La nueva encuesta del Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI)

Por Nancy Perez-Crespo

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Nancy Perez-Crespo. Periodista Cubana en el exilio

Miami-El Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI por sus siglas en inglés) de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) nos acaba de lanzar otra de sus muy manipuladas encuestas, mismas que lleva haciendo desde hace más de dos décadas y por supuesto, con resultados siempre favorables a la línea trazada por la dictadura cubana y de los comerciantes y mecenas de turno. 

Pero esta encuesta, publicada ayer, va un poco más lejos en su maniobra. Lleva el deliberado propósito de dividir al exilio cubano. Apartar a los más jóvenes y a los recién llegados de los exiliados que llegaron antes de 1995 (año clave según los del CRI). Apartar a los jóvenes y a los recién llegados de los cubanos que aquí viven, que aquí trabajan y mandan a sus hijos a estudiar en FIU, pero esos cubanos son anticastristas y apoyan el embargo; dos razones para que los CRI y sus comerciantes y mecenas quieren alejarlos de los vulnerables jóvenes y de los recién llegados. Parece que temen el contagio. ¡Qué siniestros son!

Para entender mejor cuál es el propósito y los fines, debemos conocer un poco de la historia del CRI. Este instituto, considerado el brazo izquierdo del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de FIU, fue fundado en 1991 por Lisandro Pérez, en la época que Modesto Maidique se apoderó de esa Universidad y comenzó la penetración castrista. 

Lisandro Pérez, junto a otros, fue uno de los que en 1974 fundaron la revista AREITO, un grupo pro-castrista, considerado por algunos desertores de la Inteligencia cubana como una organización fachada de la DGI cubana para el espionaje y reclutamiento en los Estados Unidos. Tenemos que recordar el caso del profesor de FIU y uno de los mejores amigos de Lisandro Pérez, Carlos Álvarez y su esposa Elsa Prieto, que en el año 2006 fueron condenados por espiar para el régimen de La Habana.

Lisandro Pérez, que ahora vive en Nueva York, en una entrevista que dio no hace mucho a la revista «Espacio Laical», se jacta de que en sus doce años como director del CRI «decenas de investigadores residentes en Cuba fueron invitados para impartir seminarios y charlas. Muchos de esosinvestigadores establecieron proyectosde investigación con nuestros profesores. También auspiciamos las visitas de nuestros profesores y estudiantes a Cuba. Por varios años teníamos un programa de becas, auspiciado por la Fundación Rockefeller, para traer a EstadosUnidos, y a nuestra universidad,académicos e intelectuales cubanos por períodos de más de cuatro meses, la primera vez que semejante programa se llevaba a cabo en Estados Unidos. El CRI no era el único centro universitario que mantenía intercambios con Cuba, pero sí uno de los más importantes y el único en Miami, sede del núcleo más numeroso de la diáspora cubana, algoque le daba al CRI un relieve especialdentro del contexto de las relaciones
Isla-diáspora».

Lo que no aclara este miserable es que la gran mayoría de los profesores y estudiantes que viajaban desde Cuba eran elementos afines a la dictadura y venían de propósito para hacer su labor de penetración y en muchas casos de espionaje. 

A la cabeza de esta nueva encuesta, publicada el 17 de junio, está el profesor Guillermo J. Grenier, que desde 1991, se ha desempeñado como su investigador principal y en un estudio que publicó en junio 28, 2013 estableció que:«para nuestros propósitos, la cubanización continua de Miami es significativa porque es la fuerza impulsora de un cambio en el perfil ideológico». Es ese interés marcado de que en Miami se produzca un cambio de perfil ideológico uno de sus propósitos y la fuerza impulsora de todas estas encuestas.

La investigación fue apoyada con dinero del Trimpa Group y la Open Society Foundation. Trimpa Group es una empresa que se anuncia como «consultora progresista, filantrópica, de asesoramiento a la inversión política y a la firma de relaciones con los gobiernos» y hace muy poco esta misma empresa fue contratada por # CubaNow, para diseñar la campaña de presión que esa organización semifantasma hizo en Washington, DC, colocando vallas en el metro de la capital promoviendo el levantamiento de las sanciones al régimen. Se ha sabido que la semifantasma ‪#‎Cuba‬ Now es una ramificación del Cuba Study Group que dirige Carlos Saladrigas. 

El otro financista es Open Society Foundation que pertenece al húngaro George Soros, nacido en Budapest en 1930 y es conocido como un especulador financiero que llegó a los Estados Unidos en los años 50, y según cuanta la leyenda se sintió atraído mágicamente por Wall Street y tuvo una carrera bastante discreta hasta 1969 y entonces, se hizo cargo de la administración de un cuantioso capital. Según algunos se le considera una especie de Robin Hood de la era electrónica, que roba en gran estilo a los países ricos para beneficio de los países del Este y de Rusia a través de sus variadas Fundaciones. Sus opiniones políticas son ultra liberales y pro-izquierdistas y la Open Society Foundation ha financiado algunos proyectos que tienen que ver con Cuba.

Algunos ha sugerido que estos dos grupos que apoyaron financieramente la encuesta pudieron influir en los resultados de la investigación pero el profesor Grenier argumenta que: «Nosotros íbamos a hacer la encuesta de cualquier forma y estamos contentos de haber recibido el financiamiento. Siempre hacemos las mismas preguntas, así que sugerir siquiera esta influencia es un insulto».
Los que es un insulto, señor Grenier, son estos resultados tan obvios y tan acordes con todo el andamiaje que han montado los comerciantes como Saladrigas, Alfi Fanjul y Paul Cejas. Tan interesados como están por hacer negocios con La China de Cuba.
Dividir al exilio es la nueva estrategia. Etiquetar irresponsablemente, a los recién llegados de ser políticamente blandos y de hasta pro-castristas, es una canallada. Esos cubanos, que en su encuesta ustedes llaman tan despectivamente como «recién llegados» son tan anticastristas como los exiliados del 60. Ellos han sufrido las mismas vejaciones y ultrajes, el hambre y las carencias que padecieron los cubanos que llagaron antes del año 95. 

Pero este exilio, que ha sobrevivido las mil y una embestidas de la dictadura, no los ha apartado ni los va a apartar. Al contrario, bien acogidos fueron y serán todos los que lleguen, porque somos un pueblo fracturado que ha tenido que huir de una cruel tiranía.

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