido afinando internacionalmente y se han vuelto con el tiempo cada vez más precisos. Esto ha sido, en gran medida, algo que ha sido establecido por la Academia germana en sus contenidos y por la Academia anglosajona en sus formas. Hoy los parámetros son, en mayor o menor grado, determinados por órganos internacionales, pero que se concentran, en su mayoría, en los Estados Unidos. Hay diferencias entre los parámetros propuestos por la Academia estadounidense que no son aceptados por la Academia germana y francesa. Un caso particular (y hablo de mi facultad): la cita de textos en otros idiomas. En la Academia estadounidense (en mi materia) es muy usual y aceptado citar textos en otros idiomas por traducción y hacer análisis a partir de la traducción. Esto se considera en la Acadmia francesa y germana (y probablemente en muchas otras), inaceptable y es motivo de rechazo inmediato del trabajo. Si bien este es un ejemplo muy preciso no se trata de la única diferencia, pero el caso muestra las divergencias que hay en la forma. Con ello quiero indicar que las formas cambian no sólo según la época, sino también por los contextos culturales. En México los parámetros de las características de un trabajo científico fueron laxos durante muchísimo tiempo, reflejando el muy poco rigor que existía. Por supuesto que había personas que trabajaron con gran rigor, pero el no hacerlo no provocaba grandes conflictos. Recordemos que, por ejemplo, ni Alfonso Reyes ni Octavio Paz dan sus fuentes y, especialmente en el caso de Reyes, en muchos casos ni siquiera indica que está citando textualmente. Esto ya no es posible hoy. Después de la firma del Tratado de Libre Comercio, México dejó de ser una isla en el universo para integrarse paulatinamente al mundo. La situación también puso en la mesa de discusión el problema de los Derechos de Autor. Ello tuvo como consecuencia que no sólo se regulara que no se podían publicar en México sin permiso establecido libros publicados en otras partes, sino, también, por ejemplo, cuestiones de Derecho de Autor y regalías por películas y música. Pero esto también se extendió a la cuestión de la forma de trabajos científicos. Por ello, desde 1994 que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio se impuso un rigor mucho mayor en la forma de presentación de los trabajos científicos al que era usual antes.

B.-
El caso de la tesis de Licenciatura en cuestión ha arrojado muchos comentarios en estos días. Es claro que todo el caso es el intento de una mujer con claros trastornos psiquiátricos de desestabilizar el país. Veamos cuales son los puntos:

a. La señora hace una “investigación especial” y determina que 27% del texto presentado no corresponde a los lineamientos formales esperados. Al respecto debo indicar que eso de que hizo una “investigación especial” es, para los que estamos en el medio académico y dirigimos tesis de Licenciatura, Maestría, Doctorado y Habilitation, una franca tomadura de pelo. Lo explico: se han desarrollado programas en los cuales se introduce, capturado en sistema Word, el texto de la tesis; se deja correr el programa y después de aproximadamente 4 minutos, después de revisar varios millones de millones de textos, el programa arroja las coincidencias del texto en cuestión con otros desde coincidencias de 3 palabras hasta párrafos completos, establece el origen de tales coincidencias, da la bibliografía y establece los porcentajes de coincidencia. Es decir: la tabla de coincidencias que la Sra. Aristegui presentó en su “reportaje especial” de su “unidad de investigación” es producto de ese programa. El programa en cuestión lo desarrolló la Universidad de Heidelberg (Alemania) y se paga su uso por cantidad de signos que se pide comparar. Así que no crean que la “unidad de investigaciones” se puso a trabajar y revisar bibliografía, sino que simplemente digitalizaron la tesis, pagaron 4 Euros, metieron el texto y esperaron 4 minutos. Para eso se tarda uno aproximadamente media hora y la mayor parte del tiempo es porque se tiene que utilizar un programa algo más complicado para pasar un texto en pdf a digital.

b. La situación explicada en el punto anterior (a) no permite demeritar el esfuerzo acosador de la Aristegui ni exime de culpa al documento en cuestión.

c. Ahora bien: se trata de una tesis de Licenciatura y no de Doctorado o de Habilitation. Es decir, el caso, por mucho, no tiene el peso de casos de trabajos de Doctorado y de Habilitation de políticos húngaros y alemanes en que se detectaron plagios. En el caso de un Doctorado se trata de una culpa académica máxima, pues el fin de un trabajo de Doctorado (y ya no se diga Habilitation) es justo la presentación de nuevos conocimientos. En el caso de la Licenciatura, cual expliqué antes, no se presentan (más que excepcionalmente) nuevos conocimientos, porque se trata de un trabajo escolar destinado a mostrar que se puede pensar de modo lógico. Por supuesto que esto tampoco exime de la falta al documento en cuestión, pero lo que si es claro que compararlo con los casos alemanes y húngaros resulta de un completo desconocimiento de la naturaleza de una Licenciatura y la naturaleza de un Doctorado o una Habilitation.

