La Ley de Ajuste Cubano

Por Alberto Perez Amenper

cEn Cuba me dejaron sin nada, me lo quitaron todo, pero todo lo he recuperado en este país con creces, mi vida ha cambiado para bien, lo único que no he podido cambiar es precisamente lo que no me quitaron que es el miedo que les tengo.

Me fui por miedo, y todavía les tengo miedo y no me da vergüenza decirlo, porque era el miedo de que mis hijos crecieran bajo la influencia del odio y rencor del comunismo, de que los pudieran convertir en mis enemigos, miedo a que me pusieran preso, cerca estuve, y que por veinte años mis hijos vivieran sin padre. Ahora no vuelvo porque lo que más aprecio de este país es que puedo decir lo que quiera, puedo enviarles a ustedes E Mail sobre Obama y los demócratas que están destruyendo este país, y puedo hacerlo sin miedo todavía, porque todavía hay libertad de expresión, y tengo miedo si visito a Cuba de perder mi libertad o mi vida si expreso mi manera de pensar.

Eso fue lo que dije al inspector de inmigración cuando vine con mi visa de turista y que cuando me preguntó que cuando pensaba volver, le informé que pensaba quedarme.  La pregunta que me hizo fue por qué no quiere volver, y le dije que tenía miedo a mi vida y la de mi familia, recuerdo que me dijo, esa es la respuesta correcta para la solicitud de asilo, bienvenido a Estados Unidos.

Cuando el Mariel, consideré que era mi deber el cooperar con la invasión que Fidel había descargado en esta comunidad y serví de voluntario en el servicio inmigratorio en las facilidades de Opa Locka.  Nunca me sentí más orgulloso de los cubanos que vivían en Miami en aquella época, los voluntarios sobraban, profesionales de la medicina, traductores, trabajadores comunes, la comida sobraba donada por los diferentes restaurantes y las iglesias servían a los nuevos inmigrantes con ropa y ayuda monetaria.

Pero no puedo decir que fue algo agradable, en las entrevistas pude apreciar lo que comenzaba a perfilarse como los nuevos asilados, que propiamente no eran políticos.  A la pregunta de por qué venían, la respuesta de la mayoría era “es que usted no sabe lo mala que está la cosa, allá no hay de nada”

A la pregunta que si eran miembros de comité de defensa, la mayoría contestaba que “no me quedaba más remedio”.  Pero recuerdo a uno que contestó, no, yo no era del comité de defensa, el comité de defensa me vigilaba a mí.  O sea que la respuesta de que no le quedaba más remedio no era válida, como no era válida para pedir asilo político la escasez ya que escasez hay en muchos países y eso no da derecho a asilo político.

Hace años del Mariel, y no todos eran asilados económicos, había un buen número de asilados políticos, sobre todos los que fueron puestos en los botes por ser escoria religiosa.

Pero según han pasado los años, cuando pregunto a un recién llegado, por qué vino, hace mucho tiempo que la respuesta única es una letanía sobre lo difícil que es la vida en Cuba porque “no hay de nada”.

Hace mucho tiempo que no veo alguien que tenga miedo por su vida en Cuba que es la razón del asilo político, todo lo contrario, desde que llegan están pensando en volver de paseo.

Deben de existir asilados políticos, pero estos siempre pueden probarlo individualmente, la ley de ajuste cubano que fue una ley en una época en que la mayoría de los asilados venían por miedo a su vida, ya no existe como no hay un motivo para su existencia para los cubanos hoy como grupo.

Cuando expreso mi oposición a la ley de ajuste cubano, me dicen que es muy sabroso porque ya estoy aquí.  Pero es que aunque el hambre y el miedo, el problema no es de cuando vinimos, el problema no es si estamos en Cuba o ya estamos en los Estados Unidos, el problema por qué decidimos abandonar la patria que nos vio nacer y emigrar a otro país, porque si es por problemas económicos, en cualquier país según las leyes migratorias tienes que coger cola y si quieres ser chulo, búscate otra puta.