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Published On: Mar, Sep 19th, 2017

LA ADVERSIDAD

Por Patricia Arbulu

Dicen que nadie sabe lo de nadie y es verdad. Al tiempo que mi vida fue pasando por los aromas más exquisitos y al juntarse, también, con los más extraños olores, fui entendiendo el porqué de las cosas. No fue fácil enfrentar la adversidad, casi una la tuve por año transcurrido. Nunca lo busque, cada uno de ellos llegaron con la tempestad de un gran huracán.

La adversidad es una cualidad de lo adverso, es decir, lo contrario u opuesto, desfavorable o enemigo. Podría considerarse, además, una mala suerte imposible de sobrellevar, dominada por la desgracia en la que se encuentra una persona y puedo asegurar que así es. Enfrente inconvenientes laborables, me opuse ante las mentiras y el egoísmo, se me presento problemas con el sentir consumista de este país, los achaques de salud, sin haber considerado una previsión que algún día sucedería, llegaron también.

Durante una entrevista con el gran Tito Nieves, arranco algunas lágrimas en mí. Había fallecido su hijo después de una dolorosa agonía. En una de aquellas noches de lucidez, su hijo amado, produjo esta conversación:
¡Papa, porque yo estoy aquí, porque me pasa esto a mí!
Hijo encomiéndate a Dios, solo él te dará la tranquilidad que necesitas
¿Pero papa, no es el mismo Dios que protege a sus hijos y los cuida? ¡Entonces, que hago aquí!
Tito, jamás tuvo una respuesta para su hijo, ante esa pregunta, ¿porque a mí?

Dicen que el sufrimiento puede venir, también, de ese Padre Celestial, como una experiencia de enseñanza, yo las tuve y si que aprendí. Tengo en mi haber algunas dolencias de pronóstico reservado, mi salud no es el mismo de años atrás, quisiera que nada de esto me esté pasando, pero quien soy yo para impedirlo. Hice que mi vida transcurriera por las normas que establece la sociedad y mis creencias religiosas, si me preguntas ¿valió la pena?, no sé, tendría alguna duda para responder.

El tiempo es corto y sé que hay un final para todos. Hoy sé que mucho de lo aprendido me lleva hacia una responsabilidad de lo que hare en el futuro. Clara estoy que toda esta adversidad vivida me trajo reflexiones para con los míos, mis amigos y porque no, mis detractores. Para mis dolencias entendí que la paciencia es una buena terapia, quienes fueron o son mis detractores aprendí a perdonarlos y si en algún momento me excedí con mis acciones logré corregirme con profunda humildad.

El temor está conmigo, no es fácil llegar hasta aquí de la manera como se presentó. Mi fuerza esta de la mano con ese Dios que aprendí a conocer, créeme, que también, hubo dudas muy dentro de mí. La adversidad que enfrento o enfrente es tan dura como la vida misma. Quienes así lo vivieron sabrán confirmarlo ante esta confesión.

Hoy estamos ante un nuevo mes y pronto será un nuevo año. Aprendamos a convivir con lo más simple y sencillo que pueda existir a tu alrededor. Si alguna vez salta en ti la pregunta: ¿Porque a mí?, ante una adversidad que rete tu fuerza, piensa que la respuesta solo está muy dentro de ti.

nota: foto que acompaña publicación, gracias

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