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Published On: Lun, Abr 13th, 2015

La ley de Causa y Efecto y el Acuerdo con Irán

Por Alberto Rodriguez Amenper

rouhani-obama-nuclear-flirtation-1024x1015“La Casualidad” en el léxico popular, se ha tomado como un término para definir  un hecho que sucede y que no debiera de haber sucedido, pero que a la larga se toma como algo  no normal.

Pero en realidad lo que es la casualidad normativa es todo lo contrario, es  una relación de la causa y el efecto, algo que debe suceder normalmente,

De esa manera el acuerdo estadounidense con la República Islámica de  Irán no se pude considerar como una casualidad normativa, esto es, si se logra como lo que nos dice Obama. El presidente, a modo de pitoniso moderno,  asegura que será un triunfo para la paz mundial, como si fuese una probabilidad real y normal, aunque en verdad apunta mas a ser una casualidad contraria a lo esperado.

Sin embargo, lo que el acuerdo de Irán se debiera considerar es que se debe desarrollar en sus consecuencias como algo normal, una casualidad normativa que debiera de tener unos resultados normales que no son como nos los presenta nuestro presidente.

Voy a tratar de explicarme mejor. La casualidad normativa, la causa y el efecto,  se refiere a algo como que les estaba escribiendo este E Mail esperando el juego de los Marlins a las una de la tarde. 

La causa, que es el juego, debe de producirse sobre todo ahora que el estadio tiene techo y la lluvia no lo debe de impedir, y la otra causa es que la hora que será, la una de la tarde, lo cual  también tiene que producirse, lo que creará el efecto de la casualidad normativa de que el juego se celebrará  las una de la tarde. Pero si sucede algo extraño, o sea que empiece a llover y el techo no funcione y haya que suspender el juego, sería una situación contraria a lo esperado normalmente, sería una casualidad contraria a la casualidad normativa.

Si el juego no sucede, de todas maneras la una de la tarde si sucederá, será la una de la tarde que sucederá en el tiempo y en el reloj, y este efecto se producirá en la casualidad normativa, se celebre o no se celebre el juego, este es un efecto normal de la casualidad normativa.  Las dos causas, el juego y la hora, independientemente tendrán los efectos esperados en la casualidad normativa si siguen su camino en su normalidad.

Ahora la casualidad contraria a los hechos sería que por un hecho milagroso el tiempo se detuviera y las una de la tarde no llegaran se pararan todos los relojes. Eso sería la casualidad milagrosa que es la que popularmente se considera como una extraña casualidad, algo contrario a los hechos normales, algo contrario a la casualidad normativa.

Pero seguramente en el acuerdo con Irán la casualidad normativa es la que debe regir como sucedió en el juego de pelota, que se celebró a la una de la tarde, y que también por la casualidad normativa perdieron los Marlins porque son una desgracia de equipo, pero eso es otra historia. 

La casualidad normativa nos dice que Irán no cumplirá el acuerdo, nunca estos países totalitarios fanáticos han cumplido un acuerdo.  Además si lo cumpliera lo cual también fuera parte de una casualidad contraria a los hechos históricos, al cabo de los 10 años, se convertiría en una potencia nuclear por el acuerdo, que es el efecto de la causa de la casualidad normativa.  Diez años son un grano de sal en el tiempo.

Para que sucediera una casualidad en el sentido popular de la palabra, que es lo que nos presenta Obama,  o sea una casualidad contraria a los hechos, tendría que ocurrir que de pronto Irán se convirtiera en un país pacífico, cumplidor y respetuoso de los acuerdos con sus enemigos,  que quisiera reconocer la existencia y el derecho de Israel y todos los países de la región y quisiera respetar y tener buenas relaciones con los Estados Unidos, aun siendo una potencia nuclear; entonces esto sería una casualidad contraria a lo que debiera de ser lo normal y esperado. Es lo que en el léxico popular se considera como una casualidad, algo improbable.

Así que la aseveración de Obama sólo se cumpliría con una casualidad contraria a los hechos, sería un milagro y los milagros son muy improbables.

O sea que cuando Obama dice que el acuerdo es un triunfo para la paz mundial, o cree en la casualidad milagrosa, o cree en un Santa Claus islámico, o es un mentiroso que nos está “tomando el pelo” con una agenda entreguista. 

Me inclino por la última opción.

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