LOS HELL’S ANGELS DE NICOLÁS MADURO

 

venezuela motociclistas de maduro

Por Andrés Pascual

A mediados de los 60’s, aparecieron, entre la juventud descarriada (delincuencia juvenil) de Estados Unidos, de algún modo relacionados con el principio comunista hippie, aunque no partícipe abierto de esta “degeneración” traidora, grupos de hombres y mujeres en motos Harley Davidson, ataviados como Marlon Brando en Nido de Ratas; pero, con la inscripción HELL’S ANGELS a la espalda de sus jacquets de cuero negro. A FINALES DE LA DÉCADA TENÍAN BARBAS, ERAN GORDOS POR LO GENERAL Y TRATABAN DE INFUNDIR MIEDO POR SUS APARIENCIAS.

Aquellas motos estaban arregladas o diseñadas para recorrer grandes distancias por las carreteras del país; por lo general, de tenedor largo y asientos cómodos, muchas con sidecar para la acompañante: novia, mujer o amiga durante el viaje y en los desmanes.

Como todo lo que hace el cine comunista (casi todo lo de Hollywood), los inmortalizó una película, EASY RYDER, protagonizada por Peter Fonda, hijo de papá y hermano de quien tú sabes, cuya entonces pequeña hija Bridget actuó como niña de una comunidad hippie, Karen Black, Denis Hooper, Jack Nicholson y hasta el productor musical convicto por asesinato Phil Spector. En el filme abunda la música de la era grande del pop-rock, digamos que del rock and roll, canciones duras de Steppen Wolf (Born to be Wild fue inmortalizada en esa banda sonora y es el tema generacional de la época gracias a ello), Rolling Stones o Janis Joplin.

Los HELL’S ANGELS provocaron disturbios en un concierto al aire de libre de los Rolling Stones en 1969, hubo un homicidio, otro individuo se ahogó y dos heridos en accidentes automovilísticos, además de muchos heridos.

El evento, planificado y organizado por los Stones, cerraba la exitosa gira del grupo durante 1969, se efectuó al aire libre y se le conoció como ALMONT SPEEDWAY FREE CONCERT, porque fue en Almonte, al Norte de California.

La promoción lo manejó como el Woodstock del Oeste y estuvieron presentes Santana, los Jefferson, Crosby, Still, Nash and Young y The Flyng Burritos.

Más de 300,000 personas asistieron y se ratificó la influencia violenta del grupo de Jagger y Richard sobre la juventud, parecido a la de VAN VAN o NG la BANDA en Cuba y a lo que provoca como vía de disturbios graves la música que identifica y simboliza la acción de la tiranía como grupo abusador y criminal, conocida como TIMBA, ni más ni menos que un canto a lo violento y una invitación al desastre social que incluye hechos de sangre, aunque la timba es anterior a 1959.

Hace poco un grupo de motociclistas golpeó gravemente a un individuo de origen oriental, después que lo provocaron de mil formas en una ciudad americana…

En Venezuela, último round de la pelea por lo que llaman democracia en el continente, el tirano-dictador y asesino Nicolás Maduro ha revitalizado a la moto como el símbolo de la violencia criminal, al sacar a la calle a matar y lesionar a quienes protestan contra la propiedad castrista que mal administra, a grupos oficialistas paramilitares sin escrúpulos, cuya finalidad es amedrentar e intimidar a la juventud, hasta ahora no lo ha logrado.

Mientras, en La Habana, el comando central de la tragedia venezolana también desfiló con sus  un batallón de sicarios en moto, aunque hay una diferencia, en Cuba no hay protestas ni protestantes como para “meter miedo”, más allá que las Damas de Blanco y algún que otro grupo al Oriente del país; los demás, los que cazan la noticia, como la “MAGNATE DE LOS MEDIOS” digitales Yoani Sánchez, el “frontier Guillao” Fariñas o el doble nueve Elizardo Sánchez, cenan confortable y opíparamente sus raciones dolarizadas, bajo la sombrilla de la amistad con la tiranía “hasta que la muerte los separe”.

Por lo visto, con lo malo que está el transporte en Cuba y sin horizontes de mejoría, la exhibición de sus Diablos del Infierno, tal vez tuvo como objetivo invitar a toda la población a sumarse a la modalidad agresora, para lo que quizás se podrían montar en un aparatico, que no sería Harley, por supuesto, pero, para el “trapiche”, algo es algo.

Como es “el hombre nuevo” yo no dudo (todo es entredicho, no se confunda) que sea ese el objetivo de la presentación de las motos y que, ahora mismo, haya más inscriptos que  la cantidad de asistencia a Montrey 1 y 2, Woodstock 1 y 2 y Altamonte juntos.

En La Habana no, porque no hace falta, no hay clavos ni dónde amarrar la chiva, pero en Venezuela…

¿Cómo es posible que no hayan regado de puntillas todas las calles del país para que no puedan circular esos símbolos de la muerte, mucho peores que los originales americanos de la década del 60′?

 

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