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Published On: Vie, Ene 10th, 2014

FOUL A LAS MALLAS DE LOS AFRODESCENDIENTES CUBANOS

negros en cuba antes

No es nada nuevo que el régimen utilice a niños para transmitir su mensaje misógeno e irreal. Desde los primero anos de la pesadilla la cúpula en el poder ha utilizado cuanto recurso le ha sido útil para martillear con su demagogia. El video de la pionerita lanzando loas a Fidel y Raul no es mas que el último ejemplo de esta política. Sobre este hecho me gustaría señalar algunos puntos:

1- El contraste entre la niñez de la lectora del panfleto y la vejez de los ancianos que la escuchaban en primera fila provocaría risa si no se tratase de la tragedia de un pueblo entero.

2- Usando una de las técnicas de “1984” de Orwell, el texto leído elenca unos éxitos y refleja una visión que nada tienen que ver con la deprimente realidad cubana.

3- La niña seleccionada para leer el comunicado es negra y por su tonalidad de piel pienso que ambos padres y abuelos sean de la misma raza.

negros en cubaSobre el punto uno considero que en cuanto la pobre niñita se bajó del escenario y llegó a su casa volvió a la carga con sus padres o su abuela pidiéndoles que le compren las bisuterias “burguesas” que otros amiguitos de su escuela (en su mayoría blancos) poseen y que ella no puede obtener, para nada recordará la sarta de estupideces que le obligaron a leer pues volverá a sumergirse en la cloaca de la realidad del ciudadano medio. El divorcio entre los niños y jóvenes y los vejetes de la nomenclatura es insalvable y resulta tan evidente que incluso llevo al general presidente a mencionarlo en su discurso por el enésimo aniversario de la pesadilla.

En el segundo punto pareciera que Orwell en persona hubiese redactado el sainete; todo marcha a las mil maravillas, los niños cubanos tienen el privilegio de vivir en una sociedad definitivamente superior, los críos siguen al pie de la letra los consejos del “Tio Castro” en cuanto a comportarse bien y estudiar. para nada se menciona la cantidad de jóvenes y niños que piensan solo en largarse de ese desastre en busca de algo mas llevadero ni la pobre calidad de los maestros que adolecen de una ignorancia ortográfica y de contenido casi comparable a la de sus alumnos.

En el tercer punto la indignación me colma; como he señalado en reiteradas ocasiones el problema racial en Cuba nunca se resolvió y es la asignatura pendiente de la sociedad civil. Comprendo que en este momento lo más importante es salir del par de viejos que no acaban de morirse, pero incluso en una Cuba democrática si no se enfrenta el problema racial mas temprano que tarde la situación se hará insostenible y no descarto un fuerte estallido social. Los negros cubanos a pesar de haber jugado un papel protagónico en la lucha por la independencia de España entraron en la república sin gozar de todos los derechos que como seres humanos les correspondían. No obstante esta vergüenza, se crearon clubes de negros, de mulatos y contaron hasta 1958 con lideres que exitosamente abogaban por la integración racial. Al triunfar los terroristas del movimiento 26 de julio ayudados por el directorio estudiantil y el Partido Socialista Popular (comunista) de un plumazo Fidel Castro borro el gran trecho que los afrodescedientes habían recorrido con la simple excusa de que la revolución había barrido con TODAS las injusticias incluyendo el racismo. El caudillo no sabia o no quiso saber entonces que el racismo no es una injusticia solamente sino un nódulo cancerígeno de carácter estructural cuya eliminación es solo posible a nivel del andamio político socio económico de la sociedad. Los lideres negros fueron arrinconados u obligados a escapar de la guillotina filosófica que se apodero del país. Denuncias como las de Carlos Moore fueron castigadas con represión y encarcelamiento.

Así mismo, la enorme mayoría de la población negra de Cuba se dejo seducir por los cantos de sirena de un régimen que les prometió igualdad y bienestar, se vistió de miliciano y con orgullo, convicción, y desafortunadamente no pocas veces con fruición, acepto las tareas de “intervenir” las casas de los blancos “racistas” que se marchaban del país, combatir en las montanas del Escambray contra los “bandidos” (campesinos que en su mayoría eran honestos ciudadanos que vieron antes que muchos de nosotros la maldad e inviabilidad del proceso) y regar con su sangre la  tierra africana donde nada tenia que hacer. En resumen: los negros nos quedamos en Cuba esperanzados en obtener nuestra definitiva redención solo para comprender décadas mas tarde que todo había sido de nuevo un engaño, que una vez mas nos habían tomado el pelo y que el actual estado es mas racista que cualquier otro anterior, Peor aun, con su habitual maquiavelismo los ancianos en el poder “importan” negros de otras provincias y los convierten en policías que luego terminan reprimiendo negros como ellos en las calles de la capital.

La población cubana ha dramáticamente cambiado su composición étnica y hoy se dice que un 60% esta compuesto por negros o mulatos, paradojicamente una ínfima parte de ellos tiene familiares en el extranjero y han quedado privos del alivio que significa contar con alguien que de cuando en cuando les envíe algunos dolares para substraerse de la miseria y explotación que reina. Mientras, la población penal es desproporcionadamente negra creando un patrón de desigualdad peor que el de los momentos mas oscuros de nuestra historia.

Recuerdo una afirmación del intelectual Manuel Cuesta Morua cuando hablaba de la situación cubana: “..en este momento, mientras estamos aquí hay un policía negro que esta reprimiendo a un ciudadano negro en una calle de La Habana…”  y es que la realidad antes mencionada ha traído como consecuencia que la mayoría de los opositores sean negros o mulatos  y sin duda reciban un trato mucho peor que los opositores blancos; hasta ese nivel impensable llega la maldad del régimen  y es hora que los afrodescendientes cubanos rescaten las mas bellas tradiciones de sus enhiestos antepasados y abandonen la genuflexa sumisión a un régimen que les desprecia y suprime.

La pequeña que vimos en el video no tiene culpa alguna; se ha apenas asomado a la vida y nada sabe de las complicadas relaciones que existen en la sociedad, son sus padres, abuelos y familiares adultos los que nunca debieron haber permitido que los ancianos la usaran para lavar su imagen y dar la falsa impresión de una nación unida y feliz. La llamada revolución no trajo nada para nosotros y no hay ningún motivo para participar de ella. Es la responsabilidad histórica de los afrodescendientes cubanos aquí y ahora, sin ulteriores dilaciones ni vacilaciones, impedir que este sufrido grupo étnico continúe llegando tarde a la cita con la historia.

 

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