Populismo Argentino del Papa: La Doctrina peligrosa de la Bondad

Por Alberto Perez Amenperevita

Evita Perón fue la  madre del Justicialismo, que al final se convirtió  en la doctrina populista, que arremetía sin piedad contra los pudientes. Digamos que  “ignorando” que se había hecho lo suficientemente rica como para comprar diversos periódicos y emisoras de radio, y disfrutar de una vida de lujos, riquezas que empleaba para comprar portavoces nacionales y extranjeros en favor de las doctrinas peronistas.

Ella fue  sin duda la Defensora de los pobres “Descamisados”, con obras de beneficio social trasvasadas del Tesoro Público. Una puñalada a la economía un país.

El Justicialismo, era una ambigua filosofía que practicaba la instauración de la justicia social entre las capas trabajadoras, -“El Justicialismo es hoy la solución del mundo -decía ella-, que ya no puede esperar nada del comunismo ni del capitalismo.” Pero, en realidad, el Justicialismo simplemente era una combinación del socialismo con el capitalismo del estado peronista.

Sobre una base nacionalista-populista, con el respaldo de una irracional generosidad, pretendiendo robar a las doctrinas socialistas algunos de sus elementos, creando su propia fuerza sindical, el Justicialismo se enraizó en el alma argentina con la suficiente dosis de ambigüedad y ductilidad como para perdurar a través de los años.

Los resultados, hoy, no son tan claros como ayer lo fueron, y Argentina sigue sufriendo los efectos secundarios del populismo Justicialista.

El justicialismo sigue siendo cómo el espíritu que mora en el corazón del argentino, es parte de su cultura, es la manera de pensar y de actuar hasta a los que aparentemente lo rechazan.

Tanto los que se oponen, los que critican o los apoyan por igual se encuentran infestados por los residuos del populismo de Evita..

Porque el populismo del justicialismo como el populismo socialista del comunismo, con su cara de bondad hacia los pobres (descamisados entonces, desamparados hoy) es muy difícil de erradicar por su aparente benevolencia, y benignidad.

No importa lo que vemos hoy en Argentina con los residuos del Justicialismo, no importa la vidriera que nos enseña los resultados del comunismo en los países donde se ha implantado, todavía el espíritu populista de estas doctrinas duermen las mentes de los soñadores de una utopía de igualdad irrealizable.

Hoy tenemos un Papa argentino, y las doctrinas del Justicialismo y el socialismo, se nos están presentando bajo un el cristal opaco que empaña la doctrina cristiana. ¿Perderemos la camisa?

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