Homosexualismo y Situaciones Lingüísticas 

Por  Alberto Pérez Amenper

herculano

Las puritanas élites liberales tratando de educar a nosotros los plebeyos intelectuales para a través del lenguaje, transformar la impresión de la realidad con el hablar políticamente correcto, sin variar la propia realidad, lo que han hecho es en realidad un atentado contra la naturaleza del propio lenguaje creando una situación tragicómica.

Las palabras presentan características específicas que las distinguen unas de otras y son expresión del pensamiento, esto no se puede realmente cambiar.

Los hombres no pueden establecer una sociedad  igualitaria en las que todos estén contentos.  La obsesión por la igualdad, desde lo políticamente correcto se inicia como un discurso legítimo contra la discriminación social y acaba transformándose en un opresivo corsé intelectual que nos aprieta y que acaba deformando la compresión de la realidad.  Más aún, la aceptación de ese lenguaje obligará la compresión de la realidad en un sentido unidimensional y totalmente antinatural, estamos viviendo la generación de un lenguaje degenerado.

Especialmente agresivo ha sido, en el mundo homosexual, el asalto  las entrañas del lenguaje contra todas las palabras que nombran a esas personas de un sexo alternativo.

 Los movimientos pro homosexuales, para evitar una “criminalización” por parte de la sociedad, rechazaron la palabra homosexual e impusieron el uso de la palabra “gay”.

 La absurdez de lo políticamente correcto ha llevado a que nadie se preocupara por las aberraciones lingüísticas de estos cambios.  El término “gay”  en inglés había sido rescatado del argot criminal del siglo XV que designaba la persona que se dedicaba a ” vivir del cuento” y se había cambiado el significado hacia una persona que era alegre y despreocupada, que estaba siempre contento.

Hoy el término gay se utiliza como la expresión políticamente correcta, para definir un homosexual, pues se considera que la palabra homosexual es ofensiva.

Estas prohibiciones y deformaciones del lenguaje, evidentemente, no causan la más mínima transformación de la realidad.

En Estados Unidos, durante la Administración Cárter, se decidió denominar a los paralíticos como “disminuidos físicos” suponiendo que así se eliminaba la discriminación. El cambio de nombre no les concedió mayor capacidad de movimiento,

No importa que le llamen Gays o Lesbiana, siguen siendo personas que practican el sexo con personas con los mismos órganos sexuales, son homo-sexuales.

La palabra “lesbiana” está derivada del nombre de la isla griega de Lesbos, hogar en el siglo V a.C. de la poetisa Safo. De los escritos que se han conservado, los historiadores han deducido que un grupo de mujeres jóvenes estaban a cargo de Safo para su instrucción y diversión, y han asumido que tenían relaciones sexuales entre ellas.  No ha sobrevivido mucha de la poesía de Safo, pero la que se conoce refleja los temas sobre los que escribió: las vidas diarias de las mujeres, sus relaciones y rituales. Se centraba en la belleza de las mujeres y proclamaba su amor por las jóvenes.

Por lo tanto llamar a una homosexual femenina, lesbiana, tiene un sentido de historia antigua, algo simbólico pero que puede determinar un sentido más o menos aceptable.

Pero llamar gay a un homosexual masculino, no tiene razón de ser ni desde el sentido antiguo o moderno de la palabra, porque significaría que son personas que viven del cuento o que siempre están alegres, y lo que vemos es que siempre están bravos y protestando.

Si vamos al origen antiguo de la palabra lesbiana y la poetisa Safo, que es supone que era la primera homosexual en los escritos antiguos, los homosexuales masculinos pudieran ir a un destacado homosexual, en la historia antigua, el emperador romano Julio Cesar. 

De Julio Cesar, el gran genio militar, creador del Imperio, se decía que era vir omnia mulieris et mulier omnia virorum, esto es, ‘el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres.   Aparte de su romance con el rey Nicomedes que es el más conocido históricamente, Julio Cesar tuvo varios amantes masculinos conocidos con los que pasaba tiempo en la ciudad de Herculano una antigua ciudad romana de la región de la Campania, sur de Italia. En su tiempo fue más pequeña pero su élite más rica, culta e intelectual que los más mundanos comerciantes y mercaderes preferían a la vecina Pompeya, y su carácter libertino era paralelo al de Pompeya.

Sería apropiado para los homosexuales masculinos que igual que las lesbianas adquirieron el nombre por la isla de Lesbos, adquieran el nombre de la ciudad de Herculano que es mucho más apropiado que la palabra gays y suena bien para ellos.

O sea que desde ahora podemos llamar a un homosexual cómo un Herculano y ellos pueden pedir sus derechos Herculanos.

Sencillamente y en serio creo que la corrección política es un intento de una elite social progresista de imponer su “estilo” de vida al resto de la sociedad.

El modelo de ciudadano propuesto por la corrección política no corresponde al hombre medio de la sociedad occidental.

Esta disociación entre las elites progresistas y la sociedad es evidente en la vida diaria. 

Las clases cómo los negros, los latinos, los americanos típicos de la clase trabajadora, no tienen la tendencia al lenguaje de las élites liberales, para ellos un homosexual no solamente es un homosexual pero es un maricón o en inglés un faggot y una homosexual femenina no solamente es una homosexual pero es una tortillera o en ingles una dyke. 

Esto no va a cambiar por mucho que traten de educarnos las élites liberales