LA COMBINACIÓN PERFECTA: MILITANCIA Y DESCONOCIMIENTO

Por Andrés Pascual

robinson-basilio-ler-da-gancho-458x918La mayoría de las veces que los escribidores de periódicos de por estos lares, “hombres nuevos de esencia y presencia” formados en el aparato de propaganda que es la instrucción castrocomunismo, defienden y protegen a los boxeadores cubanos “new wave” de las críticas ajenas por circunstancias que son evidentes, no defienden al boxeo como deporte, no pueden, porque desconocen la técnica y la historia de la disciplina, sino su propia derrota moral, su propio fracaso ante lo que esperaban y la realidad demoledora.

Nadie ha defendido tanto ni con tantos argumentos a Guillermo Rigondeaux, de un tiempo a esta parte, como yo.

No me ha importado la crítica que pudieran hacerme y he tratado de sacar conejos de sombreros que quienes no saben de boxeo no pueden y me refiero a estos nuevos “cabos de escuadra de la avanzada castrista” de los útimos y definitivos tiempos:

http://ireport.cnn.com/docs/DOC-1063978

Como todo el mundo, cuando vi a Rigondeaux por primera vez, escribí desfavorablemente sobre el pugilista, actitud que modifiqué al observar cómo los carroñeros mexicanos se daban banquete con el oriental, lo que me encendió más que censurar la realidad defectuosa que veía sobre el ring, imposible de arreglar por el tiempo que desperdició en un boxeo de poca técnica como el amateur, por su edad y por la absoluta escasez de exigencia en Cuba, donde ni les pagan a los pugilistas ni se paga la entrada a un show político de mal gusto deportivo.

Hace más de dos años escribí lo siguiente antes del pleito contra Rico Ramos: “Rigondeaux, con más fanfarria de gradería que brillo real, con una estela de brillo olímpico impresionante, es un verdadero fracaso para el boxeo profesional, precisamente, porque envejeció en el amateurismo; por tal razón logró todas esas medallas que hoy no le sirven para nada y que, viéndolo desde un ángulo realista, le hacen daño por lo que espera el fanático de él y por lo poco que tiene para ofrecer que cumpla con la expectativa, no con el público cubano de nueva edición, que sabe poco y se fanatiza más, sino con el ajeno, que es quien decide en qué lugar y cuándo puede pelear un boxeador por su “gancho para la multitud”. El párrafo pertenece al material cuyo link les ofrezco a continuación:

http://www.soloboxeo.com/2011/10/13/rigondeaux-ni-gusta-ni-interesa/

Sin embargo, cuando conocí de la amistad de Bob Arum con algunos personajes importantes de la tiranía, de algún viaje de este gánster a la Isla, además de las estrechas relaciones de José Sulaimán con el propio Raúl Castro, establecidas por medio de un hermano que “amigó” con el tirano 2da edición durante “los días de preparación de la gesta del Granma”, comencé a preguntarme si no se estaba produciendo una encerrona contra estos peleadores, casos especiales el de Rigondeaux y Lara, que provocaron un escándalo por la petición de asilo en Brasil y obligaron a DESCUBRIR la confabulación de Lula y de Chávez para pisotear el más elemental derecho del individuo: decidir por sí mismo dónde vivir, cómo trabajar y qué hacer con las facultades que Dios les dio, situación que obligó al tirano a decidir abiertamente lo que creen allá sobre derechos humanos cuando escribió “por traidores, ratificando que son los dueños de Cuba, de la gente y del deporte, jamás podrían boxear aquí otra vez”, carro al que se “enganchó” un tipejo, entonces trainer del grupo de la tiranía, Pedro Roque, hoy flamante “preparador” del club de boxeo aficionado obamista que pelea con las tres letras (USA), del ayer país que nunca hubiera contratado a este esbirro solo por lo que declaró como apoyo a Castro y contra los pugilistas que devolvieron a la Isla. A continuación, tomado de un material que hice para BOXEO MUNDIAL y para el Diario las Américas:

“Un hermano del mandamás del Organismo es amigo de Raúl Castro desde los días de la preparación de la expedición del Granma y el propio regidor tiene buenas relaciones con esos criminales, incluso Bob Arum, judío, ha viajado varias veces a Cuba para promover propuestas de patrocinio del talento cubano para Top Rank. Supongo que le hayan hecho lo mismo que al fallecido Alejo Peralta con los peloteros y los Tigres de México: “debes dar muestras de fiabilidad con actos que lo ameriten”. Castro nunca dejó que sus jugadores se profesionalizaran vía Liga Mexicana. Si Arum, Sulaimán y Don King han hecho cosas desleales, inmorales e indecentes contra el boxeo, ¿Por qué no se las van a hacer al pueblo de Cuba para beneficiar a la tiranía en pro de sus desmedidas ambiciones? Esa gente tiene más interés en los boxeadores exiliados que nadie, sin embargo, tienen a unos cuantos por aquí, algunos rumbo a un dudoso estrellato de muy poca acción y peor oposición,  otros sin encontrar la punta de la madeja, mirándolos por encima del hombro con una especie rara de desdén por compromiso político. Es un entredicho, pero, posiblemente, sea uno de los acuerdos con la dictadura echarles alguna sobra para que vivan, pero mantenerlos lejos del banquete para frustrarlos y, por su intermedio, frustrar al que piense abandonar el infierno antillano…”

