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Published On: Dom, Abr 19th, 2015

¿Por qué las Perretas? ¿Por qué gobernantes Ineptos?

Por Alberto Pérez Amenper

se cae¿Por qué vemos a tantas personas irritadas protestando y gritando histéricamente en manifestaciones pacíficas y no tan pacíficas? ¿Por qué tenemos que soportar estas perretas? ¿Por qué la complicidad y la complacencia de los líderes políticos con los protagonistas de estas perretas?

Si analizamos detenidamente la causa, llegamos a la conclusión de que nuestra cultura ha hecho una doctrina de la ineptitud emocional y esto se ha extendido bajando desde el lugar de donde se ha instalado, de las personas en las posiciones principales de la administración de la presidencia de Barack Obama.

Al cociente intelectual y la educación académica se le han dado más importancia que la inteligencia emocional que es lo que hace al individuo una mejor persona, una persona mejor adaptada a la sociedad que lo rodea, una persona más apta para liderar a los demás de una manera correcta.

Tenemos que reconocer que Fidel Castro tiene un alto cociente intelectual, decir lo contrario es engañarse, pero su carencia de inteligencia emocional ha dirigido su liderazgo obtenido por este cociente intelectual para convertir posiblemente la nación más rica de Latinoamérica a un país del tercer mundo. ..

Scott Walker ha tenido que defenderse de no haber terminado sus estudios universitarios por los ataques de que no está capacitado para ser presidente por este motivo, asumen que su coeficiente intelectual es menor que alguien como Obama que terminó su carrera en Harvard,  no importa que Walker  haya demostrado por su inteligencia emocional que ha sido y es eficiente en el desempeño de su carrera de servicio público.

¿Qué factores entran en juego, por ejemplo cuando vemos en nuestra vida diaria personas que tienen una alta educación académica y hasta un elevado coeficiente intelectual y tienen dificultades en su manera de comportarse, y cuando vemos que las que tienen un cociente intelectual modesto se desempeñan sorprendentemente bien?

La diferencia suele estar en las habilidades de la inteligencia emocional, que incluye el autodominio, el celo, los valores morales, la determinación, la persistencia y la capacidad de motivarse uno mismo.

Y esas habilidades pueden enseñarse a los niños, dándoles así mejores posibilidades de utilizar el potencial intelectual y emocional que la lotería genética les haya brindado.

De ahí surge parte del problema, desde la primera enseñanza hasta los niveles académicos universitarios llegando a los líderes actuales de la nación, nuestro niños y jóvenes adultos, están expuestos a profesores y líderes que les instilan su propia ineptitud emocional.

Las perretas solo reflejan la sensación de que existen cada vez más emociones fueran de control. Esa errática corriente de arrebato impregna la vida de todos de una u otra forma y reflejan la ineptitud emocional. Si investigamos la vida de estas personas adictas a esos berrinches, veremos que la ineptitud emocional los ha llevado a la desesperación por la imprudencia en su vida personal y la descargan contra la sociedad establecida,  con el contubernio de la política liberal.

Quizás el cociente intelectual de los protagonistas de las perretas tampoco sea muy alto, pero generalmente el cociente intelectual de los que las incitan y organizan si lo es, pero tanto unos como otros carecen de inteligencia emocional.

En su libro Ética a Nicómaco Aristóteles nos dice:  Cualquiera puede ponerse furioso….eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta en la intensidad correcta en el momento correcto por el motivo correcto, y de la forma correcta…eso no es fácil

 La indagación filosófica de Aristóteles sobre la virtud, la moral, el carácter y la ética, llega a la conclusión que el desafío consiste en administrar nuestra vida emocional con inteligencia. Nuestras pasiones bien administradas son sabias, guían nuestro pensamiento nuestros valores, nuestra subsistencia. Pero es fácil que lo hagan mal y a menudo es así.  Desde el punto de vista de Aristóteles, el problema no está en la emocionalidad, sino en aplicar la inteligencia a la conveniencia de la emoción y su expresión.  Por desgracia hay muchas personas que son ineptos emocionalmente, y los políticos liberales, que aunque tengan un cociente intelectual mayor, también tienen una ineptitud emocional, se aprovechan de estas personas que son una minoría vociferantes para avanzar sus agendas, para crear esas perretas de “ocupar” los espacios de las personas que están trabajando para llevar una vida responsable con una inteligencia emocional estable.

 

El futuro de esta nación y posiblemente del mundo, está en manos de nuestra habilidad de usar nuestra inteligencia emocional para elegir a candidatos que nos puedan gobernar aplicando también sus acciones a la conveniencia de la emoción y su expresión.  Personas que sean bien intencionadas, honestas y determinadas al gobernar la nación, que no sean ineptos emocionalmente, porque esto es los que nos ha traído a los gobernantes ineptos que están mal administrando esta nación…

 

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