PARA PATRIOTAS CUBANOS UNA OFENSA, PARA VENEZUELA UN PELIGRO EMINENTE

VOTO CONTRA CONSUL CASTRISTA MIAMI BEACHPor Andrés Pascual

Se me ocurre clasificar la protesta de Ramoncín y el grupo contra la compañía de cruceros, de hermana ideológica de la proposición que le llevó a la CI castrita el judío Levine, a fin de tener a su lado a “comunistas de pura cepa”, que son mucho más y peor que el nombrecito desprestigiado, aunque intimidante ¿Por qué? Fíjese, Levine quiere un consulado en su ciudad y este grupo que los autoricen a viajar a Cuba, ni soñando se hubieran podido matar dos pájaros, literal y figuradamente, que identificaran el entusiasmo castrista encubierto tras dos “actividades, en apariencias diferentes, por los motivos que las generaron…

Señor, vaya a Washington y proteste frente a la embajada de la tiranía también, hágalo en apoyo a su familia en Cuba, después que los “conovoque” y active por moral política, si es queda alguna, para que armen un similar allá, frente al Comité Central o al edificio del Minint.

Carnival discrimina…me molesta hasta cierto punto, jamás viajaré a Cuba otra vez, hace rato que lo sé y me preparé, ya tengo coraza contra todo, digamos que contra la nostalgia. En realidad yo quisiera que sucediera con todas las vías de entrada a Cuba para los kubanoides de todas las épocas, para quienes los asisten verdaderos asuntos humanitarios no. Aunque yo me fui por encima de eso y no he vuelto, entiendo que todo el mundo no es yo y que la madre, el padre…incluso primos criados juntos, valen mucho más que la pena. Sin embargo, envié paquetes de 20 cuando una libra costaba 38 dólares más 2 de seguro y solo existía la agencia El Español; también envié dólares, cuando pude y lo que pude. Voy a recapacitar, hace falta quer el virus que afecta a Carnival cree el “outbreak” en todo tipo de agencia o vía que realice viajes a la Isla…

Recuerde esto, Cuba no está de moda, de moda está la política obama-comunista para cambiar la imagen de la tiranía. Tanto se les fue la mano a los comunistas de aquí, que el “Presidente” necesitó un discurso “soso” y sin ningún peligro de agitación y convocatoria, a través del que justificó la relación ideológica con el régimen e impuso un supuesto “llamado”estilo Juan Pablo, que nadie que esté claro debe entender como lo presentan, y lograron el propósito, “taparon la letra clara de todos los años (utilizo la jerga de sacerdocio IFÁ)” y han armado una campaña antiobamista de mentiras “a nivel de PARTIDO”, creíble únicamente por quien no lea entrelíneas, para tratar de aliviar la sinverguencería y la amoralidad de una Administración que da asco. Hoy escuché en televisión a un locutor leer: “regresó la guerra fría a las relaciones tiranía castrista-tiranía obamista (los tratamientos son míos)”.

Ninguna personalidad que defienda la libertad y la soberanía individual y/o de grupo, se ha hecho presente en La Habana, sino el hato de homosexuales, drogadictos, delincuentes y símbolos de la malformación socio-política de la juventud mundial, que inundan el jet-set noticioso europeo o americano desde Obama a Mick Jagger, visitantes de compromiso político, de visita especial pagada por terceros como los Stones, o rutinarios como Saladrigas y una corte de sinverguenzas de bajos instintos que da pena seguir hablando de ellos.

Debí estar ayer en el Centro de Convenciones de Miami Beach; debí acompañar a mis compatriotas en una protesta, mucho más que justificada, contra un par de pajarracos que ofician, desde la alcaldía de la ciudad, como representantes de la tiranía castrista, en un lugar de alto voltaje antiamericano y comunista por el exceso de “hermanos suyos”, de judíos, de negros, de drogadictos, de homosexuales y de kubanoides ambas épocas, histórica y actual.

No pude y lo lamento, una condición médica me incapacita parcialmente hasta para asistir al estadio o al boxeo en representación de medios deportivos para los que describo y comento.

Pero el destierro intransigente e inclaudicable estuvo bien representado y alzó su voz en defensa de las víctimas del castrismo, que debieron escuchar desde las alturas cómo otro grupúsculo de pro castro-comunistas mancillaba a los muertos, a los desaparecidos, a los presos y a los que, desde espacios opositores de confianza y patriotismo, son salvajemente reprimidos en la Isla, esos hijos de su mamá, que apoyan la apertura para agitar y subvertir el orden constitucional del país en la ciudad, no merecen el mínimo respeto de parte de nadie, porque defiende y representan a la pandilla que le ha ocasionado todos los males a Cuba, si me dijeran que los fusilaron a todos, no necesitaría más nunca una píldora para la tensión arterial ni un digestivo.

Hay un problema con el exilio venezolano grave, no acaban de entender qué cuota de responsabilidad les toca junto a los patriotas cubanos en protestas anticastristas, de modo que, según me dijeron, no acompañaron al destierro (bien diferente del concepto exiliado, tan de moda hoy, porque no pueden regresar) en la de Miami Beach, por lo menos, si estuvo presente, no fue en la mayoría necesaria y en esa ciudad viven muchísimos venezolanos y argentinos.

Y los venezolanos deben tomar en cuenta que a nosotros nos ofende un consulado castrista en Miami Beach, pero a ellos los agrede desde cualquier punto de vista, porque no sería un consulado convencional, sino el centro de agitación, propaganda y reclutamiento terrorista legal para actividades de espionaje y desestabilización rutinarios de la tiranía delincuente y criminal. Es decir, si ese consulado un día fructificara, los problemas de los venezolanos no serían solo en Venezuela, sino aquí, porque esos asesinos utilizarían todos los medios a su alcance para penetrarlos y destruirlos desde adentro, con apoyo o vista gorda de cualquier Administración en la Casa Blanca.

Si ese consulado lo llegaran a abrir un día y sucedieran cosas relacionadas con el terrorismo y el espionaje castrista en el Sur de la Florida, tendrían que procesar por patrocinador criminal a Philip Levine y a su corte de homosexuales y antiamericanos que lo han seguido en tan desprestigiado y temerario paso, aun sin medir las consecuencias que tal provocación arrastraría.

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