LA CLÁUSULA DE RESERVA Y EL NOMADISMO BEISBOLERO

Por Andrés Pascual

Chapman-and-Jackie-Robinson_display_image       Antes se le decía nómada a un pelotero que transitara la ruta entre 3 ó más ciudades exponiendo su talento; pero ese “antes” se refiere a la era de la cláusula de reserva, cuando un club era el propietario de los servicios del jugador y cualquier movimiento de cambio a otro equipo estaba sujeto al interés del que  lo tenía en plantilla en ese momento, nunca por cuenta propia n protegido por la decisión mercenaria, esencia de la agencia libre en los tiempos modernos.

Sin embargo, a veces se es injusto al valorar la decisión de abandonar un club por más dinero o por un contrato más extenso: si en 1956 Mickey Mantle hubiera podido convertirse en agente libre, con seguridad que lo hubiera hecho, después de haber recibido la amenaza de los Yanquis de “si no te conformas con el aumento y reincides solicitando más, terminas en Kansas City”, por entonces una especie de sucursal de nivel de grandes ligas de los Mulos. Ese abuso directo y sin tapujos lo posibilitaba la cláusula de reserva. En 1956 Mantle ganó la Triple Corona de Bateo en la Liga Americana…

Nadie debe engañarse, si el pelotero anterior a 1975 no abandonaba un club luego de cinco años de contrato buscando mejores condiciones laborales por decisión propia, fue porque no pudo, porque la cláusula que hacía propietaria de sus servicios a la gerencia lo ataba legalmente.

El caso Al Pujol puso sobre el tapete, otra vez, la controversia sobre el mercenarismo en el beisbol: para algunos, el paso dado por el ex jugador franquicia de los Cardenales cierra el ciclo de amor por un traje, capaz de hacerlo terminar enfundado en la franela que lo hizo debutar 15, 18 ó 20 años antes; sin embargo, siempre habrá algún o algunos jugadores de interés dispuestos a quedarse por tanto amor por el dinero y por el contrato multianual como el quisqueyano (no por la franela), para eso solo se necesita que el club “del alma” satisfaga al individuo.

¿Por qué el San Luis no le extendió la propuesta al inicialista por 10 años, máxime cuando su esposa declaró que el artillero estaba dispuesto a aceptar menos dinero de los Cardenales que lo ofrecido por Artie Moreno? Esa fue la base en la que se “escondió la bola” en el diferendo y todavía no se conoce nada. Siempre es bueno saberlo todo para poder valorar con justicia el acontecimiento.

El antesalista Whitey Kurowski jugo 9 años para los Cardenales década de los 40’s y el outfielder Terry Moore 11, ambos perdieron 3 por la guerra y se retiraron con los Cardenales; Hal Schumacher lanzó 13 campañas con los Gigantes y se retiró con ellos, también perdió 3 por la conflagración; el pitcher Ted Lyons concluyó su carrera tras 21 temporadas con el Chicago Medias Blancas; el intermedista de los Bengaleses de Detroit, Charles Geringer, se mantuvo sus 19 temporadas de acción en Grandes Ligas con el club de la ciudad automotriz; el outfielder Earle Combs debutó y cerró su ciclo de 12 años con los Yanquis; Tommy Henrich 11 con los Mulos y Charles Keller 12 también con los inquilinos de Yanqui Estadio, este último perdió 2 por la guerra.

Son jugadores que se manejan poco por los neófitos, por esa razón no comentan con lógica cuando escriben, pero sus nombres están ahí para aclarar ciertos razonamientos. ¿Hubieran permanecido en sus equipos originales ante la perspectiva de partir tras el contrato mejor garantizado? Lo dudo.

Tony Oliva con el Minnesotta como único empleador en 16 campañas; Clemente 18 con los Piratas y Edgar Martínez 19 con Seattle son los únicos representantes hispanos de interés en el capitulo.

Incluso Ted Williams, que se cansó de hacer público su rechazo al Fenway Park, al público de Boston y al club Medias Rojas, posiblemente no hubiera concluido su carrera como modelo de fidelidad a una franquicia.

El caso de más amor por una camisa en estos tiempos de agencia libre y de dinero por tuberías fue el de Tony Gwynn, el mejor bateador de contacto de la era moderna, este extraordinario pelotero demostró lo que valoraba al San Diego cuando no solo jugó por cantidades que dan risa al lado de las que recibieron otros bultos, sino que, sus dos últimos años, casi juega por limosnas recogidas a la entrada del estadio. El otro, era de la cláusula de reserva, el de Jackie Robinson, que decidió retirarse antes que jugar para otro club.

A fin de cuentas, Pujol es el resultado de una época que logró someter a los dueños en perjuicio del beisbol; sin  embargo, nadie puede poner la fidelidad del pelotero de la cláusula de reserva por encima del Everest; porque, sencillamente, no tuvieron oportunidad de hacerlo. Ya hubiera querido ver yo a Bill Terry como un garantizado agente libre estilo tiempo actual, a ver si la gorra de su placa en Cooperstown era la de los Gigantes.