Libertad de Culto y las leyes establecidas

Por Alberto Pérez Amenper

Este asunto de Kim Davis, la mujer que está presa porque no quiso poner su nombre en la licencia de matrimonio de homosexuales, es algo difícil de digerir.

Primero, no sé qué hubiera hecho yo, posiblemente hubiera cumplido con mi deber en el trabajo aunque no hubiera estado de acuerdo. culto

Pero cada persona tiene el derecho de pensar y creer lo que quiera, eso es la libertad de culto. 

No sé lo que mueve a Kim Davis, si es convicción religiosa genuina o es busca de notoriedad, una persona que ha estado casada cuatro veces y que tuvo dos hijos fuera del matrimonio y está afiliada al partido demócrata, no es alguien que me inspire mucha confianza, pero a lo mejor de verdad se arrepintió y aceptó a Cristo.

No es mi opinión ni la del juez lo que cuenta con respecto a la conducta de la señora Davis, lo que cuenta es la ley, y la ley de los derechos a la libertad de culto está bien clara. 

No creo que el que perdió un hijo en la guerra, se sienta bien cuando el hijo de su vecino que es de la religión Cuáquera no haya ido a la guerra por su convicción religiosa, y haya ejercido su derecho a no cumplir el servicio militar obligatorio cuando este existía.  No me gusta cuando saludo la bandera y veo que un Testigo de Jehová la rechaza, pero todo esto está protegido por la ley, no está sujeto a la ley de desacato a la bandera por su derecho de la libertad convicción religiosa.  No me gusta que se incumpla la ley establecida por convicciones religiosa, pero peculiarmente, este es el caso, la ley de libertad de culto está supeditada a las otras leyes, es el legado de los padres de la patria americana.

 Siempre y cuando Kim Davis no se oponga a la ley, tiene el derecho a rechazar hacer algo que esté en contra de su convicción religiosa.

Somos un país de leyes, la ley específicamente dice que el dicho “si no te gusta tu trabajo…renuncia” no aplica en las convicciones religiosas, no puede estar más claro, aunque no estemos de acuerdo con la ley.

Lo que si aplica en la democracia es que si no te gusta una ley trata de cambiarla por los canales del sistema, pero mientras exista tienes que acatarla, y la ley de la libertad de convicción religiosa está por arriba de una ley aprobada, no por el poder legislativo, pero por el poder judicial de la Corte Suprema.

Creo que sin importar lo que creamos de la situación o de la persona de Kim Davis, el juez metió la pata y la señora Davis tiene un caso legal contra el juez y el estado que la convertirá en millonaria.

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