Hillary ¿aspirante a la Silla Presidencial o a la Silla de la Penitenciaría?

Por Alberto Pérez Amenper

killary Siempre me ha parecido que Hillary Clinton es la candidata ideal a la presidencia por el partido demócrata, pero claro, esto dicho desde el punto de vista de un republicano.

Digo esto, porque creo que Hillary es la más fácil a derrotar por sus antecedentes que no son penales porque le han resbalado sus fechorías.

Siempre pensé en las elecciones del 2009 que Hillary hubiera sido un candidato más fácil a derrotar que Barack Obama, creo que estaba en lo correcto ayer y estoy en lo correcto hoy, pero ellos lo saben también, por eso los vemos corriendo para buscar otro candidato incluyendo ahora al sonriente Biden.

Hillary tiene tantas cosas en su closet que ya no se puede cerrar.  No sólo en su tenencia como secretaria de estado, que ya es bastante, pero de cuando era primera dama.

Cuando dicen que el Obamacare es el peor problema de la administración de Obama, tenemos que recordar que el Obamacare es una ley conservadora comparada con el Hillarycare que los Clinton trataron de implantar durante su primer período.

El Plan de salud de Clinton , conocido oficialmente como la Ley de seguridad salud y popularmente apodado ” Hillarycare ” por sus detractores, fue un intento de reforma de salud en 1993  propuesto por la administración del Presidente Willy “el resbaloso” Clinton con la primera dama estrechamente vinculada con la fuerza de tarea para elaborar el plan,

Este plan de salud de Clinton era realmente mucho más que el Obamacare la socialización de la medicina, sin tapujos.  Claro que esto también es la meta del Obamacare, pero al menos lo disimula con subterfugios.  Cada ciudadano estadounidense y extranjero residente permanente se debían inscribir en un plan de salud calificado y prohibió su desafiliación hasta cubrir por otro plan.

El plan estaba concebido para la creación de un proveedor único, por el estado o bajo el control del estado

La ley pedía fondos para ser enviados a la para la administración de este plan, comenzando en $ 13,5 billones en 1993 y llegando a $ 38,3 billones en 2003.

Oposición al plan fue grande, no solo de conservadores y libertarios así como la industria de seguro de salud y los profesionales de salud y el público en general..

La industria produjo un anuncio de televisión muy eficaz, que se llamaban “Harry y Louise” en que explicaba lo que esperaba a una pareja con el nuevo plan, en un esfuerzo para reunir apoyo contra el plan. En vez de unirse detrás de la propuesta original del Presidente, los demócratas, asustados por las consecuencias ofrecen una serie de planes de competencia propia.

Hillary Clinton se mantuvo  a la cabeza de la nueva fuerza de tarea y vender el plan a los estadounidenses, un plan que en última instancia fracasó en medio de la andanada de fuego de las industrias farmacéuticas y de seguros de salud y  su considerablemente disminuida popularidad.

Para septiembre de 1994, el proyecto de ley fue declarado muerto por el Senado.

Lo que Hillary representa para la política exterior, lo hemos podido ver como secretaria de Estado. Lo que Hillary representa en lo socio-económico lo podemos ver en el Hillarycare.

Son tantos los escándalos de Hillary que una campaña bien dirigida sólo llevaría a Hillary, no a la silla presidencial, pero a la silla de una penitenciaría.

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