En el Nuevo Herald se dan banquete “embarcando” a los boxeadores cubanos nueva generación, porque, cada vez que intentan defenderlos, por lo poco que saben y por la forma errática como utilizan “quotes”, les hacen más daño que bien. Por ejemplo, Jorge Ebro ha llegado a decir, con la más absoluta falta de tacto y desdén por la historia que ni trata de entender que “el público de hoy no conoce de boxeo ni tiene paciencia”, porque dejaron solos a Rigondeaux y a Adbecko en una pelea tediosa, buena para el Campeonato Nacional Playa Girón, pero no para la televisión pagada que se encarga del boxeo profesional en niveles de campeonatos mundiales en Estados Unidos:

http://www.elnuevoherald.com/2013/12/16/1637897/boxeadores-cubanos-en-el-2013.htm

Esa no es la forma para tratar de arreglar un potaje que el cronista desconoce si está o no sazonado, porque en la historia del boxeo siempre existieron los estilos fajador y riposta, que prevalecen hoy, pero ni los peleadores del mundo ni el público tienen la culpa de que a Ebro y a todos los que, como él, engendró y desarrolló la tiranía, les hayan prohibido conocer hasta el nombre de sus bisabuelos, con el detalle desfavorable de que nunca han hecho intentos por tratar de recuperar por su cuenta lo que debieron saber incluso desde Cuba. La militancia, la simpatía o el complejo de inferioridad, para casos como el boxeo, no son buenos calmantes…sobran, tanto como la retahíla de medallas y títulos olímpicos que les gusta exponer cada vez que hablan de un pelerador cubano de reciente edición con varias peleas como profesional, incluso algunos con fajas ganadas.

Para hacer más deprimente la defensa de estos pugilistas, a Ebro se le ocurrió poner un video con un comentario de Gamboa entrenando con Floyd Mayweather sr, en que el padre del Money le da una lección de kindergarten al cubano, especie de ABC que aprendían los jóvenes antes de 1962 observando a los profesionales, que, una vez que entraban al gimnasio a preparse conocían: el “un dos” abajo y arriba, imposible de practicarse por los cubanos, sobre todo desde hace 25 años, porque los golpes que se apuntan en los amateurs son a la cara. Ese video, la forma grosera como demuestra el desconocimiento del clasicismo boxístico por la nueva hornada, es demoledor, incluso del bluff conocido como “la escuela cubana de boxeo”, frase político-oportunista de Enrique Garmuri para tomar ventaja personal con el tirano hace más de 25 años.

Tan lejos han llegado que hasta los boxeadores que están aquí lo repiten, sin tener en cuenta que no existen escuelas ni regionales ni nacionales para la técnica o la preparación, sino temporales: “la vieja y la nueva” para el boxeo en general. A continuación el link del video:

http://www.elnuevoherald.com/2013/12/19/1639909/video-de-gamboa-con-mayweather.html

Pero Ebro no se quedó ahí, sino solicitó ayuda y puso en la boca de Ramsés Barthelemy su punto de vista sobre “lo poco que conoce de boxeo el público regional” en este comentario:

http://www.elnuevoherald.com/2013/12/21/1640590/barthelemy-afirma-que-cubanos.html

“La patá a la lata” se la dio Marino Martínez, el menos preparado para hablar de historia deportiva de ese staff,  porque incurre en vicios delincuentes inaceptables como plagiar, o porque pretende servirle de “coima judicial” a todas las barbaridades que Ebro escribe con otras peores.

En un material reciente consideró a Rigondeaux como “de los mejores de la historia”, sin separarar el circuito amateur del profesional y sin tener en cuenta que el peleador no ha efectuado 20 peleas aún. Como que no conoce de boxeo, pues no se ha dado cuenta de que el oriental no domina ni los side-steps ni los wavings ni ninguna distancia, sino que maltrata y contamina la desde afuera por lo poco que se arriesga, elementos obligatorios de la técnica boxística tanto como saber tirar upper-cuts. A continuación, la verguenza de comentariode este seudo-cronista:

http://www.elnuevoherald.com/2013/12/25/1642622/rigondeaux-es-uno-de-los-grandes.html

La verdad es que desde la era pionera del boxeo los boxeadores han sido atracción de taquilla en la medida en que más y mejor dispuestos estuvieran para la fajazón, pero en televisión, desde que empezó el boxeo a transmitirse, reflejo obligado de lo que busca el fanático que asiste a la velada en vivo, el peleador que ha vendido es el que más tire, incluso Robinson, (foto recibe gancho de Basilio), fue un peleador que tiraba y recibía, solo que con la ciencia aplicada al intercambio, única capaz de repetir a un boxeador en grandes ternas y mejores bolsas.

Sería bueno que estos escribidores estructuren la defensa de los peleadores criollos fuera del anillo deportivo, que asuman la responsabilidad de investigar y comentar sobre la verdadera razón del rechazo promotoril de que son víctimas, a ver si por esas casualidades de la vida la culpa está en lo político con sede en La Habana, en las poderosas relaciones que tienen por aquí esos vándalos…

¿Por qué no se arriesgan a investigar a fondo y dejan a un lado esos “sinsentidos”, que convierten en barbaridades cada vez que intentan defender desde una esquina que no es neutral al paisano agredido por alguien más que un contrincante en el ring, que un promotor que no les da trabajo o que un mexicano hastiado del antiboxeo “escolar castrista”?

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