Jorge Ramos a Trump: “¡Estados Unidos no es su país!”

Emilio Ichikawa

ramosLo intuye, lo investiga o se lo informan, pero de nuevo el aspirante Republicano Donald Trump hace una lectura adecuada de la opinión subyacente (no manifiesta en el espacio público) y echa al presentador de Univisión Jorge Ramos de una conferencia de prensa.

Hace muchísimo tiempo, desde Arizona hasta Florida, buena parte del público deseaba que alguien pusiera en su lugar a ese fantoche de Univisión, que parece haberse creído que realmente es uno de los 100 personajes más influyentes del mundo.

Ramos, quien cortejó al mega-millonario Cisneros en un prólogo infame a su biografía, se tiene a sí mismo por un entrevistador polémico (¿el polémico, en todo caso, no debe ser el entrevistado?), cuando en verdad solo es descortés. El pequeño ario-mex confunde la seguridad de la inteligencia con el hablar atropelladamente y de corrido; uno de los más viejos síntomas de la ignorancia y la cobardía intelectual, manipulado por los antiguos sofistas para mayorear en el ágora.

Pero Trump no botó a Jorge Ramos del salón por hacer una pregunta, sino por emprender una desubicada arenga con valoraciones preconcebidas sobre la retórica migratoria del polemista Republicano. Ramos no quería preguntar nada; él mismo declaró que su objetivo era seguir luchando por los emigrantes. Para lo que sería mejor que se postulara a un cargo público y abandonara la televisión.

Tampoco Trump lo ninguneó por periodista, por reportero, sino por “anchor”. El “anchor” o presentador de noticias es respecto al dinámico reportero lo que el notario al abogado litigante: un engordaculo. Ramos dejó momentáneamente su camerino y fue a por Trump con un guión pre-diseñado a robar cámara, de posero, y el conferencista no se lo permitió. Muy bien.

En la mañana de hoy miércoles 26 de agosto Jorge Ramos ofreció una impune entrevista a su propia televisora Univisión, y dijo que lo sucedido con Trump no le había pasado ni siquiera en América Latina, ni en África ni en el Medio Oriente, donde al parecer es “normal” que boten a la gente de los lugares.

Ramos dijo que lo más parecido a esto que le ha sucedido fue con el Presidente de Bolivia Evo Morales, quien se levantó mientras lo entrevistaba y se fue.

El presentador de Univisión terminó enviando un engreído mensaje a Donald Trump:“Este no es su país”.

Una vez más el aspirante Republicano no se dejó chantajear por los cánones de lo políticamente correcto y trató a Ramos sin distinción; no como miembro de un gremio sagrado que no se puede objetar o de un grupo emigrante al que se le debe tener lástima compasiva.

Así que el gigantón de la seguridad sacó a Jorge Ramos con toda su “influencia”, mientras los periodistas acreditados miraban de reojo el bateo y sin moverse de sus asientos.

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