Las hijas de Putin.

Por Nancy Pérez-Crespo

putin familiaLos holandeses, indignados, por la responsabilidad del Gobierno ruso en el derribo en Ucrania del avión que costó la vida de sus compatriotas, han pedido que deporten a la hija de Putin. 

La indignación nacional que reina en toda Holanda se expresó contra la hija del presidente ruso Vladímir Putin, que reside en las afueras de La Haya con su novio holandés, Jorrit Faassen en un penthouse en Voorschoten. Ucranianos y holandeses amanecieron organizando protestas frente a la residencia de María al tiempo que publicaban fotos en Internet de la rubia acompañadas con un mensaje explícito: «Es hora de irte, perra». Una reacción por el hecho de que fue la guerrilla de separatistas pro Rusia, apoyados por el gobierno de Putin, los que dispararon el misil que derribó el avión de Malasia Airlines. De los 282 pasajeros, 193 eran holandeses.

En el país se han alzado muchas voces pidiendo que sea deportada, como la del alcalde de la localidad de Hilversum, en la zona sur del país. Pieter Broertjes pidió durante una entrevista en la radio holandesa que María Putin, de 29 años, fuera «expulsada del país». Más tarde, el alcalde se retractó de sus declaraciones y admitió que «no había sido un comentario muy inteligente», pero que nacía del «sentimiento de impotencia» que comparte con muchos ciudadanos holandeses.

El novio de María, Jorrit Faasen, es un misterioso holandés, que sustenta un alto nivel de vida y es directivo de compañías rusas como Gazprom y Stroytransgaz. Por su parte, las hijas de Putin (María y Yekaterina) se han mantenido lejos de los focos, y nunca han sido oficialmente fotografiadas en su edad adulta. María vive en Holanda hace dos años al igual que aquí, en Miami, viven muchos los hijos y descendientes de la dictadura.

En Nueva York, hace muy poco, andaban de paseo dos nietas de «La China» Castro, porque la familia de Castro sigue recibiendo la venia de las autoridades norteamericanas para viajar a Estados Unidos, al menos de visita. Estas dos nietas, Vilma Rodríguez Castro y Lisa Titolo Castro, visitan la casa del supuesto enemigo, bastante seguido. La otra hija de Mariela Castro, Gabriela Gutiérrez Castro, viaja constantemente a Paris y a Nueva York, ciudad que escogen, ella y su novio, un fotógrafo cubano, para regresar a La Habana.

Esta Gabriela, es el fruto del matrimonio de Mariela Castro Espín con el terrorista chileno Juan Gutiérrez Fischmann, alias “el Chele”, “Diego” o “comandante Gabriel”, que fue uno de los fundadores del Frente Patriótico Manuel Rodríguez y fue el asesino del senador chileno Jaime Guzmán causa por la que es reclamado por las autoridades chilenas. 

Y en el colmo del soporte, porque hay que tener aguante para tragar toda esta fanfarria, hoy la mamarracha hija de «La China» Castro se roba titulares porque una mano siniestra puso su nombre en la lista de los 116 pasajeros del vuelo de la línea aérea Argelina que se estrelló esta mañana. Esto ha generado una inusual avalancha de informaciones en medios internacionales de prensa y es muy probable que lo que se quiera es distraer la atención de lo realmente importante. Porque que más da que la supuesta abanderada de los travestís cubanos fuera en el avión que cayó en Afrecha si sus siempre fieles amigos los rusos (los bolos en cubano) acaban de matar a 193 holandeses y casi 100 científicos dedicados a las investigaciones del Sida, posiblemente una de las mayores tragedias en la comunidad científica. 

Pero volviendo a la indignación de los holandeses. Piden que deporten a Maria, la hija de Putín. Elos que son holandeses, parecidos a los suizos, que son fríos, y se comportan con discreción y fineza. Ah, pero si los cubanos pedimos la deportación de algunos de los hijos de los esbirros castristas que aquí conviven con nosotros, las víctimas de esa dictadura, la izquierda nos diría que somos vengativos, mafiosos, odiadores, cavernícolas, chusmas, vulgares y sabe Dios cuántos epítetos más. 

En una nota, el periódico CaféFuerte dice que fuentes del CENESEX confirmaron que Mariela Castro se encontraba esta mañana en el Hotel Nacional de La Habana en una conferencia sobre inserción de los transexuales en la sociedad.

«Estamos presentando resultados de una investigación para la inserción de los transexuales en las políticas públicas», dijo la funcionaria. 

Ahora ellos investigan y experimentaron con los transexuales al igual que en otra época experimentaron e investigaron con la vaca Ubre Blanca. 

Pero yo me pregunto: ¿A qué viene todo ese «ruido» con esta otra hija del Putín achinado? ¿Qué se pretende? ¿Quién diablos es esta tipa? Ella solamente es la hija de un tirano. Una María Putin o una Svetlana Stalin. Nada más eso.

Y es entonces cuando viene y de mi se apodera ese sentimiento de impotencia que hoy los holandeses están experimentando y que los cubanos llevamos tanto años en el alma, hasta un día, hasta un día……………

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