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Published On: Vie, Nov 7th, 2014

La gran oportunidad del Partido Republicano en EE UU

Por Virginia Tuckey

republicanos-mjgLas elecciones de mitad de mandato celebradas en Estados Unidos el martes 4 de noviembre han sido de una contundencia incuestionable a favor del Partido Republicano.

El control en la Cámara de Representantes no estaba en duda, sin embargo, no se preveía que los republicanos fueran a lograr un récord de recuperación de bancas (como no se veía en casi cien años).

En el caso del Senado, se han recuperado siete bancas (sólo se necesitaban seis para obtener mayoría)  y aún hay tres (Virginia, Alaska y Georgia) que se definirán dentro de poco.

Finalmente, lo más sorprendente, fue el caso de las gobernaciones, dónde todo indicaba que los demócratas iban a correr con cierta ventaja. No obstante, los republicanos tomaron el control en la mayoría de los estados.

Sin dudas, el sistema de pesos y contrapesos que definen a la república, sigue en pie en el país. Sin embargo, es este sistema, el republicano federal, el que está en juego. Hoy, más que nunca.

La etapa postelectoral nos presenta varios escenarios y abre varias interrogantes.

Lo primero a tener en cuenta es la etapa del “pato cojo”, tal como se conoce en la jerga de la ciencia política al tramo final que atraviesan los cargos públicos electos. Los próximos dos meses no serán desperdiciados por aquellos que han sido reemplazados en su cargo. Harry Reid, el hasta ahora líder de la mayoría demócrata en el Senado, ya planea su estrategia de seguir promoviendo más gasto y programas deficitarios, enemigos de la propiedad privada y disfrazados de “ecológicos”.

A más largo plazo, se presenta la cuestión de cómo lidiar con un presidente que afirma que “no va a esperar a que se legisle”, porque él tiene “un lapicero y un teléfono” que va a “usar para firmar decretos que provean a los americanos la ayuda que necesitan”. La ayuda que necesitan, según Obama, su lapicero y su teléfono… y nadie más. Ni siquiera los que van a ser “ayudados”.

Para poder atravesar estos dos años, los republicanos electos deberán responder la primera gran interrogante de estas elecciones: ¿Qué pesó más: El fracaso de la administración Obama o el liderazgo republicano en la defensa de los principios fundacionales?

La respuesta más contundente es que se votó en contra de Obama. También hay mérito en el lado republicano, pero eso viene de sus bases, quienes se mantienen cautelosos ante el establishment del partido conservador, advirtiéndoles que no los mandaron al Congreso para ser moderados frente a la destrucción de los principios que han forjado la federación americana, sino todo lo contrario. Exigen, hoy más que nunca, contundencia, claridad y honestidad intelectual para poder erigirse frente al gigante de la demagogia que ha invadido la Casa Blanca estos últimos años.

Los grandes temas que deberán abordar son: el debate sobre la eliminación (total o parcial) del seguro de salud “Obamacare”, la construcción del oleoducto Keystone XL, la inmigración ilegal, el gasto y la estrategia contra el terrorismo que hoy se ve fortalecido ante un Estados Unidos ausente y falto de liderazgo.

Aunque el presidente Obama haya dicho “los escucho” en tono firme en su discurso postelectoral, no tardó en dejar claro que, aunque su Obamacare ha tenido siempre un nivel de desaprobación del 60%, él no va a firmar absolutamente nada que postergue sus planes de sacar adelante su ley. Los escucho, pero los veto – mensaje claro y contundente del demócrata.

La obstinación de Obama en defender su agenda no va a cesar, pero esta vez va a encontrar detractores dentro de su propio partido. Las desavenencias internas han comenzado hace meses ya, pero se avecinan tiempos de total desapego a Obama, para brindar protección a la mimada demócrata del momento, Hillary Clinton.

El escenario político es inmejorable para el Partido Republicano. Una vez más, el pueblo americano les ha delegado la gran responsabilidad de ser los vigilantes de la República ante el caos causado, una vez más, por el socialismo demócrata (valga la redundancia entre caos y socialismo).

Las legislativas 2014 han dejado en claro que los americanos no quieren las políticas de Obama, no quieren un Estados Unidos tercermundista. Los republicanos que han sido puestos a cargo tienen la gran responsabilidad de llegar a la Casa Blanca en 2016; y esto requerirá tener en cuenta aquel pensamiento de Goldwater que afirma que “a la hora de defender la libertad, la moderación no es ninguna virtud”.

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