Las religiones, terrorismo y política.-

Leopoldo Espinosa Benavides. Editrial Regio , N.L

LS194-Coexist-in-peace-bumper-stickerNo se requiere mucha información para entender que el mundo está padeciendo problemas crecientes. Cambio climático, crímenes, golpes de estado, abusos de poder, discriminaciones racial, social y de género; terrorismo, y violencia por pretextos religiosos. La más reciente señal de terrorismo se dio en Niza, durante la conmemoración de la Toma de la Bastilla, Día Nacional de Francia, que paradójicamente simboliza el fin del absolutismo y el inicio de los derechos humanos en el mundo. Mohamed Lahouaiej Bouhlel, un tipo nacido en Túnez, que huyendo de la pobreza y la guerra de su país, consiguió la ciudadanía francesa con un empleo de camionero, se instaló en un país que le dio refugio y mejor nivel de vida, pero que él odiaba por ser “infiel”.

Este hombre que no parecía violento, rentó un tráiler, fabricó rifles “de palo” y esperó la celebración nacional para cometer su cruel acto de terrorismo, atropellando intencionalmente a la multitud, matando a 80 personas y dejando gravemente heridas a 52 y lesionando a 254 más. Luego disparó a la policía y fue abatido, lo que impidió conocer a fondo sus razones. Ahora se sabe que a pesar de su apariencia pacífica, ya había sido detenido por conductas agresivas: violencia familiar (se estaba divorciando), y por lanzar desde un camión que conducía, una pala a otro vehículo, pero nunca había sido investigado por terrorista.

El pasado mes de junio, en un acto similar, en Orlando, Florida, otro terrorista llamado Omar Sidiqque Mateen, asesinó a medio centenar de homosexuales, y también fue abatido por la policía. Recientemente sucedió en Bruselas un atentado terrorista más, cuando dos sujetos hicieron una matanza, mismos que habían sido detenidos por sospechosos de tener nexos con el Estado Islámico, pero fueron puestos en libertad, lo que les permitió cometer su crimen sin impedimentos. Europa ha sufrido otros actos terroristas en estos difíciles tiempos.

Regresando al de Niza, grave es que se trata de alguien sin antecedentes y que aparentemente actuó conforme a los ideales del Estado Islámico, pero no de acuerdo con él. Esto da pie a que ahora se pueda acusar a cualquier musulmán de ser un terrorista en potencia, lo cual es inaceptable. Pareciera ser que ese era el objetivo, abrir una diferencia fuerte entre franceses y migrantes árabes, pues el tal Mohamed y sus homólogos tienen ofendidos a toda Francia. Migró de Túnez, país que tiene 75 años de expectativa de vida, a Francia que tiene 81. Allá existen 2.1 camas de hospital por cada mil habitantes, mientras en Francia hay 6.4; en Túnez un individuo promedio gana 11 mil 400 dólares al año, y en Francia 41 mil 200 dólares. Esto les duele a los franceses pues ellos protegen a los migrantes y algunos pagan con agresiones.

Ya he tratado el tema en otros textos pero vale recordar cuáles son las razones por las que un fanático religioso ofrece su vida con tal de acabar con otras vidas de inocentes. Comienzo por aclarar que exceptuando a los mil 100 millones de ateos confesos, los fieles a las diversas religiones piensan que hay cuando menos dos existencias, una terrenal, en la que sufrimos todo tipo de problemas pero que si realizamos acciones agradables al Creador, podemos acceder en otra existencia al cielo o paraíso donde no hay problemas, ni dolor, ni muerte. Claro que si no cumplimos con las expectativas del Creador sufriremos un temible castigo, temporal o eterno. Cada religión tiene su propia forma de salvación. Veamos.

Para mil 050 millones de hinduistas, de Asia del Sur, Bali, Mauricio, Fiyi, Guyana, Trinidad y Tobago, Surinam y las comunidades indias en el exterior, las almas pasan por un número variable de existencias que deberán sufrir con paciencia, meditación y sin dañar al prójimo para encarnar en un ser superior, hasta alcanzar la perfección y llegar a habitar en compañía de los seres puros en un paraíso. No deben dañar al prójimo, pero tampoco ayudarlo a que no sufra, pues eso estorba para su reencarnación. La Madre Teresa, en Calcuta, India, causó un conflicto por ayudar a los enfermos terminales de la calle, proveyéndoles de una muerte digna; las familias de los enfermos se molestaron pues ellas los habían echado a la calle para que sufrieran mucho antes de morir y que tuvieran una mejor reencarnación.

Para los mil millones de budistas, de Asia del Sur, Asia Oriental, Sureste asiático, Australia y algunas regiones de Rusia y la comunidad china del mundo; la salvación es alcanzar la iluminación y llegar al nirvana. Para ello, deben practicar los ocho mandamientos budistas: ser comprensivo, tener buenos pensamientos, decir buenas palabras, comportarse bien, vivir de forma justa, esforzarse justamente, atender bien y practicar la meditación. Eliminar lo que hace sufrir a los creyentes, como querer tenerlo todo, o amar a dos personas. Y al igual que el hinduismo, el budismo trata de no lastimar al prójimo pero no obliga a ayudarlo.

