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Published On: Vie, Abr 17th, 2015

HOY CUALQUIERA ES LUMINARIA, MÍTICO O LEGENDARIO DEL CORRUPTO Y PELIGROSO BALOMPIÉ

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Por Andrés Pascual

El deporte más sucio, más violento y más peligroso del mundo, social y políticamente hablando es el balompié, sus federaciones, de arriba a abajo y su público, porque no es posible que se conozca de arreglos de juego tan consuetudinarios y sigan repletando los estadios en cantidades más que bochornosas.

Pese a la corrupción y la violencia intrínsecas la credibilidad del balompié no decae, no pone en peligro su existencia, porque así es el 90 % del fanático de este deporte, con mayor incidencia desde los últimos 20 años.

En esta disciplina bárbara, que contagia por la sed de violencia de los grupos nacionales que lo apoyan, el buen juicio y la ética ciudadana no juegan un cuarto de tiempo.


Una de las razones por las que ha podido desbancar al beisbol en Cuba, es porque esa sociedad es una selva, donde el odio contenido y la violencia ciudadana son un patrón en la conducta diaria de todo el mundo. Amén de la corrupción popular en espiral desde el mismo 1959


En Cuba la gente nace odiando: al bodeguero, al carnicero, al maestro, al vecino… ¿Por qué? La respuesta puede ser fácil o no y debe estructurarse con base en estudios fiables de sociología, pero dónde se originó y quiénes son los responsable de mantenerlo hasta hoy  todo el mundo lo sabe

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El fútbol es la ratificación de la filosofía del “hombre malo”, el alimento vendido como sano entretenimiento que todo el mundo debía entender como el ejercicio de la cultura de la incultura, de lo antisocial y sin cortapisas.
Coloqué un link debajo para explicar mejor lo que comentaré después:


http://www.ftbpro.com/es/posts/dani.klein/323873/los-10-mejores-fut…


En estos tiempos se crean pocas cosas bellas de qué ufanarse, lo estético sucumbió a lo vulgar, digo, que no se pisoteen por la acción devastadora de la mayoría, siempre perdedora, siempre pobre, que no es malo si no lo manipula la marea liberal, y siempre exigente de lo que no han podido tener, porque no han demostrado la mínima voluntad ni el menor esfuerzo para lograrlo, amén de la chispa creadora para otra cosa que no sea quejarse y destruir.


La aceptación de la emigración ilegal, de lo más pobre, menos educado y de peores instintos de los países que “los sirven”, ha creado un preocupante fanatismo hacia el juego de los ingleses en este país que, por reflejo o por contagio, debido al crecimiento descontrolado de la población de origen hispana, se observa en el beisbol, cuando representantes de minorías han efectuado ataques criminales contra fanáticos “anglos” y otras fechorías indignas de factura inglesa o argentina.


Sin embargo, el recuento de la actividad deportiva hecho por la crónica actual, la peor posible, nunca atiende a la incidencia social y a otros detalles dignos de tenerse en cuenta a la hora de repasar la historia, para tratar de imponer un presente que, francamente, es miserable en medio de un proceso de putrefacción mucho más profundo que decadente, imposible de adivinarse a dónde va a parar.


“Messi es lo mejor del juego, una luminaria”, que todavía no concluye su carrera y es “mítico” ¿Qué es esto? Ni la significación de mito se aplica razonablemente y es posible que ni la conozcan.

En el caso de este argentino guevarista, sin embargo, nadie ha hecho la advertencia que se inventó contra otros que, sin ser el Rey del Santos, eran iguales o mejores que el “astro” importado del Barcelona: “puede ser todo lo bueno que quiera, puede ganar todos los botines que sean, puede ser objeto de la adulación en el nivel que entiendan, pero, si no gana una COPA MUNDIAL, no puede competir contra la verdadera grandeza del balompié…” Así decían para rematar el concepto de leyenda auténtica.


¿Cuántos recuerdan a Cruyff, a Best, a Van Bastem, a Plattini? Estos jugadores no eran inferiores a Leonel Messi en nada, yo diría que Cruyff fue un poco más lejos, como el irlandés del Manchester o el holandés del Milan.

Además del desarrollo de los medios que tienen los deportistas de hoy, el presente asolador tiene al argentino en un nivel superior a los que mencioné, porque, no solo es un gran jugador, sino el símbolo exacto que necesitan, el héroe que puedan imponerlo sobre el pasado para romper el equilibrio que favorezca un presente que se debate, mejor deshace, en medio de tanta mediocridad y podredumbre.


Si cualquiera desea saber lo que hacían los futbolistas que mencioné y otros de talla mundial, sin llegar a la esencia del juego, Pelé, que haga por cuenta propia lo que no practican estos cronistas infecundos, es decir, analizar el video de aquel jugador que, repito, no le envidiaba nada a Messi y tienen casi en el anonimato.


Una de las razones por la que este individuo, apodado “la Pulga”, parece que es lo mejor de “todos los tiempos”, además de por la labor de una prensa de intereses mediocres y de un fanático que no tiene el mínimo en revisar el pasado casi inmediato, 1975-1990, es porque el juego, en sentido general, ha perdido hasta un 20 % de clase técnica con respecto a los años de Pelé.


El balompié es una verguenza internacional, porque no se puede limpiar su imagen ni disponer de las franquicias de Europa para que las compren “gente limpia y buena”, por lo que van a seguir por siempre jamás en manos de los racqueteros, de la mafia, que hacen y deshacen a libre albedrío, regidos por una Federación Internacional que es un títere en las manos de los poderosos intereses que tiene detrás, de alcance político incluso.


Por eso se escuchan tan a menudo las palabras mítico, leyenda o luminaria, aplicadas a jugadores buenos, igual que muchos de los que no desean acordarse, pero que, para ratificarse en la historia, necesitan, Messi en la punta, ganar una Copa, desventaja utilizada para no reconocer la estatura de un grupo digno de mejor tratamiento.


La Copa del Mundo refleja el carácter de liderazgo de forma total, milimétrica, es el brillo personal en función del team work a toda capacidad.


Para que se puedan emplear esas palabras con Messi tiene que ganar una por lo menos y ya le va quedando menos tiempo y salud (hoy lo acusan de ser el culpable de sus lesiones), aunque, con esta contemporaneidad, cualquier cochinada juega, desde aplaudir a uno que arregló por dinero, hasta aceptar que se cambie la filosofía del juego.

 

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