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Published On: Dom, Jun 18th, 2017

Los 50s no son nostalgia, son la grandeza de América

Por Alberto Perez AMENPER

Cuando miramos al pasado, siempre olvidamos los malos momentos y pensamos sólo en las buenas cosas.  Pero viví en los Estados Unidos en los 50s, como estudiante antes de volver a Cuba en 1955, y lo que viví durante mi estancia en el país fue la experiencia del sistema económico y político mejor  había visto en mi vida y mejor que el que había vivido en Cuba y mejor que el que he vivido después en este país.

“América en este momento”, dijo Winston Churchill en 1950 “es la Cumbre del mundo”. Durante la década de 1950, era fácil ver lo que Churchill quería decir.

Los Estados Unidos era la mayor potencia militar del mundo. Su economía estaba en auge, y los frutos de esta prosperidad, nuevos coches, suburbios con nuevas casas y abundantes bienes de consumo – estaban disponibles para más personas que nunca antes-. Los historiadores utilizan la palabra “auge” para describir un montón de cosas sobre la década de 1950: la economía en auge, los suburbios en auge y sobre todo el llamado “baby boom.” (actividad sexual legítima en auge) Este auge comenzó en 1946, cuando un número récord de bebés – 3,4 millones –nacieron en los Estados Unidos. Unos 4 millones de bebés nacen cada año durante la década de 1950, mis hijos nacieron en esa época en Cuba, pero crecieron en los principios de los 60s. la cola de la era de los cincuenta en los Estados Unidos.

El aborto, como el uso de las drogas y los piojos eran una aberración rechazada y prácticamente inexistente en los 50s.

Era difícil encontrar una familia que no fuera miembro, aunque fuera nominalmente, de una institución religiosa, prdominantemente las institucionces cristianas.

Había casi 77 millones “baby boomers”. Terminada la segunda guerra mundial, y después la guerra de Corea, muchos norteamericanos estaban ansiosos por tener hijos porque estaban seguros de que el futuro sería sólo paz y prosperidad. En muchos sentidos, tenían razón. Entre 1945 y 1960, el producto nacional bruto se duplicó, pasando de $ 200 billones a más de $ 500 billones. Gran parte de este aumento vino de gasto del gobierno: la construcción de carreteras interestatales, la creación de los express ways, las escuelas, la distribución de beneficios y el incremento en gastos  militares como aviones y las nuevas tecnologías como computadoras y la televisión. Todo contribuyó al crecimiento económico de la década. Las tasas de desempleo e inflación eran bajas, y los salarios eran altos basados en la economía de los tiempos. Gente de clase media tenía más dinero para gastar que nunca – y, debido a la variedad y disponibilidad, los bienes de consumo se expandieron junto con la economía, las personas  también tenían más cosas para comprar..

El momento del auge disminuyó finalmente en 1964, puedo determinar la fecha, tenía 3 años de exilado por la implantación del comunismo en Cuba y los primeros años de los 60s, hasta 1964 fueron practicamente una continuación de los 50s, la cola de residuo de la grandeza americana.

Pero en 1963-64, comenzamos a ver cosas que nunca se habían visto en el país, las protestas violentas contra la guerra de Vietnam, las comunas hippies y el auge de la cultura de las drogas, las protestas violentas de las Panteras Negras, bombas y atentados. Las universidades que en mi tiempo sólo pensaban en estudiar, y como expansión, sanas fiestas y deportes, se convirtieron en centros revolucionarios de violencia y uso de drogas  también comenzamos a ver algo que no habíamos visto nunca en este país, la suciedad, falta de higiene y los piojos. Fue la gran transformación que todavía nos preguntamos si fue espontánea o creada para destruir a la grandeza de país por sus enemigos.

En la política internacional, la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética, conocida como la guerra fría, fue otro elemento definitorio de la década de 1950. Después de la II Guerra Mundial, los líderes occidentales comenzaron a preocuparse que la URSS tenía lo que un diplomático estadounidense llamó “tendencia expansiva”; por otra parte, que la propagación del comunismo en lugares de América como Cuba y los intentos de hacer Latinoamérica un gran país comunista en el patio de los Estados Unidos  amenazaban la democracia y el capitalismo en todas partes

La política interna cambió también. Muchas personas en los Estados Unidos se preocupaban que los comunistas, o “subversivos”, pudieran destruir la sociedad americana desde el interior, así como desde el exterior. Hubo ciertos débiles atentos de defensa propia preliminares. Cuando empezaron a asomar la cabeza,  entre 1945 y 1952, el Congreso celebró 84 audiencias diseñadas para poner fin a “actividades anti-americanas” en el gobierno federal, en universidades y escuelas públicas y especialmente en Hollywood.

Quizás el protagonismo ambicioso del Senador McCarthy escondió esta realidad.

 McCarthy ayudó a esconder la realidad con su caza de brujas para su agenda personal. 

Esto fue una buena excusa, entonces y hasta ahora, para los que encubrieron lo que ahora vemos, lo que no se puede discutir ni encubrir más, por lo evidente, Hollywood es una vanguardia del comunismo en América.

 La creciente prosperidad de la década de 1950 ayudó a crear una sensación generalizada de satisfacción, estabilidad y complacencia en los Estados Unidos. Sin embargo, precisamente por eso, fue frágil y astillada, por su complacencia, la mayoría no supo enfrentarse a  la tumultuosa década de los 60s, no supieron conservar lo que habían logrado.

Por eso Ronald Reagan es tan importante en la historia de Estados Unidos.  Su gestión de gobierno, tanto en su política internacional como doméstica, fue cómo un oasis para recuperar por un tiempo el pasado de los 50s.  El fenómeno de Reagan fue el fenómeno de Trump, la reacción del pueblo americano ante el auge socialista con sus secuelas. La diferencia hoy en día es que Trump no es Reagan, ni el pueblo americano es hoy lo que era en los 50s.

Se puede decir sin temor a equivocarse, que si no hubiera sido por Ronald Reagan, hoy viviriámos bajo el comunismo tanto domésticamente en los Estados Unidos, cómo en el resto del mundo. 

Pero en los setenta y ochenta, volvieron los hippies de los 60s esta vez cómo políticos que tomaron el poder en el partido Demócrata, y nos vimos con la implantación progresiva de las ideas socialistas.

El pueblo americano no eligió a Donald Trump, un congreso y un senado con mayoría republicana, por valores individuales, las elecciones fueron un rechazo al auge del socialismo en su país.

Por eso es tan importante conservar estos logros y no diluirlos con divisiones internas, porque esto sería una traición al voto del pueblo americano.

Recordar a los 50s no es una fantasía nostálgica, es tratar de recuperar los que fueron los mejores años de los Estados Unidos.  Por eso Donald Trump triunfó con el lema de “Hacer América Grande otra vez” porque realmente cundo miramos estos tiempos podemos compararlos y realizar que América era grande y respetada en los 50s.

Esta descarga pudiera parecer nostálgica, pero es histórica y testimonial, todos los que vivimos la era de los 50s, y hemos visto la transformación, no podemos dejar de testimoniar que el sistema era mejor, la vida era mejor, la economía era mejor. los valores morales eran mejor.

Entonces ¿por qué denigrar lo que es mejor para aupar lo que es peor? ¿Por qué criticar que queremos volver a ser lo que era mejor?

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