Los políticos siempre prometen que tendrás una amante rubia de 20 años

Por Alberto Pérez Amenper

politicoTodo en la vida es relativo y hay que pensar en lo que realmente queremos, porque hay veces que pensamos que lo que nos ofrecen es lo que queremos y cuando lo recibimos estamos peor que antes.

Los cubanos tuvimos esa experiencia en Cuba, no sólo con Fidel sino con los populistas demagogos de turno que nos prometían privilegios y fantasías que luego se convertían en corrupción y desgracia.

Hay un cuento que pudiera reflejar esta percepción de un “cambio”

Un hombre casado por 50 años le dijo a la mujer.  Hace cincuenta años yo tenía que vivir en un apartamento pequeño y dormir en una cama dura, no tenía dinero para viajes y diversiones, pero me acostaba todas las noches con una rubia de 20 años,  hoy tengo que acostarme con una vieja de 70 años.

La mujer le contestó, si quieres todo se te puede dar. 

Busca una rubia de 20 años y acuéstate con ella,  y yo buscaré la manera de que vuelvas a dormir en un apartamento pequeño con una cama dura y no tengas dinero para viajes y diversiones.

Lo peor del hombre del cuento es que posiblemente después que la mujer lo dejó sin dinero también perdió la rubia.

No todo es como no los pintan los políticos, y políticos son todos, una vez que se meten en política aunque no hayan ocupado un cargo público se convierten en políticos y algunos se convierten en políticos populistas, que son los peores.  Esos son los  que nos prometen la rubia de 20 años, sin mencionarnos las consecuencias que tendremos que pagar por eso.

Populistas socialistas eran todos los políticos de Cuba, con escasas excepciones.  Hasta el dictador Batista era populista.  Estamos en un exilio de más de medio siglo esperando sus promesas.  Recuerdo que cuando la campaña presidencial de Carlos Prio contra Ricardo Nuñez Portuondo, el núcleo de la campaña era que Nuñez Portuondo era rico, y no conocía la necesidad de los pobres.  Al final Carlos Prío salió más rico que Nuñez Portuondo, pero con el dinero de los incautos que votaron por él.

Todos los políticos más o menos dejan de cumplir algunas promesas, porque no todo es posible. 

Pero el populista demagogo promete lo que ya sabe que no va a cumplir, porque es evidente que no puede cumplirlo.  Es fácil prometer todo sin importar si lo va a cumplir o no.

Si nos prometen una rubia de 20 años sin consecuencias, y nos lo creemos, estamos engañándonos a nosotros mismos, al no ser que ustedes tengan también veinte años. 

La mujer del cuento sólo puso las consecuencias en su lugar.

 Esa es la característica por la que se puede determinar quién es un populista demagogo.

Me preocupa que después de reconstruir  nuestra vida, tengamos que escoger para que dirija nuestra vida, un demagogo que nos promete la rubia de 20 años, y que tengamos que escoger entre los candidatos populistas que se nos presentarán por ambos partidos políticos.

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