KUBANOIDES, HERMANOS DEL DIABLO

Por Andrés Pascual
rick-sanchez-america-2La televisora América TEVÉ es más venenosa y peligrosa que Univision o que Telemundo, para los cubanos peor que NBC, MSNBC o CNN…para los kubanoides y “sus hermanos latinos” tan buena y fecunda como las que señalé.
A fin de cuentas, la respuesta al problema hispano (egoísta y antiamericano), de la forma como lo enfocan la cadenas de gran mercado alquiladas al oportunismo militante de sus propietarios; al partido vicioso y virulento contra la Constitución Americana es comprensible, dada la coincidencia en las formas de agresión a los valores de América que ejecutan, tras un objetivo único sin ningún tipo de consideración ni respeto: pisotear, destruir la Carta Magna e IMPONER cuanto documento avasallador de compromiso esclavista del NOM existe.
Jorge Ramos y María Elena Salinas no son peores que la camada negra de kubanoides al frente o desde fuera de las cámaras y micrófonos que mantiene la tiranía en la ciudad de Miami, con anuencia y quizás subsidios demócratas de mil formas posible.
Ramos y la Salinas reclaman lo suyo como le permiten intereses socio-políticos coincidentes, son voceros-activistas de un ejército de antiamericanos hecho a la medida del poder mundial, pero, sobre todo, sus salarios deben duplicar o triplicar los de kubanoides que, en Miami, cumplen la misma función, al caso cubano desleal y traidora.
Jorge Ramos y María Elena Salinas NO TRAICIONAN A SU PAÍS, sino que tratan de someter a otro, que resulta el de su adopción, en interés del suyo propio y esto es una diferencia capital.
Los presentadores de Univisión no atentan contra México, no desvalorizan a México, no actúan como 5ta Columnistas contra su país de origen, sino que buscan unificar la región para someterla e incorporarla al gran ejército “hispano” contra los americanos que pretenden salvar a América.
Rick Sánchez, kubanoide de la primera ola, que tanto han hecho contra Cuba y contra el país que los acogió erróneamente bajo capítulo del Ajuste Cubano, es peor que Jorge Ramos, porque apoya decretos, resoluciones e imposiciones del partido reaccionario y antisocial de un gobierno extranjero que trata de mantener a la tiranía castrista muchos más años de los 57 que lleva esclavizando a su pueblo.
La labor de Jorge Ramos comparada con la de Rick Sánchez, hasta cierto punto, pudiera considerarse patriótico-regionalista, porque el empleado del partido demócrata en América TEVÉ y más de mil como él son traidores, desvergonzados, entreguistas, amorales y deleznables, tan bajos y ladinos que, por entregar, hasta los valores del país en que se “exiliaron”.
Los cubanos no podemos ser hermanos ni afiliados ni compañeros de la causa “hispana”, porque todos esos países incuban el germen que esclaviza a Cuba, desde reconocer a la tiranía como “paraíso”, hasta acreditar al asesino Che Guevara y a los Castro como “luchadores por los pobres del mundo”.
En el programa que le regalaron en América Tevé por sociedad “cliniquera” con el “presidente” de la emisora, “90 millas”, Rick Sánchez no solo berrea contra la democracia de USA al apoyar al partido islamo-comunista del NOM, despotricando contra Trump aun después de ganar, sino que ha sido capaz de permitir que su panelista femenina tuviera la desverguenza de decir en el aire que muchos centroamericanos y boricuas le preguntaron “por qué los cubanos votaron contra Hilaria”, yo dije desverguenza, pero el calificativo debió ser obsceno…
Los boricuas y los centroamericanos no conocen la tragedia nuestra, yo lo acepto, en realidad no les interesa, no han sufrido lo que el pueblo cubano durante 57 años y no entienden cómo podemos condenar a sus ídolos-líderes al Infierno cada día de cada semana (porque les da la gana), pero nadie puede obligarnos a no desearles lo peor y a tenerlos lo más lejos posible de cualquier anexión regional amistosa: latinos, hispanos OKEY con ellos y entre ellos, mestizos o negros de por allá OKEY con ellos y entre ellos; pero nosotros somos cubanos, negros o blancos, nada que ver con este elemento ni con la propia España. Y dije CUBANOS, no kubanoides, iguales en casi todo a esa hermandad desprestigiada, a esa cofradía del odio.
De lo peor que le ha sucedido a USA con respecto a la América Latina, permitirles la entrada como refugiados a ratas kubanoides del calibre de Raúl de Molina, de la Sarralegui, de Alfredo Durán, de Inmundo García, de los Estefan (Lily incluida), a Eduardo Padrón, a Hugo Cancio, a Osvaldo Soto, a Jorge Plasencia, a Joe García, a Mas Santos, a Jan Carlos Canela, a Pitbull, a Alex Penelas y a mil o más igual de comunistas trasvestidos, debe considerarse entre los 10 peores errores de selección jamás cometidos por la política americana, porque, bajo el manto del exiliado, incubaron serpientes que atentan contra todo lo que moralmente simboliza América respecto a libertad y soberanía individual o de grupo, ayudando a destruirlo de la mano del partido demócrata.
A tenor con lo anterior, Trump ganó apabulladoramente, el partido republicano barrió con la oposición comunista…es el aspecto de la “diplomacia del político histórico” comenzar llamamientos a “trabajar juntos por el futuro del país”, sino otra cucharada de hipocresía natural, porque, en el estado que deja Obama a América, no es posible lograr ningún acuerdo honesto de trabajo con buena voluntad, porque los ayes y los lamentos que se escuchan de los tan malos perdedores como buenos para asolar, ratifican que la confrontación, la provocación apenas empezó, que quieren revancha.
El mogul no puede aceptar y/o aplicar medidas que contradigan su discurso plataforma, porque fue proponer el saneamiento de males urgentes lo que le puso en órbita ganadora.
Cuando Donald Trump habló de un muro para asegurar que la inmigración ilegal no continúe horadando las bases sólidas del país en todos los órdenes, cuando propuso detener y controlar la amenazante ola musulmana garantizada por el NOM, la mayoría blanca y negra patriótica de Estados Unidos lo identificó con el líder necesario, por su poder de convocatoria y decisión, para llevar a cabo la gesta increíble que debe enfrentar.
Si Donald Trump renuncia a ese discurso, si no cumple con lo que prometió por darle el gusto a los enemigos que apoyaron a la candidata antiamericana, entonces estaría abandonando a los millones que creyeron tanto en él que le ofrecieron el liderazgo y lo pusieron al frente de la esperanza, más que de América, del mundo.

Bajo ninguna justificación Trump puede apartarse una micra de milímetro del compromiso que contrajo con su pueblo: HACER A AMÉRICA GRANDE OTRA VEZ.

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