MAS ALLA DE LA CONSIGNA. (Capitulo I)

fidel y raul

Por Andrés Aburquerque

Luego de kilómetros de celuloide y debates que van de la ética a la peletica y a la pin pon petica ¿que hacemos?. Se trata de reconocer que aquello se jodio, o mejor dicho, que aquello siempre estuvo jodido y luego ..¿girar la mirada hacia otro sitio?

Si la libertad del hombre consiste en individualizar cuáles son sus verdaderos problemas y luchar para solucionarlos, tendremos que concluir que ni cubanos aquí ni cubanos allá gozamos de verdadera libertad, pues nos quedamos en individualizar cuáles son nuestros problemas, o al menos creemos haberlos individuado, pero no pasamos a la segunda parte del concepto.

El principal drama cubano es la dilación que ha experimentado la nación, o lo que quede de ella, para dar el salto hacia la normalidad. De tal suerte, mientras en el mundo de hoy debatimos apasionadamente que vías seguir en medio de la crisis total del sistema democrático, Cuba aun debe llegar a ese estadío en vías de superación en la mayoría de las naciones desarrolladas o no.

Esto se convierte en un reto de gran importancia para los protagonistas del cambio en la isla, cualquiera que sea dicho cambio y cualesquiera que sean los protagonistas y es que en filosofia y en historia es irrelevante si un fenómeno es genuino o falso, si los protagonistas son los mismos ancianos del régimen y sus parientes travestidos o no.

Conceptualmente ese país donde nacimos está en proceso de transformacion y el resultado final será distinto en términos cualitativos del fenómeno que vemos en este momento; podrá no ir todo lo lejos que deseamos, podrá quedarse incluso muy cerca de donde se encuentra ahora, pero cambio es cambio y será mejor marchar al paso de unos acontecimientos que tarde o temprano experimentarán un sucederse vertiginoso como ocurre siempre que el agua alcanza el punto de ebullición.

El régimen tiene todo planeado, su estrategia esta planteada y santificada por Washington y la UE; todos apuestan a un status quo de variaciones muy limitadas, pero (siempre hay un pero), una vez mas los poderosos se equivocan. En breve la patria de Martí llegará a un punto en el que todas las apuestas serán válidas y en este circo digno de las burlonas parodias de Reynaldo Arenas cualquiera puede dar la sorpresa. Los potentes dan por descontado que reinará el orden, orden, orden, pero las variables de la ecuación cubana cada vez mas apuntan al caos, caos, caos y cuando afirmo esto no sostengo que se logrará una salida justa sino que reinará una “jodedera” tal que puediera llevar, inclus, a los mas timoratos en Washington a hipotizar la tan postergada intervención. Por otra parte, resulta también posible que la falta de liderazgo que reina paradojicamente cree las condiciones para una transición anti mesiánica y colegiada e incluso esta variante nos plantea no pocos retos.

Desde acá no pocos honestos exiliados se asquean ante la impureza de la transición cubana y dejándose llevar por sus sentimientos, pierden de vista el ángulo práctico de lo que se avecina. Suponiendo que el régimen se rindiera incondicionalmente, cosa que jamas sucederá y que la oposición en la isla no lograra por más que se perfeccione, no es pensable desmantelar el ejército, la policía, los ministerios y mandar a todos a casa o a la cárcel pues esto seria el mismo caos que creo la administración Bush en Irak. Por esto todo proceso debe pasar por la negociación. Por Dios antes de alarmarse vean que hablo de negociación y NO de diálogo.

El régimen sabe lo que queremos y nosotros sabemos perfectamente lo que ellos quieren como condición para marcharse. A menos que estemos dispuestos a expulsarlos a golpe de bazooka será mejor que afilemos la punta de nuestros “Mirados” y nos preparemos a una trabajosa, difícil y peliaguda transacción política de la que debemos sacar el mayor provecho posible.

Sentarnos en una mesa a reirles los chistes a Fidel y Raul emulando al difunto Aruca o al cardenal títere y desdeñoso que representa a la Iglesia Católica en Cuba seria de veras una traición mas. Obligar al régimen a pactar la superación de este momento de estancamiento que sofoca la isla es no solo posible sino que constituye la tarea fundamental de la oposición, el exilio y de cada cubano que se reconozca como tal.

Suponiendo que todo salga bien, y casi nunca las cosas salen como esperamos, nos queda delante la disyuntiva de realizar un cambio de ducha fría presionando el acelerador hasta llegar a nuestro destino o aplicar dos velocidades permitiendo así observar dos etapas.

¿Podrá el pueblo cubano apenas en proceso de salir de un prolongado letargo comprender que la democracia, como han empezado a sonarla, ya no responde a los fundamentales intereses de amplios sectores de la población y que es necesario mejorarla sin haberla aun alcanzado?… o será necesario llegar a ella, arriesgarnos a que la decepción sea letal y solo entonces re emprender el vuelo hacia mayores alturas?.

¿Podrá lo que queda de un país y una nación que nunca fue pasar en pocos meses de estado feudal en la forma de finca familiar a democracia moderna y verdaderamente representativa? podremos infundir nosotros, presa también de los defectos y vicios de que esta sociedad empieza a padecer imprimir en nuestros compatriotas dentro de Cuba el necesario civismo para aterrizar sin estrellarse?

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