Las predicciones

octubre 25, 2015 2:17 pmComentarios desactivados en Las prediccionesViews:

Por Ramon Muñoz Yanez

Tarot-gitano-curso-cartas-baraja-comprar1Recuerdo una joven condiscípula de la universidad a la que llamaré H en esta breve crónica, era alumna ayudante de Psiquiatría y en 4to año se me acercó con seriedad y me espetó sin ton ni son:- ¿Sabes por qué eres tan estudioso? Tienes una personalidad obsesiva compulsiva y es un rasgo evidentemente patológico. Tienes inclinación a padecer una enfermedad psiquiátrica – concluyó su sentencia con una mirada profunda.

Alcé los hombros en señal de estupefacción y tal vez de conformidad ante aquel análisis gratuito de mi personalidad y seguí estudiando obsesivamente como de costumbre.

Dos años más tarde, ya en la especialidad dónde nos habíamos separado por diferentes hospitales, me encuentro un colega y preguntamos simultáneamente por los excondiscípulos: – Oye y ¿qué es de la vida de H, aquella que era alumno ayudante de Psiquiatría? – pregunté. – ¿Es que no te has enterado? Está ingresada en la sala de Psiquiatría de La Dependiente, se le cruzaron los cables – me informó el colega. Al parecer la predicción erró por apenas un metro el día que hable con H y la loca era ella, no yo.

Apenas un año más tarde, una dama con la que mantenía una relación a punto de ser cerrada por reformas, visitó una cartomántica del barrio y esa misma tarde me habló muy seriamente tras la cena. – Me lo dijeron las cartas muy claramente, tienes a otra, pero tu castigo está ahí. En breve tendrás graves problemas para funcionar sexualmente – me espetó con esa sonrisa maquiavélica que sólo las mujeres saben ejecutar y una semana más tarde recogí el equipaje.

Tengo cincuenta y cuatro abriles y el equipo de batalla, se mantiene en plena disposición combativa. A veces hablo con él y parece que me grita: – ¡Pa lo que sea, Ramón, pa lo que sea! Otra predicción que de haberse cumplido me habría condenado a una vida de encierro en cualquier monasterio, pero que gracias a otro error cartomántico de centímetros, me salvé.

Años más tarde me encontré a un amigo que recaló en el mismo puerto y me confesó: – La dejé, mi hermano, esa mujer es una estatua de noche – Error evidente en la identificación del objetivo.

Hace más de dos décadas una paciente mía aficionada al tarot y las cartas astrales, me dijo con la mayor certeza del mundo: – Viajarás y serás un hombre extremadamente rico – Llevo dos décadas trabajando como un condenado a trabajos forzados y no tengo una cuenta bancaria solvente. A todas luces, el tema de las predicciones cómo que no me son de fiar. ¿O no?


R.Muñoz.

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