Para los 2 mil 100 millones de cristianos, divididos en las grandes iglesias históricas: la Católica (1,200 millones de fieles), las Ortodoxas rusa (300 millones) y griega (100 millones), que suman mil 600 millones en todos los países y territorios del mundo, se salvan haciendo buenas obras para el prójimo: 1. Dar de comer al hambriento, 2. Dar de beber al sediento, 3. Dar posada al necesitado, 4. Vestir al desnudo, 5. Visitar al enfermo, 6. Socorrer a los presos, 7. Enterrar a los muertos, 8. Enseñar al que no sabe, 9. Dar buen consejo al que lo necesita, 10. Corregir al que está en error, 11. Perdonar las injurias, 12. Consolar al triste 13. Sufrir con paciencia los defectos de los demás y 14. Rogar a Dios por vivos y difuntos

El prójimo es cualquier ser humano que comparta la misma fe, o sea de otra, o que no crea en deidad alguna. La institución llamada Caritas, -de la Iglesia Católica- es el organismo que más ayuda brinda a los necesitados en todo el orbe. Para estas iglesias se puede expiar pecados menores o mayores en un lugar de penitencia temporal llamado el purgatorio. Y para los 500 millones de cristianos restantes agrupados en más de 3 mil sectas: protestantes, pentecostales, neo pentecostales, mormones y testigos de Jehová, se salvan con solo creer en Cristo, es decir, se salvan solo por su fe. No necesitan hacer obras buenas .

Para los mil 350 millones de musulmanes extendidos por cien países, se salvan por sus buenas obras. Estas son puestas en una balanza que si se inclina para el lado de las buenas obras se irán al paraíso. Pero si se inclina al lado de las obras malas, se irán al infierno. Las obras buenas de los musulmanes son parecidas a las de los cristianos, sólo agregándole la Yihad o guerra santa, que es pase directo al paraíso y la razón por la que hay tantos musulmanes dispuestos a ofrendar su vida por la causa del Islam.

Los musulmanes creen que el hombre viene al mundo en estado de pureza y lo que llega a ser después depende de las circunstancias. Esta es otra diferencia con el cristianismo pues la Biblia dice que el hombre peca porque es pecador, no es pecador porque peca. Para los musulmanes, después de la muerte deberán pasar por un puente angosto, donde los favorecidos podrán pasarlo sin dificultad, y los condenados caerán al infierno. Los justos llegarán al paraíso donde se reclinarán en suaves sillones bebiendo copas repletas de vino servidas por las Huris o damas del paraíso, las que están a disposición de los hombres para ser tomadas como esposas en la cantidad que los hombres decidan. De las mujeres que lleguen al paraíso no se dice nada.

Acceder al paraíso es lo que mueve a 60 mil milicianos de combate en el Estado Islámico, más un número indeterminado de musulmanes distribuidos en cien países, dispuestos a matar infieles y martirizarse en manos de policías y soldados de otras naciones para obtener la salvación.

El problema que veo es que el Islam no ha dado el paso que ya dieron las demás religiones: la separación de la Iglesia y el Estado. Por ejemplo, el hinduismo lo hizo tras la separación de la India, el 15 de agosto de 1947, en parte porque su dominador, Gran Bretaña, permitió la convivencia de hindúes, musulmanes, budistas y anglicanos, católicos y otros cristianos; se instauró una república laica, con leyes laicas y los asuntos religiosos quedaron en el templo y la conciencia de los fieles. El budismo hizo lo mismo cuando llegó el comunismo, el 1 º de octubre de 1949, que permitió su existencia casi como algo turístico, pues las normas ateas y comunistas dominaron la vida pública y casi toda la privada.

El cristianismo es más complicado por sus diversas expresiones. En las iglesias históricas: en el catolicismo dejó de participar en la vida pública a partir del papado de Pío XI (1922-1939). En España se conserva como religión oficial de la corona, pero sólo participa en los ritos ceremoniales -coronaciones, bautizos de príncipes, funerales, aniversarios- pero ya no aconseja al rey ni hace gobierno. En México, tras la Guerra Cristera (1926-1929) al final hubo un arreglo que inició la llamada relación nicomodiana, donde Gobierno e Iglesia eran amigos en privado pero en público aparentaban cumplir las normas legales de un sistema laico.

Los protestantes y otras sectas aún no representan corrientes de opinión importantes, a excepción de Inglaterra y Suecia donde los reyes son jefes de las iglesias nacionales pero que poco a poco se mantienen solamente en lo ritual.

En México no hemos sufrido realmente la presencia del terrorismo de origen religioso, pero la amenaza de un terrorismo racial en el caso de que ganara Trump en las elecciones norteamericanas de noviembre es creciente de acuerdo a las tendencias que ha mostrado su candidatura luego del Brexit de Reino Unido. Sin embargo, debemos estar atentos a las manifestaciones que posiblemente se presenten durante el próximo proceso electoral, toda vez que algunos partidos políticos tienen claramente el patrocinio y el fierro religioso.

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