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Published On: Dom, Feb 19th, 2017

La Muerte del Obamacare

Por Alberto Pérez Amenper

El Obamacare no ha muerto, pero está en estado de coma, sostenido por medios artificiales hasta que se desconecten.

Esto es un consuelo para los negocios como el nuestro y nuestros empleados, y miles personas que tendrán que pagar sus multas o impuestos según lo denominó la Corte Suprema, el próximo fatídico 15 de Abril.

El consuelo es que el próximo año la situación sea diferente. Pero en un estado de coma no puede hacer más daño, y esto lo vemos en las noticias.

Las  cinco aseguradoras de salud  más grandes que planeaban consolidarse han decidido cambiar de opinión cuando cuatro de los aseguradores han dado marcha atrás. Las razones inmediatas son objeciones jurídicas, pero tal vez este es un signo de esperanza para los mercados de seguros. Porque esto no es realmente debido a los méritos jurídico que no son tan importantes debido a la flexibilidad de la ley antimonopolio que permite a los ejecutores y los jueces definir un mercado según les convenga.

En realidad de lo que ha provocado el cambio es la realización que el Obamacare está en su lecho de  muerte.

En teoría, la fusión era justificada bajo el Obamacare que promueve y premia la consolidación de la atención de la salud bajo  premisa que los conglomerados más grandes conducen a la eficiencia y son más sensibles al control del gobierno.  “Más sensibles al control de Gobierno” es un eufemismo para el seguro universal, el pagador único.

Mediante la conversión de las compañías de seguros en empresas de servicios públicos, la ley reduce la elección y había eliminado los márgenes de competencia. Controles de precios suprimen innovación y desalientan a nuevos participantes. El negocio de ObamaCare, que ha dejado la mayoría de las compañías de seguros bajo el agua, nunca fue la gran oportunidad de generar ganancias cómo pregonaban  en 2009-2010.

Los CEOs que perseguían fusiones respondían a la lógica reguladora del ObamaCare.

Pero esa lógica es menos persuasiva ahora que el Congreso planea romper el status quo del ObamaCare para nutrir un mercado de seguros más vibrante. La desregulación permitiría a las aseguradoras ofrecer una amplia selección de diseños de beneficios y opciones de mayor valor y mejores precios.

La competencia puede reaparecer en el estilo tradicional de Estados Unidos. Pueden venir no sólo las existentes pero nuevas empresas aseguradoras, sin límite ni fronteras estatales, emprendedoras, con ideas nuevas. No ha habido ninguna nueva red aseguradora desde 2008, lo cual  no es un signo de salud económica.

La industria de seguros con fines de lucro puede sobrevivir mejor con cinco compañías independientes y tal vez incluso mejorar con más empresas en un mercado desregulado. Mientras tanto, el equipo de defensa de la competencia de Trump puede mejorar el registro de su fatídico predecesor, trabajando para romper los monopolios del Obamacare.

El Obamacare fue definitivo para la derrota de Hillary Clinton, y aunque haya diferencia de cómo reemplazar el Obamacare, esto sólo dilata su muerte, pero los hechos nos dicen que el estado de coma del Obamacare terminará con su fallecimiento.  Sólo pedimos que se aseguren de su muerte y lo entierren boca abajo, para que no pueda salir de su tumba.

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