LAS GRIETAS OXIDADAS DEL ÁREA DE LA BAHÍA DE TAMPA

Por Juan Efe Noya

 José Ramón Cabañas, embajador de Cuba en los Estados Unidos de América, trata de contaminar el histórico parque José Martí de Ybor City.  2. Reunión de Cabañas con el alcalde de St. Petersburg, Rick Kriseman para negociar las posibilidades comunistas.  3. La Casa Cuba de Tampa, una fortificación contra el comunismo cubano.  4. El comando central de la base militar MacDill que los espías cubanos quisieran infiltrar.
José Ramón Cabañas, embajador de Cuba en los Estados Unidos de América, trata de contaminar el histórico parque José Martí de Ybor City. 2. Reunión de Cabañas con el alcalde de St. Petersburg, Rick Kriseman para negociar las posibilidades comunistas. 3. La Casa Cuba de Tampa, una fortificación contra el comunismo cubano. 4. El comando central de la base militar MacDill que los espías cubanos quisieran infiltrar.

Los comunistas se enredan nuevamente en la tragedia de hacer un consulado cubano en el área de la Bahía de Tampa el cual pudiera ser un horno de pan fresco para los espías cubanos; en cambio, el exilio sigue dormido entre alucinaciones e ingenuidades.

Quienes aman a Cuba sin límites de consecuencias y quieran verla libre, tienen que comprender que es tiempo de acción, mientras que en el otro extremo, los izquierdistas abren las jaulas del decir y echan los gritos inesperados, perjudiciales, bochornosos y culpables. Mientras Tampa y las áreas vecinas viven aparentemente tranquilas, purifican las imágenes de los renegados. ¿Cuál será el fin de esas necedades que ocasionan tantos males? Dios no puede permitir que ocurra una escena de falsificación tan imperdonable; es un insulto para el exilio cubano.

Todo llega en el momento de la verdad. No es época de admitir la ciénaga de los lamentos. La dolarcracia tampeña trata de cautivar a comerciantes indignos dormidos en la noche agria que escuchan los ecos de las campanas sin saber, ni siquiera, donde sería la misa. Es que la prisa crea reacciones contrarias a las razones. No saben, o no quieren saber que la Universidad de Tampa se ha convertido en el primer plantel de alto docente norteamericano, el cual se entrena en la Universidad de La Habana donde los destacados alumnos, con el supuesto Centro de Estudios Martianos, se adoctrinan mediante la teoría comunista y las tendencias islámicas.

A pesar que la maquinaria de engaños quiera obtener los resultados necesarios para Castro y su cuadrilla, los viajes a Cuba se han convertido en un desastre. De improviso sucede que los tigres empresarios se transforman en ratoncitos olvidadizos. ¡Y muchos le creen! Están tratando de jugar a ser buenos hombres y se pliegan al sistema comunista que les promete frutas jugosas de un árbol seco. No es tan fácil ocultar un campanario con unas ramas de pino. La razón innegable resulta ser que Cuba es una cumbre de tristeza por el sistema castrista; sin embargo, las grietas de la emanación actual semeja una moribunda maniobra de los comunistas que nunca se detienen en sus tretas y de repente se abre la traición, pues los agentes

de Castro, ya circulan abiertamente en el territorio local y gozan de inmunidad diplomática aunque sean mercantes del decir e investigadores chantajistas. El embajador de Cuba en los Estados Unidos de América, José Ramón Cabañas, después de visitar el histórico parque José Marti de Ybor City se reunió con el alcalde de St. Petersburg, Rick Kriseman para negociar las posibilidades comunistas de establecer un consulado cubano en esa ciudad portuaria que se comunica con Tampa mediante puentes.

De todas maneras, el visitante comunista y sus seguidores, si no fuera por el delito Castrobamista, serían ilegales activos que se recuestan para valerse de sus propagandas con el fin de actuar, porque son apoyados y escapan de las leyes del gobierno federal. El caso parece un poco simple, pero el resultado es un desastre generado por las relaciones públicas que se basan en los trucos del derecho que en este caso es izquierdo. Me parecía presenciar una presentación de teatro incoherente para estrenar ironías sonoras en medio del salón, si no fuera el propósito fraudulento de los actores entrenados por la “Directora en Jefe”. En la efervescencia del elixir rojo, los tentáculos de los espías cubanos se convertían en emigrantes ilegales donde las leyes no pudieran actuar por ser un condado heroico. De súbito el escenario colgaba sombras entre reflectores intermitentes para respaldar el trabajo de los agentes de Cuba y  no tuvieran que preocuparse con los contratiempos al tener las manos libres de destruir las organizaciones del exilio en Tampa e investigar  sin dificultades el comando central de la base militar MacDill.

En el desenlace real, si lo tuviera, estallaría una música estridente para respaldar la negativa general de las organizaciones estatales y federales porque habían comprendido que el proyecto, a pesar de ser cubierto con papel de regalo, era una variación del consulado cubano en Tampa y el caudal de trabajo cesaría en las ciudades adyacentes, pues las compañías se irían a otras áreas donde pudieran ampliar sus negocios.  

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