" />

LOS PADRES FUNDADORES Y OTRO CUENTO

 

médico ricardo rodríguez implicado muertes opositorers

Por Andrés Pascual

Para el término “fundadores” se reserva una dosis mucho más que generosa de decencia, de respeto, de integridad, de inteligencia y de grandeza humana y política… bueno, así era “antes”, que no por gusto existen en el orden socio-político-económico los que hicieron la Constitución de Estados Unidos, tan maltratada y en peligro de desaparecer por el efecto de “los destructores”, como debe considerarse a esta generación antiamericana, grupo antagónico del que constituyó la República luego de la victoria por la Revolución del 4 de Julio, que decreta contra Estados Unidos. Entre Washington, Franklin, Lafayette, Hamilton… y Obama, Clinton, Reid, Pelosi, Soros… hay un abismo insalvable para el decoro y la sobrevivencia de la nación.

La “humanidad es de ampanga”, el pueblo cubano que apoya a la tiranía castrista ha empleado dos supuestos valores para justificar su “preocupación por el ciudadano”: medicina y salud gratis; sin embargo, no tienen en cuenta que, durante 40 años, todos los anaqueles de tiendas del país han estado vacíos y que la libreta de racionamiento ha existido para decidir qué cantidad y cuáles de productos se han podido consumir o adquirir. En el caso de la alimentación, mensualmente, desde 1962, menos de 15 productos “rotativos” con duración de 10-12 días a la mesa; en el de la ropa, si le vendían un bloomer este año no tenía drerecho a un ajustador y una batidora, por lo menos en San Cristóbal hasta 1989, una sola vez vi que vendieran este electrodoméstico.

Muchos efectos eléctricos nunca se ofrecieron y a algunos se les reservó el debut ante “acontecimientos o fechas” que requerían el apoyo masivo “de todo el pueblo”, o al inicio de los llamados quinquenios, con los que pretendían depositar su dosis de FE popular impuesta en el mejoramiento de la realidad de escaceses y miseria rampante hasta hoy, a través del discurso hueco del designado del momento.

Un refrigerador necesitaba de méritos especiales como “trabajador de avanzada” para que autorizaran la compra, nunca se tuvo en cuenta la necesidad apremiante de la recién parida o de la familia con enfermos bajo cuidados relativos de acuerdo al tipo de padecimiento y a la ninguna atención diferente por tal razón.

Lo que logró “la entrega de un frigidaire” en centros de trabajo, como muchos otros productos, incluidos los poquísimos autos que vendieron, fue muchísimas enemistades entre personas que se conocían de toda la vida, porque “se lo dieron a fulana-o y yo tengo más méritos”, pero el desconocimiento, el servilismo, el oportunismo o la militancia les impedían a la mayoría tratar o ver con claridad ese nuevo conflicto social creado a propósito: que estaban siendo manipulados políticamente bajo reglas criminales de disociación, que eso fue, otra maniobra para dividir a una parte enorme de la población que jamás culpó a la tiranía, única responsable del desastre absoluto.

Y con las tiendas vacías, porque no existía la oferta sistemática para contentar al “buen  revolucionario”, inventaron el par de zapatos “adicional” para justificar la entrega “paralela” a la dirigencia de niveles intermedios en pueblos y regiones, que el “tendero-a” también utilizaba para “abastecer”, por lo menos de un producto, a una amistad o a un familiar.

Y crearon los viajes “al campo socialista” de gente del G-2 o clasificados políticamente para que pudieran justificar los paquetes que les enviaban desde “el Norte” los familiares, que recogían en Cuba y Chacón otros familiares a cuyo nombre dirigían el regalito semestral desde aquí.

A fin de cuentas, a ningún familiar de dirigente lo lesionaron durante las turbas convocadas cuando los acontecimientos del Mariel, sencillamente los recogían en puntos lejos de los lugares designados por el G-2 para golpear y hasta matar a los infelices que no tenían “parientes ricos nomenklaturizados” en niveles de Partido o del MININT.

Para poder comer, un núcleo necesitaba completar con “el mercado negro” 18 días de cada mes a precios inalcanzables, porque una “canasta”, como dicen aquí, que ayudara a terminar el mes “mal comido”, podía costar fácilmente más de lo que ganaba un miembro del núcleo en  45 días ¿Trabajaba uno solo? ¿A quién le importaba? Pero no “plantearon” en ninguna de las reuniones a que asistía “el pueblo uniformado” esa queja, dicen que por miedo a la consideración del “trasfondo contrarrevolucionario para desestabilizar la Robolución”, por lo que nunca se “elevó” la denuncia por el mal vivir provocado, aunque fuera para obligar a una respuesta o a una acción comprometida oficialmente.

