LA IMPORTANCIA DEL ARTISTA EN UNA CUBA EN LIBERTAD TOTAL Y EN SU CAMINO HACIA ESA LIBERTAD TOTAL

Por: Luis Alberto Ramírez (Lar Cuba)

“El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras”.
José Martí

artistaEs un hecho que la tiranía de los Castros y su grupo criminal por aquello de enturbiar todo lo que tocan hayan prestado un gran esmero en enturbiar el campo de las artes para con ellos enturbiar nuestra cultura, y de esa manera asesinar para siempre cualquier sueño de libertad total.

El artista trabaja con vida y universos. Puede manejar cualquier nivel de comunicación. Puede crear cualquier realidad. Puede mejorar o inhibir cualquier afinidad. Un buen poeta por ejemplo puede escribir alegremente un poema tan terrible que haga temblar a un hombre fuerte, o puede escribir versos tan felices que haga reír al más desdichado. Un compositor hábil puede escribir música tan sublime que haga que el sádico se estremezca de deleite o tan gloriosa que dé regocijo a las almas más grandes. Y eso lo sabe muy bien la tiranía. Y saben muy bien que una de sus tareas para el control total del pueblo es inhibir a los artistas al punto de únicamente permitirle expresar su arte a aquellos que se sometan a los dictámenes del estado aceptando lo que el estado les dicte que escriban y lo que piensen. Si no es su principal arma de propaganda, una de las principales y de seguro, la de más alcance hacia las masas.

Aquellos en el exilio que se han dedicado a la lucha desde las bases de sus diferentes organizaciones no creo que jamás hayan comprendido, al menos plenamente, la importancia del artista dentro de la lucha por la libertad total de Cuba. Que mejor ejemplo que cuando Gloria y Emilio Stefan llamaron a aquella marcha tras el asesinato de Zapata, asistiese no sólo una multitud como hacía rato no ocurría desde que el patriotismo herido de muerte languidecía en una esquina oscura… Que Gloria y Emilio hayan tomado después posturas muy censurables respecto al verdadero camino a la libertad total de nuestro pueblo, no invalida la importancia de los artistas en nuestra lucha libertaria.

Aunque preferiría no mencionarlo, tengo que decir que yo mismo intente desde mi muy humilde y precaria condición de voz de influencia dentro de nuestro exilio que se usara ese camino. Todos los esfuerzos en ese sentido cayeron en oídos sordos por la arrogancia de esa “mejor gente” que lleva tanto y tanto tiempo fingiendo que dirigen una lucha y aun hoy, ante el brutal ataque que la libertad total de Cuba ha recibido y recibe, se niegan a dar paso a las nuevas ideas al punto que han caído en el error mortal de unirse a una vulgar pachanga socialista dirigida desde La Habana y Washington…

Hoy el exilio no tiene artistas que canten ni escriban a favor de la libertad total de Cuba. Hoy el exilio no tiene ni una maraca para hacer ruido… La grandeza de José Martí que ha llegado hasta nuestros días y que nos precederá, se debió en gran medida a que Martí era un artista que podía manejar cualquier comunicación. Podía crear cualquier realidad. Y podía muy hábilmente mejorar o inhibir cualquier afinidad. Martí era arte. Martí era vida y universo. Martí fue un artista forjador de sueños a través de su arte. Y esto es un error que el exilio debería al menos intentar corregir.

De ahí que en una nueva Cuba en libertad total se le dé al artista la importancia vital que este merece y sobre todo, no castigando al artista con cosas tan ridículas como los impuestos, porque eso inhibe en una sociedad que su gente más creativa sean llevados hacia la no-producción, y le arrebata al artista cualquiera de esos frutos de victoria e impone una enorme sanción a la creación de cualquier obra de arte.

Y como un gran amigo mío dijo una vez: “Una cultura es sólo tan grande como sus sueños, y sus sueños son soñados por artistas”. Nuestro Apóstol es nuestro mejor ejemplo.

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