La Razón y derecho de existir de los Club Sociales

Por Alberto Péunnamed (37)rez Amenper

Los Country Clubs o club  sociales cómo lo llamábamos en Cuba, fueron y son siempre objetos de críticas de la izquierda.

Hablan de la discriminación de los Club sociales, lo cual es una realidad, el motivo de la creación del club es precisamente la discriminación.

Pero hay diferentes tipos de discriminación, si la discriminación de una persona no por la razón de existir del club, que es de personas tener un lugar donde se reúnan con sus iguales, para convivir en su nivel de cultura y conducta social, cuando la discriminación no es por su cultura o conducta social pero por su sexo o color, entonces la acusación de discriminación es válida.

Pero hoy en día los clubes sociales admiten personas de todos sexos y colores, y sólo usan la discriminación por la posición social o cultural.  Son personas de diferente sexo y color pero con un carácter y conducta y valores morales similares que se reúnen socialmente en sus tiempo de ocio.

Es verdad que en efecto, el club social  no presta un servicio público, pero tampoco su conducta pone en riesgo intereses de carácter colectivo, y no es posible hablar de condiciones de subordinación

A la luz de la Constitución, los asociados de un club social gozan de la más amplia libertad para estructurar el régimen jurídico particular al que se obligan, por lo cual, mientras se sometan a él y, desde luego, a la Constitución y a la ley, pueden resolver de manera autónoma y a nivel interno los problemas que surjan entre la persona jurídica y los socios o entre éstos por causa o con ocasión del contrato.

El aislacionismo de los clubes sociales ha existido en una forma u otra desde el principio de la civilización, cuando los primeros humanos se juntaron en hordas.  Las hordas se constituyeron casi de un modo natural. Las hordas de la época paleolitica eran agrupaciones que nacieron por la necesidad de un tipo de persona para protegerse unos a otros.

Para que se produzca la horda se precisa que los lazos sociales se hayan relajado y que el individuo busque en reunión con personas que piensan y tienen su misma cultura recobrar la libertad de la opresión social que encuentra en la vida diaria con personas que son diferentes a él.

Estas descripción se cumple en los clubes sociales de la civilización moderna.son simplemente hordas institucionalizadas…

¿Hay todavía discriminación en los clubes sociales?

Sin lugar a dudas, pero también el individuo puede discriminar contra los clubes sociales, porque hay muchos clubes y puede desestimar el que no le guste y aceptar el que le guste. (una resolución perfecta para paradoja de Groucho: “No quiero pertenecer a ningún club que me aceptara como miembro”).

En un club popular la mayoría de los candidatos espera años para ser aceptado

¿Qué se está evaluando, más allá de en algunos casos linaje, dinero y la garantía de que nunca has tendría una aventura sexual con la esposa de otro miembro o un miembro o que quemó a otro miembro en un negocio?

Realmente lo que la mayoría de los clubes estan buscando quien es no solo usted sino su familia.

Le calibra y ve si hay un nivel de confort con usted. No es sobre política; Creo que se basa más en si se ha sido o podría ser, una persona que respeta una amistad establecida.

Entonces ¿Qué hay de malo querer reunirse en sus ratos de ocio con personas que sean buenos amigos de buena familia?

Esto es lo que buscamos en un club social, compartir con las personas con nuestros valores por un tiempo separado del mundo.

Es el carácter y la conducta lo que determina las personas que se escogen, si no, el individuo es eliminado, se le echa bola negra, un término que data de clubs de los hombres británicos del siglo 19 cuyos miembros colocan una bola negra en caja de un candidato como un voto de rechazo.

Hay grados de echar bola negra, sin embargo, desde el que dice claramente “No te queremos” a otros que a la calladita “Le damos varios intentos más.”

Nunca los club sociales serán bien vistos por todos, precisamente porque los rechazados son en muchas ocasiones enemigos terribles.

Pero si miramos a los clubes sociales desde un punto de vista objetivo, no son más que la culminación del instinto humano de las hordas.  Siempre estaremos en hordas, ya sea por persuasión religiosa o política, por un club social, o por el lugar donde nacimos.

Muchos de los que están leyendo este E Mail nos vamos a reunir el próximo domingo en el almuerzo de la horda del municipio de Sagua la Grande en el exilio.

Y será una horda agradable como era agradable compartir en la horda del Liceo de Sagua la Grande en nuestra juventud.

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