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Published On: Mie, Abr 23rd, 2014

Gabriel García Márquez: ¿Esbirro o es burro?

Reinaldo Arenas.

Nota de la Redacción :  Texto escrito inicialmente en 1981 en la ciudad de Nueva York y publicado en México (Kosmos; 1986) y en Miami (Ediciones Universal, 2001) como parte del libro Necesidad de libertad .  El texto es muy difícil encontrarlo en español o en  en formato  electrónico en la Internet.  Zoé  Valdés, desempolvó  este escrito del  libro original y nada más oportuno y vigente  a mas de 4o años d ser escrito 

rainaldo arenas , gabo y fidelQue un escritor o un simple ser humano, residente  en un país totalitario, tenga que acogerse obligatoriamente a las circunstancias  terroríficas que allí imperan, y simule adaptarse e incluso cooperar con dicho sistema,  es patético, pero comprensible.  Los que hemos vivido bajo esas dictaduras, perfectas  en su minuciosos pavor, sabemos  hasta donde  tiene que llegar el hombre en su simulación, renuncia y vileza para sencillamente sobrevivir.

No puede haber moral ni en el siervo ni en el señor. En el siervo por estar obligado a serlo,  en el señor  por mantener la servidumbre.

Ahora bien, que un escritor como el señor Gabriel García Márquez [GGM o GM en adelante], que ha vivido y escrito en el mundo occidental ,  donde su obra ha tenido una inmensa  repercusión y acogida,  que le han garantizado un modo de vida y prestigio intelectual, que un escritor como él, amparándose en  la libertad y las posibilidades  que ese  mundo le brinda, use de ellas  para hacerle la apología al totalitarismo comunista que convierte a los intelectuales gendarmes  y a los gendarmes  en criminales, es simplemente indignante. Y esa es la actitud de GGM, quien  al parecer  ha olvidado de que la profesión de escritor es un privilegio de  hombres libres, y que al ponerse al  lado de las dictaduras, ya sean latinoamericanas como orientales , está cavando su propia sepultura  como escritor y  haciéndole el  juego a los esbirros institucionalizados  por la fuerza  que , escalando  por la esperanza del hombre,  lo reducen luego a la triste condición de  rata acosada obligada a aplaudir incesantemente su propia prisión y su supremo carcelero . En varias ocasiones el Sr. GM, niño mimado de la prensa occidental,  peno usufructuario del  confort y de las garantías que le ofrecen los países del llamado mundo capitalista,  ha hecho declaraciones condenando a  millones de vietnamitas que, en  acción desesperada  y suicida, se lanzan al mar huyendo del terror comunista. Ahora,  para colmo de la  indignación de todos los cubanos amantes de la libertad, GM, huésped de honor de Fidel Castro  en los recientes  festejos  del  Primero de Mayo, ha condenado con su actitud y sus palabras la acción de  los diez mil cubanos que han buscado refugio en la embajada de Perú, atribuyendo  lo que está ocurriendo en Cuba a una acción  u orientación del llamado imperialismo norteamericano. De hecho, GM  condena también  al  millón de cubanos que,  a riesgo de sus vidas  intenta lanzarse al mar y  como en Vietnam, perecer  o ser libres, cuando esa  libertad en otra cosa que llegar con vida y semidesnudo a un país extraño. Al parecer, a GM le placen los campos de concentración, las  vastas prisiones y el pensamiento amordazado. A esta vedette  del comunismo le irrita la fuga de los prisioneros, tal como irritaba, a  los grandes terratenientes cubanos de los siglos XVIII y XIX  la fuga  de los negros esclavos de las plantaciones. Enriquecido por las utilidades constantes y sonantes obtenidas en el mundo capitalista, a  GM le molesta que otros hombres aspiren o sueñen  con  tener  sus mismos derechos, el derecho a escribir y hablar, el derecho a vivir y publicar, el derecho  a ser  ante todo un ser humano y no un anónimo esclavo, numerado  y perseguido, condenado en el mejor de los casos a retractarse incesantemente,  e  informar  también incesantemente  sobre su propia vida .

No cesa el señor  GM de entonar  incesantes loas a favor de la  dictadura castrosoviética. A tal extremo que recientemente  declaro al diario Le Monde:  “El problema  de visitar a  hombres como Fidel Castro es que se  termina por amarlos demasiado” (!)  Ese amor de GM para Fidel Castro y su finca  (la isla de Cuba) es, sin embargo un amor a distancia. GM va a Cuba sólo de turista (donde es tratado  como tal); reside en México y, naturalmente, en París; y allí, en compañía de ciudadano francés Julio Cortázar [escritor muy izquierdista de extracción argentina], funge  como cortesano y asesor cultural del nuevo presidente [el socialista Mitterrand].