Si se toma en cuenta el tiempo que vivía realizando tareas agrícolas gratis un escolar durante más de 6 años, con sesiones matinales de 4 ó 5 horas desde Secundaria Básica, pues hay que considerar que un solo alumno pagaba varias veces un seguro médico familiar, además de costearse fácilmente su carrera, cualquiera, otro par de veces.

Aparentemente, a pesar de la miseria, el pueblo siempre estuvo preparado para defender al “comandante” de los ataques de la “contrarrevolución y del imperialimo”. Semejante oportunismo o tal simpatía militante han creado un estoicismo brutal en cuanto a la condición masoquista para soportar hasta que les arrancaran los calzoncillos sin tomar medidas personales orientadas a exigir el tratamiento de personas en vez de animales.

Lo que he querido decir es que, donde ha existido una tiranía dictatorial que menos que malpaga al obrero, donde las tiendas han estado vacías durante más de 40 años y no porque se agote el producto que nunca han ofrecido ¿Cómo hubiera pagado nunca una aspirina un cubano? ¿Cómo hubiera podido pagar un día de kindergarten? Es ante esta pregunta que queda desarmado cualquier defensor de la tiranía castrista.

Porque, nadie lo dude, para Cuba el castrismo ha funcionado como Weyler, nunca validado de acuerdo a la proyección del itinerario del pensamiento filosófico positivo y humanista de Varela, Martí, Céspedes… especie de medioevo tardío en la Isla.

Sin dudas, el experimento politico  de freno al desarrollo intelectual individual; a través del que un individuo sin tacha moral, sin clase personal ni capacidad, fue escogido como representación de la nueva clase para “dirigir” a grupos de más valor práctico, con el objetivo de imponer “al piso de tierra sobre la decencia; a la militancia o la simpatía sobre el orden razonable”, a fin de cuentas, ha sido el imperio donde lo que nunca interesó fue el pueblo y su desarrollo y donde el concepto patria lo explicó siempre un carné rojo con las iniciales del partido comunista.

El ayer y el hoy perdieron el sentido por la justificación “antes no hubiera podido estudiar” ¿Qué antes? Porque muchos profesionales de durante la República eran de familia humilde y pobre, como un abogado de raza negra de Santa Cruz de Los Pinos, Panchito, que después funcionó como fiscal contra los patriotas víctimas del período del terror 1959-64.

La realidad es que para lograr metas se necesita más que dinero voluntad, decisión, ganas y, sobre todo, dedicación, organización personal, inteligencia y sentido común para que sobreponga el emprendedor al vago, el valiente al pusilánime.

Del fraude “educación y salud gratis para todos” nació el médico dependiente (sometido) del carnicero, del bodeguero… que no eran dueños del establecimiento, pero “figuraban” más por lo necesario que cualquier profesional, porque tenían “para dar” lo que no podía adquirirse en cualquier lugar y nació el certificado fraudulento para adquirir la dieta complementaria “bazal”, “ayuda”  consistente en ordenarle una cantidad de leche, viandas y carne a un tío, hermano, padre, hijo o sobrino que no estaba enfermo.

Para eso quedó la humana profesión en Cuba una vez que la población entendió que el orgullo de ser médico valía menos que un escupitajo, para utilizarla como soporte de ayuda relativa a la supervivencia a través de vías ilegales. Hoy le cobran 20 dólares a un miembro de la comunidá por sacarle una muela… y yo quisiera saber si “todo esto lo sabe Raúl”.

Es la realidad de “la educación y la salud gratuitas” del castrismo en Cuba, donde, desde  mediados de los 70’s, muy pocos médicos pudieron  escoger la especialidad según su perfil vocacional, sino la que creyera el tirano que “era necesaria” para la aventura mercenaria de propaganda y penetración ideológica.

El resultado de esa política mentirosamente gratis, clasificada en el canon de “a caballo regalado no se le mira el colmillo”, ha sido la vía de propaganda más salvaje y bestial contra el castrismo: médicos en bicicleta involuntariamente, obligados a vivir “agregados” porque no hay casas disponibles; profesionales taxistas para poder completar el dinero para comer, o la peor de todas: “dentistas, doctoras, ingenieras…” jineteando desde la soledad de su miseria en cualquier rincón de Cuba, dispuestas-os no a cumplir la digna profesión acorde con las reglas, sino, como cualquier otro muerto de hambre de la Isla, al tanto de la primera hendija por donde escapar hacia la sociedad que no ofrecía nada gratis, pero que obligaba a desarrollar el verdadero mérito personal (carácter autocompetitivo), luchando contra vicios sociales como la vagancia, tan atractivos como destructores y, después, cuando se alcanzara el objetivo, vivir acorde al resultado  del  sacrificio superior, que nunca fue poco.

 

 

 

About the Author

Displaying 1 Comments
Have Your Say

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>