LA GOLEADA TEUTÓNICA CONTRA BRASIL FUE UNA PROFANACIÓN

Por Andrés Pascual

 brasilderrotadob2bbbbbbbbbbjpg-3322545_p9Por factores totalmente ajenos al terreno de juego, harto conocidos, no deseo la victoria de ningún país surámericano en la Copa Mundial de balompié, sentimiento que extiendo a México; sin embargo, cuando vi caer el primer gol alemán tan rápido, y el segundo… me enfrié tanto como cualquier fanatico desprovisto de de cuentas pendientes eternas ¡FUE UN MAL PRESAGIO!.

 Se ha convertido en ley viciosa que los que sufrimos a Cuba como deber ser, actuemos de manera tal que el ajeno no pueda entender nuestras reacciones, que serán en cualquier campo, lo mismo cultural, deportivo que médico, todas amparadas por la sombrilla política del anticastrismo, en mi caso, hace más de 50 años que pienso así.

 Sin embargo, yo soy fanático de Pelé, del Brasil de la era de la Perla Negra, por lo que, a pesar de todo, algo de simpatía me queda para el país que fue “la niña de los ojos de este deporte…”

 Sin Neymar, Brasil hubiera podido hacer un esfuerzo supremo buscando un marcador apretado, a favor o en contra, si hubieran tenido a Thiago; pero, con la ausencia de ambos no era posible; porque el once carioca no podría superar incompletos la clase de Alemania ni la frustración y el derrumbe moral ante un contrario que, si anotaba primero, podría producir la catástrofe que se originó.

 Y los creadores del “jogo bonito”, samba ejecutada con maestría inigualable sobre la cancha, iniciaron como tradicionalmente acostumbran: atacando el objetivo que no podrían doblegar, porque les faltó el jugador temido, el ariete capaz de derrumbar el muro defensor, de imponer su personalidad de líder que entretenga a, por lo menos, tres alemanes para anularlo, ausencia que provocó la indefensión de la parte de atrás que, sin compasion ni respeto, fueron víctimas fáciles del contraataque calculado que propicio las definiciones germanas. BRASIL NO TUVO EL LÍDER QUE LOS REPRESENTARA EN EL TERRENO Y, SE SABE, SIN LIDERAZGO NO SE PUEDE GANAR NI LUCIR BIEN, NO ES POSIBLE…

 Al recibir la tercera diana perdieron la noción del juego y la capacidad para crear jugadas, para articular cualquier esquema de fuerza e interés, entonces fueron un equipo que, desde ese momento, jugó al garete.

 Brasil estaba perdido antes de iniciar, no como creyeron millones, que ganaría porque el fanático no sabe, no puede o no quiere entender que los uniformes NO ganan, y se ha comprobado en Estados Unidos con los Yankees o con el Chicago Bulls y hace menos de 6 horas con la derrota brasileña.

 Sin delantera preocupante contraria que los obligara al repliegue y defenderse, sin el crack amenazante que pusiera en peligro su puerta, Alemania reajustó su estrategia a bajar buscando la porteria brasileña, de la forma como no acostumbran: a base de toques, con centros desde el extremo derecho y tres por el medio más un refuerzo para rematar desde afuera del área sin preocupación adyacente

 Hoy se vio a un equipo brasileño que nadie puede decir que decepcionó, sino que ratificó que, en los deportes de conjunto, salvo el beisbol, no se puede prescindir del mejor, porque, en estos casos, representa hasta un 30 % de la clase colectiva, pero, si se prescinde de otro calificado como necesario eminente, entonces es la hecatombe.

 De igual forma, al revés y con la Alemania Occidental como protagonista, la entrada al juego durante el 2do tiempo de Karl Heinz Rummenigge en la Copa de 1982, con su clase, su estilo y su personalidad, empataron contra Francia a 3 goles y ganaron 5-4 en tiros de desempate.

 Pese a que es un buen equipo, Alemania no disertó en el juego que puede considerarse una tragedia nacional; Brasil no frustó, a pesar de que fueron goleados 7-1 y la FIFA y sus alrededores, dueños del agua y del oxígeno, volvieron a hacer de las suyas…

 Todavía falta la final, donde fabricarán lo que sea con tal de que los holandeses se lleven el premio; si no, hasta la próxima semana, esto no cambia, no evoluciona, nunca es juego limpio, no pueden, es LA MAFIA DE EUROPA.

 Hoy es el día más triste de la historia del balompié para Brasil, tal vez peor que el recogido en la historia como el MARACANAZO, en igual medida que, tal vez, el más peligroso de lo que quede por delante a la FIFA.

 No se debe aplaudir ese victoria alemana como grandiosa, porque fue la profanación provocada al sentido del juego, otro disparo a traición al corazón de este deporte.

 Nadie justo y realista puede considerar “un impacto histórico” la victoria germana solo porque derrotaron a Brasil en su patio en semifinales; a mi juicio, sería una estupidez más que un reconocimiento fanático encubierto

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