La Envidia en la sociedad norteamericana y la Situación Racial

Por Alberto Pérez Amenper

En la competencia, la ambición individual sirve al bien común” (Adam Smith).

timeEn una situación dada, si existe una determinada cantidad de jugadores, cada uno con estrategias que le aporta determinadas ganancias personales, existe un equilibrio. Luego, en el caso que al menos un jugador no obtenga su máxima ganancia, si se beneficia de las ganancias de la comunidad, el sistema seguirá en equilibrio, pero si no se conforma con haber recibido menos por su capacidad o ética de trabajo y se deje llevar por la envidia, la sociedad no estará en equilibrio y tendrá perturbaciones hasta que se logre el nuevo equilibrio. Es en esta última consecuencia donde se parece refutar la teoría de Smith, ya que al parecer si al menos un participante no obtiene su máxima ganancia, este estará disconforme y tratara de desequilibrar el sistema. Pero este defecto no está en la teoría de Smith, está en las bajas pasiones de ciertos individuos que descalabran el bien común.

El tipo de ambición a la que se refiere Smith, puede ser y es una fuerza poderosa para bien en nuestras vidas. Pero sólo si es legítimo. A veces mal interpretado y a menudo mal entendido, ambición – verdadera ambición – no es una cualidad egoísta. No es otra palabra para despiadado; no es algo a ser rechazada o sometido. Ambición legítima es un rasgo honorable. En su mejor forma, nuestra ambición sirve nosotros y otras personas. De hecho, perseguir su ambición es una de las cosas más desinteresadas que puede hacer.  La verdadera ambición es disciplinada, impaciente del deseo de logro. Es un estado de ánimo, una forma de vida. Con el poder de ambición puede hacerse cargo de su propia felicidad personal, trazar su propio rumbo por la vida y dejar su legítima ambición crear lo que desea, dejar llevarte a donde quieras ir manteniendo tu propio equilibrio y ayudando a mantener el equilibrio de la sociedad.

Lo que critican de la teoría de Adam Smith no es en sí la teoría, es precisamente la desviación de la teoría por la envidia.

La envidia es como una pieza de hierro que traba el engranaje de la creación de las riquezas de las naciones.  El triunfo de los que generan la riqueza, trae la envidia, la envidia genera rencor, y el rencor genera la desestabilización de la sociedad.  Los que generan las riquezas son despojados del fruto de su trabajo y erradicados de la sociedad, que pierde sus capacidad creadora, y todo por el rencor de la envidia.  El rencor es el combustible para la lucha de clases que mantiene el socialismo vigente a pesar de su fracaso donde quiera que se impone.

Los que vivimos el odio y el rencor que surgió de la envidia durante la transición al comunismo en nuestra patria, con el tiempo hemos sido testigos de que la satisfacción de despojar a los que consideraban privilegiados no les trajo beneficios, que han vivido una vida peor que la que tenían en la otra sociedad, quizás ahora se hayan dado cuenta que el rencor les había tergiversado la razón.

Los Estados Unidos era posiblemente donde la ambición y el triunfo que esta deriva en sus ciudadanos era visto con agrado y admiración, a los triunfadores se les trataba de imitar no de envidiar, eran un ejemplo de que ellos también pudieran tener la misma oportunidad.

Cuando hoy oímos los gritos de desigualdad con rencor y odio de clases en los Estados Unidos, nos parece que estamos de nuevo en la Cuba de los cincuenta.

La envidia es una emoción que ciega a la razón.  Cuando vemos a la sociedad negra que se queja de la falta de oportunidades, y cuando surge un ejemplo de uno de la clase que llega a una posición destacada en la sociedad, en vez de admirarlo e imitarlo, lo critican si no tiene la agenda de la dependencia que tiene a esta clase esclavizada viviendo de la emoción de la envidia y el rencor.

Así que subdividen a los negros triunfadores en la política como negros legítimos porque predican la dependencia, y a los negros que no lo hacen los clasifican cómo galleticas Oreo, negros por fuera con crema blanca en el medio.

Los gritos de discriminación no pueden ser más infundados, tienen un presidente negro, el fiscal general de la nación es negro, hay un negro en el tribunal supremo y hay negros en todas las instituciones.

El partido que llaman el de la discriminación tiene a un negro cómo puntero en las encuestas para presidente del país, y hay cientos de negros millonarios.

Pero hay blancos y negros profesionales que se dedican a crear la envidia para mantener a la clase negra en la dependencia y esclavos de su vertiente política.

Y ellos siguen conduciendo su vida con el  odio y el rencor alimentados por el combustible de la envidia..

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