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Published On: Lun, Dic 30th, 2013

FRAGMENTO DEL DISCURSO DEL TIRANO EN 1961 EN QUE DECRETA CONTRA EL BEISBOL

 

CASTRO DISCURSO 1961

http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f191161e.html

 

En nuestro país, solamente el 0,25% de la población practicaba la educación física o los deportes.  ¿Y se puede concebir que solo un 0,25% del país tuviera la oportunidad de practicar una actividad que es tan fundamental para la salud y el bienestar personal de cada ciudadano?  Es verdaderamente increíble el abandono en que esa actividad esencial se encontraba.

El deporte, ¿qué había pasado a ser el deporte?  Aparte del entretenimiento para los hijos de las familias ricas, que lo practicaban en las escuelas o en sus clubes aristocráticos, el deporte se había convertido, también, en un negocio; el deporte se había convertido, también, en una mercancía, se había convertido, también, en un objeto de explotación.

La sociedad capitalista, que negocia con todo absolutamente, había negociado también con el deporte:  negociaba con los deportistas.  Y se convirtió el deporte en algo así como un medio profesional de vida.  Era absurdo y, sin embargo, estábamos absolutamente acostumbrados a ello.

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Nuestro país producía, por ejemplo, un determinado número de peloteros.  ¿Cómo surgían esos peloteros?  ¿Cómo surgieron muchos de nuestros grandes peloteros?  Por lo general, los que practicaban el deporte, en las escuelas privadas o en los círculos exclusivos, no se dedicaban al deporte profesionalmente; se dedicaban, principalmente, a su carrera o a los negocios de sus familiares.  Solía ocurrir de muchachos del pueblo que tenían excepcionales condiciones, y aún cuando no dispusiesen de entrenadores ni de facilidades, aprendían a jugar a la pelota en cualquier solar; en cualquier pueblecito del interior del país se destacaba, se abría paso.  Inmediatamente lo contrataban, es decir, inmediatamente comenzaban a hacer un negocio con él.  Ingresaba en un equipo profesional.  Ya en los propios campeonatos nacionales se encontraban siempre delegaciones de los que pudiéramos llamar monopolios del deporte extranjero.  Y cuando ese joven era descubierto, como le llamaban ellos, es decir, cuando descubrían sus facultades, entonces lo contrataban y se lo llevaban para el extranjero; en el extranjero ingresaba en un equipo también.  Ya, desde ese momento, era propiedad del dueño del equipo; ya, desde ese momento, tenía que obedecer estrictamente las órdenes y servir a los intereses de los propietarios de ese equipo.

CASTRO PELOTA BARBUDOS

Y ustedes habrán podido ver y leer una cosa que es verdaderamente rara y absurda:  que los peloteros son vendidos de un club a otro en Estados Unidos.  Es decir que muy a menudo vemos en los periódicos que el club tal vendió por tantos miles de pesos al pelotero tal.  Es decir que los peloteros son vendidos, tarifados, exactamente como si se tratase de una mercancía, de un objeto negociable.

Y así, muchos de nuestros peloteros iban a parar a Estados Unidos.  Después, para venir a jugar en su propio país, necesitaba que el club al cual pertenecía lo autorizase.  Y así nuestro pueblo, sediento de deportes, se entusiasmaba con aquellos campeonatos de pelota.

Bien.  ¿Y en qué consistían aquellos campeonatos?  Pues un torneo en el que participaban algunos de los peloteros cubanos que habían adquirido fama, cuando los autorizaban a venir, más dos o tres docenas de peloteros norteamericanos que, como en esa temporada no estaban sirviendo a sus clubes, los enviaban a Cuba más de vacaciones que de otra cosa, a entrenarse aquí y a mantenerse en “trainning”, pero sin rendir el máximo esfuerzo como atleta.

Eso era lo que había en nuestra patria con respecto a los peloteros.

Con respecto a otros tipos de atletas, había también negocios, aunque naturalmente con la pelota llegaba a sus extremos más graves.

No era fácil cambiar toda esa situación.  Cuando todo el deporte de un país está organizado sobre esas bases, no resulta fácil, por los intereses que lesiona, cambiar las bases sobre las cuales se sustentaba esa actividad:  intereses de los propios atletas que ya habían convertido eso en un medio de vida, intereses de “managers”, dueños de equipos, intermediarios y, en fin, una serie de personas que lucraban con esas actividades.

Parecía difícil de comprender que la Revolución se propusiese cambiar ese concepto del deporte, es decir, el deporte como medio, y crear otro concepto, el cual debe ser el verdadero concepto del deporte.  Es decir, no el deporte como medio, sino el deporte como fin en sí mismo; no el deporte para una minoría, sino el deporte para todo el pueblo.  Y antes que el deporte mismo —porque el deporte significa competencia—, la educación física del pueblo, que es la base del deporte.

Y los compañeros afrontaron las dificultades, no se arredraron ante los intereses, y emprendieron esa difícil tarea.

Valga decir, en honor de los atletas cubanos, que los atletas cubanos han comprendido y han apoyado, en su inmensa mayoría, esta revolución en el deporte (APLAUSOS).  Grande es el número de peloteros profesionales que han regresado de Estados Unidos y están trabajando con el INDER en las tareas de la formación de atletas y el desarrollo del deporte (APLAUSOS).

Naturalmente que los verdaderos amantes del deporte no tardaron en ver las grandes dimensiones que este movimiento abarcaba; no tardaron en comprender que esta revolución en la educación física y en el deporte iba a arrojar frutos extraordinariamente beneficiosos para nuestro país; no tardaron en comprender que nuestro pueblo será pronto el primer pueblo de América, es decir, el primer pueblo de América Latina, e incluso el primer pueblo de todo el continente, en cuanto a la participación del pueblo en la educación física y en las actividades deportivas (APLAUSOS).

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