d. El director de tesis en discusión ha explicado que los capturistas no colocaron las comillas. La explicación me parece no sólo baladí, sino penosa. No obstante, a pesar de que tal explicación no la acepto jugaré a ser abogado del diablo y cuento que es absolutamente normal que un texto sea alterado al momento de que se imprima. Cuando me entregaron las pruebas de mi edición de las obras de Francisco de Castro el jefe del Departamento correspondiente de la editorial, es decir, nada menos que el Fondo de Cultura Económica, me dijo que no había entendido nada del libro. Al momento de revisarlo me di cuenta que habían hecho todo el formateo no con base en mi versión final, sino que oprimieron un botón y aparecieron todas las marcas de corrección registradas por el programa. Para explicarlo con piedritas: Word registra todos los cambios que se le hacen a un texto. Si el libro en cuestión fue el resultado de 14 años de trabajo no necesito decir que fueron miles de correcciones a lo largo de 14 años. Y el Fondo de Cultura apretó ese botón que existe en Word, formateó miles de variantes, tachaduras y correcciones y estuvo a punto de imprimir un volumen de casi 900 páginas de ese modo. Pedí una cita con el director y las personas correspondientes con una computadora del Fondo. Presenté el texto tal cual se los entregué y luego oprimí el botón correspondiente y apareció un texto con todas las marcas de corrección. Lo único que dije es que el trabajo de edición realizado en 1 ½ años era una porquería y tenían que empezar de cero. Corrieron a medio departamento editorial. La siguiente version que me dieron de mi libro me la entregaron advirtiéndome del esfuerzo que hicieron al darse cuenta que redacto muy mal y que habían corregido todos esos errores de la mejor forma que pudieron. Lo que no se dieron cuenta es que los textos que les parecían mal redactados en realidad estaban en latín. Gracias a que soy compulsivo revisé línea por línea, me di cuenta de la estupidez y armé un escándalo mayor. Nuevamente, el trabajo de 1 año se fue al basurero. (¡Imagínenese lo que hasta ese momento se había invertido de dinero en ese proyecto!) Finalmente, después de 5 años de estar luchando apareció el libro y no quiero saber cuántos errores todavía tiene. Pero esto no es un caso único. Lo mismo sucedió con mi edición de “Primero Sueño”. Perdí la cuenta cuántas veces me lo mandó la editorial diciendo que ya estaba listo para la impresora, pero lo que si recuerdo es que en una de las versiones conté alrededor de 3500 (tres-mil-quinientos) errores de formateo. Es decir: simplemente porque no respetaban mi texto y se sentían más conocedores de la materia que el autor resultaban cientos de fragmentos en que no se sabía si era cita o eran originales míos. El trabajo fue de locos y se tardó 5 años hasta que salió el libro (y no quiero saber cuántos errores tiene). De tal suerte, la explicación dada por el director de la tesis de Licenciatura en cuestión es muy plausible: al momento de capturar el texto las personas correspondientes no pusieron las comillas. Pero la explicación apunta a que el director de tesis ni los sinodales revisaron el impreso: algo que se debió hacer.

En conclusión:
a. No acepto el plagio. ¿Hubo en el caso en cuestión realmente plagio? ¿Fue desconocimiento de un escuinclito en la edad de la hormona de formas académicas que no se han generalizado en México hasta hace aproximadamente 20 años? ¿Fue culpa de los capturistas? Cada quien puede pensar lo que quiera, pero tratar de hacer de esto un escándalo para tirar un gobierno resulta patadas de ahogada de una mediocrísima periodista que se da cuenta que rebasó su cenit de influencia hace mucho tiempo y está en decadencia junto con delirantes que están furiosos porque por las importantísimas reformas realizadas les quitaron su plaza de aviador o tienen que pagar más por la comida del perro o tienen que hacer una evaluación para justificar que les paguen o -¡horror mayor para el mexicano que piensa que el gobierno debe mantenerlos y resolverles sus problemas!-: tienen que pagar impuestos.
b. Igualar el caso de una tesis de licenciatura con una de Doctorado o de Habilitation es desconocer de qué hablamos.
c. Los parámetros de rigor científico internacionales no se han vuelto moneda corriente en México hasta después de 1994, mientras que la tesis en cuestión es de 1991.

d. El problema del caso es que ni el director de tesis ni los sinodales, durante la defensa, pararon el documento de un escuincle en la edad de la hormona. Como Director de tesis y sinodales del examen ESA ERA SU OBLIGACIÓN para luego investigar si la situación venía del candidato o de los que capturaron el texto. Es decir: el caso apunta a que varios académicos NO HICIERON SU TRABAJO.

e. Por mi experiencia personal sé que muchos “directores” de tesis ni dirigen ni leen las tesis. Y leer una tesis no significa leer una novelita Best-seller, sino que implica muchísimo trabajo. Por ello, muchos colegas se van por la vía fácil.

f. Puedo asegurar que me esfuerzo mucho y se me va la vida leyendo tesis de grado, pero dado que sólo soy humano y me equivoco no puedo decir que todas las tesis que he dirigido estén limpias. Me esfuerzo y las reviso hasta el último momento. Pero uno tiene límites.

g. Pretender hacer del caso un escándalo demuestra la ignorancia de Aristegui al respecto del tema. Recordemos que ella nunca escribió una tesis y ni siquiera terminó una licenciatura. ¿Habrá leído tres libros?

h. El problema es, ante todo, de la Universidad, del director de tesis y los sinodales. Esos sí están en un problema.

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