" />
Published On: Lun, Jul 27th, 2015

¿MANTIENE SU SELLO EL BALOMPIÉ HISPANOAMERICANO

balompie distefano y puskasPor Andrés Pascual

Hace más de 5 décadas que el balompié europeo está en contacto directo con el que se juega al Sur del Río Bravo.

Hubo una era grandiosa de la Liga Española comparable a la de hoy, cuando D’Stéfano salió del Millonarios de Colombia para el Real, marcando un hito en cuanto a la emigración de talentos del 3er Mundo hacia un país que no era considerado en tal categoría, sino peor de acuerdo a ciertos modelos obligatorios; tanto, que un conocido político francés hizo una referencia socio-política bochornosa: “África empieza en los Pirineos”.

Hoy se abrazan “fraternalmente” desde Italia, por el Norte Inglaterra y todos hacia abajo y no solo el continente africano empieza “arriba”, sino el peligroso Oriente Medio. Un bochorno y un desmadre, es decir, EL DESASTRE.

Durante los 50’s emigraba más a España o a Italia el jugador argentino de apellido italiano y el público, manipulado por la prensa “populista-peronista”, los llamó “renegados”. Pocos brasileños, pocos uruguayos, algunos a Alemania y todos en “cuentagotas”.

Pelé no estuvo en Europa ni ningún astro carioca por dos cosas: les pagaban bastante en sus países sin crisis económica porque, como en el beisbol americano, los dueños amaban al deporte y a sus clubes.

Por lo otro que en España ni en Francia ni en Holanda ni en Bélgica contrataban a los brasileños era por el racismo, todavía algunos de esos países tenían colonias en África y un negro en un club español era casi un condenado a muerte, o en Francia; si hoy, a pesar las políticas oportunistas de influencia comunista el racismo está presente en las gradas, imagine por un momento cómo sería en 1958, 59, 60…

Para aquella Europa, el virtuosismo, el “jogo bonito” de la samba carioca no era compatible con su deporte, la aceptación de un héroe popular iba más allá de “cambiar a 5 defensores” y meter un gol, por lo menos no representándolos con la piel negra.

El deporte y lo que fuera respondía a los intereses y voluntades de aquella sociedad invariablemente. Porque Jefferson preñó a una negra, para el resto del mundo político europeo, para la “alta sociedad”, fue un desastre moral, don Thomás nunca hubiera podido ser un Padre Fundador en Bélgica ni Pelé ni Garrincha hacer genialidades en el Barcelona o el Ajax de los 40’s, 50’s…

Al balompié español le contribuyeron muchísimo dos “escapados” de la Hungría de detrás de la Cortina de Hierro: Ladislao Kubala, que hizo maravillas con Paco Gesto para el Barcelona y Ferenz Puskas, que escribió páginas de gloria al lado de Alfredo para el Real.

Por la constante contratación de jugadores de América Latina, de los mejores de sus países, es que las Super Ligas de Europa mandan el mercado internacional y la clase de este deporte, porque tienen el dinero que haga falta para invertirlo en contrataciones directas desde clubes muertos de hambre originales, digamos que en Bolivia, Perú, o Camerún, como las cantidades millonarias para los extraños alquileres de jugadores inter-clubes a que acostumbran.

Europa ha absorbido el juego latinoamericano de tal modo que nadie establece la personalidad de lo que una vez fue “un tipo diferente” en base a “lo hispano”; sencillamente, en Europa significa el club y el juego colectivo opacó la contribución del desplazamiento del toque (Messi es una excepción), “lo hispanoamericano” sucumbió ante el juego europeo: HAY QUE JUGAR COMO EXIGE EL FANÁTICO sin tónica experimental de la personalidad; entonces la creatividad y la belleza se pierden ante el juego del alemán o del inglés, que tiene menos del 10 % de influencia del latino.

Antes se hablaba de maneras, de métodos particulares, de fórmulas con personalidad tan imponente como definida del fútbol “del lado de acá” vs el del Viejo Continente, la crítica se construía a partir de un balompié como oposición “al otro”, ahora todo es igual; por eso el balompié “modernísimo” de Messi y cía no es la chancleta del que se jugó de 1975 hacia atrás.

Las diferencias de juego entre Europa y América apenas son visibles, ni las basadas en el temperamento étnico por la ciudadanía que le otorgan a los negros en países como Holanda y Francia hacen bulla; mucho menos la diversidad de tácticas y estilos.

Todos los técnicos del mundo conocen las diferentes maneras de desplazar a sus jugadores en la cancha ante esta o aquella formación, todos han juzgado y practicado los desplazamientos, no hay secretos, la ayuda del desarrollo de la tecnología audiovisual, planifica previamente lo inesperado, porque ya nada es nuevo ni sorpresivo en el deporte más simple del mundo, cuyas reglas se pueden meter en 5 párrafos de un artículo de periódico.

Por eso no oye ni lee, como era común antes de 1970, que “la alegría y el calor del brasileño superó el juego frío, aunque de personalidad, del británico o del alemán”, porque no hay juego caliente ni el inglés tiene la flema del cuento; porque la Gran Albión también se ha visto asaltada por el jugador de por estas tierras, que creaba una especie de cambio climático balompédico más creíble que el inventado por Gore y santiguado por el Papa con el apoyo de Obama para desviar la atención de realidades apremiantes y peligrosas, pero el balompié europeo también es un arma política de desvío de la atención. Que nadie lo dude y de cosas peores.

About the Author