Me pregunto si no es extremadamente cínico que GM, quien hace incesantes apologías a la “revolución cubana” y a su desarrollo cultural y humano,  viva, sin embargo en París y México, tenga un  hijo estudiando en la universidad de Harvard (Estados Unidos) , y otro  aprenda  a tocar el violín en Francia. ¿No invalida esta actitud real la  retórica procastrista del acaudalado señor  la emite? …Si GM estuviese  de acuerdo con las ideas que expresa, si  creyese en ellas, sus  hijos estarían en estos momentos recogiendo la toronja en una de las escuelas al campo que pululan  diseminados por toda Cuba, y que consisten en inmensas plantaciones donde el estudiante ha de trabajar  obligatoriamente.

Pero el acto más abominable cometido hasta  por GM hasta el momento  fue el de condenar  taimadamente a los obreros  polacos (al pueblo polaco),  quienes valientemente se empeñan en construir  una verdadera  sociedad socialista, es decir, tomar el poder  y tener  los derechos que todos los trabajadores  en un  mundo verdaderamente democrático poseen. Una vez más, GM se ha manifestado  en contra de una acción popular, situándose   obedientemente en el lado del totalitarismo.

Ante  la pregunta de si se trata de un esbirro  o un burro, la respuesta parece caer  lamentablemente sobre la primera palabra.  O quizás sobre ambas

¿Cuánto cobra directa o indirectamente  el autor de Cien Años de Soledad por el  cadáver  vietnamita o cubano perdido en el mar, al intentar desesperadamente ganarse su libertad? ¿A qué cifra asciende el apoyo político que el comunismo internacional  brinda  a GM por cada joven apuñalado o ametrallado  en las costas  cubanas,  asesinado a mansalva  por el terrible crimen de querer vivir en paz? ¿Cómo y de qué forma lo estimulan en  Moscú y La Habana para que el escritor respetado  y admirado se convierta, ante los atónitos ojos de sus admiradores (entre los que me incluyo), en una suerte de torpe  y desinformado esbirro ,  no por ello menos dañino y lamentable?

La búsqueda de la libertad, por cualquier medio que se intente, es la más alta expresión de la dignidad. Condenar o entorpecer ese sentido, que jamás podrá  ser aniquilado en el corazón del hombre, es una traición imperdonable.  Ponerse voluntariamente  de parte de los  que apuñalan, ametrallan y amordazan a los pueblos, por el hecho de querer cruzar las fronteras de su prisión,  es traicionar la historia de la humanidad, porque la historia (es decir, la razón colectiva) estará siempre de parte de esa  multitud acosada, de ese hombre que, sin más que huir  del terror, se refugia en masa en una embajada, aborda un avión o se lanza al  mar. La razón pertenece al perseguido Condenar  esa  actitud es condenar la vida misma,  es condenar  la huida del conejo cuando llegan los cazadores o la estampida en el bosque cuando estalla el incendio. La voz de sálvese quien pueda parece que le resulta desagradable a  GM.

Es ya  hora de que todos los intelectuales del mundo libre (los demás  no existen) tomen  una actitud contra este tipo de propagandistas sin  escrúpulos del  totalitarismo que, amparándose en las garantías y utilidades que la libertad le ofrece, se dedica a socavarla. ¿Puede haber libertad para los enemigos de la libertad? ¿Puede haber un sitio en los países democráticos para aquellos que pretenden  aniquilar a la democracia? En ese sentido, la actitud de los Estados Unidos y Europa occidental es simplemente estúpida y suicida. Esta torpeza  e  ingenuidad  les habrán de costar muy caras. Democracia debe ser la posibilidad que tenga  todo hombre  de  vivir libre y dignamente y no la tontería de abrir nuestras puertas al maligno, para que nos mine el hogar mientras  dormimos, y al abrir  los ojos (ya demasiado tarde) despertemos en el  cepo… Y me pregunto, ¿por qué  estos intelectuales apologistas de los paraísos comunistas, no viven en ellos? ¿O es que prefieren cobrar allá y acá, y disfrutar  de la comodidad y las  garantías del mundo occidental?

La paciencia tiene sus límites, sobre todo para  aquellos que llevan en el  alma o en  el cuerpo las humillaciones, vejaciones  y chantajes  que se padecen bajo los sistemas  totalitarios.

Nueva York , 1981

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