¡NOVENTA Y BAILANDO, FELO RAMÍREZ!

Por Andrés Pascual

felo¿Qué significa famoso, legendario? Pregunto porque, últimamente, un sector de la “crónica roja” miamense le mete la banderilla hasta a un buey viejo.

Lo anterior por la tomadura de pelo que resulta un mal llamado Salón de la Fama del Deporte Cubano de la ciudad, en que agrupan tanto a genuinas estrellas del pasatiempo y la prensa como a perfectos “don nadie”, algunos desconocidos en Cuba, sin reconocimiento profesional ni en la cuadra donde nacieron; otros ni aquí ni en ningún país del area de interés. Definitivamente, hay “intenciones” que no pueden calificarse como malas o buenas, sino como fraudes absolutos.

Famoso significa fácil de identificar por su nombre y su trascendencia (positivas claro), el que no pueda probar que “dejó huellas” ni es legendario ni puede tener fama; entonces, la primera condición para elegir a un recinto de inmortales es revisar cuántos conocen al individuo, dónde y por qué.

Por la escasez de cultura deportiva, por intereses pecuniarios, por amiguismo o por simpatías políticas relacionadas con elementos que no cumplen dos condiciones del ABC para considerarlo legendario, en el caso cubano, pisotean lo que se supone debe ser un Templo que, como tal, recibirá a fieles que reverenciarán a sus Dioses de la Feria del Músculo.

El “Orgullo de Bayamo”, Rafael “Felo” Ramírez, cumple todos los requisitos para que se le venere como inmortal del oficio: voz, capacidad, inteligencia y preparación para la actividad, ADEMÁS DE SU PULCRITUD SOCIAL, todo resumido en una palabra: “deportivismo” (sportmanship).

El mejor narrador cubano de beisbol y de boxeo de todos los tiempos, nacionalidad que fue rica en producir buenos de verdad, tanto que, cuando la tiranía se apoderó del país, salieron al exilio con contratos de trabajo para continuar sus carreras, decididos únicamente por su clase como estelares del oficio, porque eran “famosos” en todo el área, sin que mediara ninguna referencia política o de relaciones extrañas, sucias y sospechosas, tan común en estos tiempos por la influencia y la participación castro-comunista en la Media en español de la ciudad, incluidos ESPN deportes y el Nuevo Herald.

De esa forma Gonzalo López Silvero, Orlando Sánchez Diago, Fernando Menéndez, Manolo de la Reguera, Rene Molina, Rai y Roberto García, Fernando Heydrich, Acho Varona (25 años como cronista en San Francisco), Rafael Rubí (salió de Cuba antes del desastre), Ramiro Martínez, César Temes, Fausto Miranda, René Cubas, Ignacio Olaechea… continuaron encumbrando sus nombres en función de la actividad que les dio fama y asegurando la proyección y trascendencia de la clase criolla en toda la región, incluyendo a Estados Unidos, en la foto que encabeza Felo con René, Ramiro, Rai y Heydrich en su casa en Puerto Rico a principios de los 80´s.

Felo Ramírez es el ícono del micrófono para el cubano de antes y para el que no se dejó bloquear informativamente por la tiranía, no sucede así con los elementos nacidos al calor del Infierno castrista, que han permitido que les carbonicen la capacidad de decidir por cuenta propia hasta la indagación histórica pertinente, perdiendo de esa forma el derecho a ser considerado cubano, porque la ausencia del legado histórico les impide justificar la absoluta de la identidad nacional, con base sólida en la cultural.

Y si algo debería abochornar y aleccionar a todos los elementos que coinciden “a rajatablas” con la ideología castrista, es que Felo es ídolo de multitudes en lugares como Venezuela, Puerto Rico, Nicaragua, Dominicana, Panamá… a los que llegó a través de las ondas radiales narrando los juegos de la Liga Cubana, de los Cubans Sugar Kings, de los Marlins desde 1993 o de la nunca igualada CABALGATA DEPORTIVA GILLETTE de NBC para Latinoamérica, al lado de Eloy Buxó “Buck” Canel, Pablo Ruelas Núñez, Juan Vené o Musiú Lecavalerie entre otros, foto debajo con Canel, primero de izquierda a derecha, Berra, Scully… en Yankee Stadium, Serie Mundial de 1957

El mayor homenaje que recibió la crónica deportiva cubana exiliada se lo brindo un diario de gran circulación en Puerto Rico (el Nuevo Día) cuando reunieron a René Molina con Rai García, Ramiro Martínez y Fernando Heydrich en la casa de Felo a principios de los 80’s (refrito en 1990).

Con el título, que no dejó margen a dudas, “LOS QUE HICIERON NUESTRA CRÓNICA”, el comentarista reconoció la influencia de aquellos titanes de la prensa y el micrófono de la mayor de Las Antillas en la forma de establecer la relación público-periodista que, hasta hoy, han seguido al pie de la letra generaciones de grandes comentaristas y narradores boricuas.

Más que detalles harto conocidos y muy repetidos como datos biográficos, valga este último como el homenaje solemne a la crónica cubana del sector “de antes” para que se reconozca su grandeza a través del gran narrador.

Famoso y legendario es alguien que, para ratificarlo por la condición que solo propone la justicia, descanse su nombre en el sitio máximo de la recordación beisbolera, Cooperstown. Al lado del de su partner Canel en tantas batallas del ring radial  y de tantas luminarias del oficio como Jack Danields, Frick, Gowdy… inmortalizaron el del irrepetible Felo Ramírez, quien no pueda meterse en esa talla, perdón, pase la hoja y siga… FELICIDADES CABALLÓN, que cumplas 900… los cubanos de verdad te necesitamos.

One Comment

  1. ¡Cuanta gloria del periodismo cubano en este artículo! Muchos de ellos fueron mis maestros; me escondía en la Biblioteca Nacional para leer en publicaciones viejas sus artículos, y aprendía de ellos. Ya en el exilio, tuve la fortuna de conocer y compartir con algunos, como Pablo Ruelas, al que sustituí en la AFP, el Venerable Vené, el caballeroso Ramiro Martínez en Puerto Rico, y el Gran Felo Ramírez, persona sencilla y amigable, más allá de su fama y su legado. Los periodistas deportivos de hoy deben beber de esa fuente más a menudo. Gracias por esta note Andrés.

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