PREOCUPACIONES DE POCO FUNDAMENTO

Por Andrés Pascual 

chavezcristiano2jpg-2489227_p9Según el Nuevo Herald, “…la medicina cubana (castrista) sufrió un duro revés al rechazar Brasil un contingente de comisarios políticos-matasanos que les enviaría la tiranía”. 

El problema que preocupa a algunos exiliados en el Sur de la Florida es que se incluya en el saco de ineptos al médico hecho en la institución americana. 

Al modo mío de verlo, no es posible; primero, porque los médicos cubano-americanos no van a ningún lado formando batallones ideológicos; segundo, porque a 1, a 21 o a 101 galenos graduados aquí, ni Brasil ni nadie del continente les tendrían la desconfianza profesional como para prescindir de sus servicios. 

Algo tan curioso como sospechoso: la máxima autoridad carioca no quería que Chávez fuera a La Habana a tratarse, porque, aparentemente, sabían que lo iban a matar, tan evidente resultó que no volvieron a solicitar a Sabrido. 

Si al pajarito lo mataron allá, debió ser como un gesto de buena voluntad hacia Obama o para colocar a un perfecto idiota, asesino absoluto, capaz de hacer todo sin disimular como lo exige la tiranía. 

A través de los casi 40 años que lleva el castrismo exportando médicos a países sub-desarrollados, jamás se aceptaron en ningún lado por su eficiencia profesional, sino como cobertores de puestos en lugares muy intrincados y peligrosos para la integridad física, a los que no podían obligar a asistir al profesional nativo, entonces los Castro, que le cobran una cantidad entre módica y aceptable a esos países como intermediarios-propietarios del servicio y les pagan una bagatela a “sus soldados”, entendieron rápido que el “abastecimiento” que se le prestaría a sectores rurales o muy pobres, serviría para elevar la conciencia sobre la ideología comunista y el amor y el agradecimiento hacia la figura del tirano. 



Los médicos castristas no son la chancleta de los venezolanos, porque en Cuba nada funciona bien y, específicamente, la educación no existe y la instrucción no trabaja. 

Ese es un feudo en el que se tiene que hacer todo como lo quiera el partido, por lo que una vez pusieron en función “la carrera de los %’s” ¿Qué significó aquello? que todos los maestros tenían que aprobar al 100 % con el 91-100 % de calidad, en mejor español: todo el mundo pasando de grado con notas de 91 o más puntos hasta 100. 

El primer paso para hacer un desastre la educación nacional, fue liquidar la escuela privada, después, cerrar las Escuelas Normales y comenzar a “deformar” a los maestros en métodos tan ajenos como arcaicos y equivocados de la anti-pedagogía soviética, búlgara y alemana, muy lejos de la idiosincrasia criolla, pero, como lo que buscaban era liquidar la identidad nacional, pues hasta la idiosincrasia sobraba. 

Entonces al brillante y abnegado normalista, orgullo y bastión de ejemplar contribución con la formación de verdaderos cubanos “preparados para la vida”, lo sustituyeron con el “makarenko”, apellido del pedagogo leninista cuyo nombre y tema de enseñanza le endilgaron a la escuela y al novedoso sistema depredador de conductas y aptitudes del educando. 

Para abrirle cupo al “engendro inicial del castro-comunismo” en la deformación de la niñez y la juventud, colocaron al normalista en una cuerda floja, con la obligación de vestir el uniforme de miliciano-a, e integrarse a ese oneroso cuerpo de apoyo al Ejército y a la Policía, o eran expulsados. Y botaron a muchos… 

Al maestro normalista no podían restregarle la cara con la efectiva política de intimidación y chantaje “a Fidel le debes lo que eres”, muy usada desde 1960 con cualquier sector poblacional, además, el 95 % del maestro de la Escuela Normal era católico practicante, circunstancia que generaría un enfrentamiento silencioso con el asesino Che Guevara que, a la larga y por su influencia, se “llevó el gato al agua” y al maestro normalista al baúl de los recuerdos, los que se acuerden. 

En 1969, porque no calcularon bien el cupo estudiantil de 5to y 6to grado por encima de lo que previeron en cuanto a cantidad, se le vino arriba al nivel de Secundaria Básica 7mo grado un aluvión que no podían atender por escasez de maestros, entonces, como una de las genialidades personales directas del tirano, hizo un llamamiento para convocar a un curso emergente “de formación profesoral para la enseñanza media”, con alumnos de 8vo y 9no que duraría 6 meses, para que regresaran a la escuela a impartirle clases a 7mo y a 8vo grados ¿Una estupidez? No, una bomba de tiempo para destruir lo que quedaba de educación-instrucción en Cuba, e imponer su “nueva escuela” para su abominable y única creación: “el hombre también nuevo”, símbolo y reflejo de la peor calaña en el poder nunca imaginado en Cuba. 



Como curiosidad, al llamamiento para convertirse en maestros emergentes de 6 meses, respondieron los peores alumnos de 8vo y 9no grados que estaban listos para ser reclutados por el Servicio Militar y que tenían 3 o 4 años de atraso escolar, muchos con problemas de atención, entendimiento o de evidentes problemas sicológicos originados en hogares disfuncionales o por otras causas. 

Así comenzó el desastre de la educación cubana, que no solo ha producido profesionales de poca clase, sino elementos manejables fácilmente, sin rebeldía ante la política neo-esclavista que soportan como animales ni energía para alzar la voz, que nadie puede confundir con cubanos, porque no responden a la identidad cultural nuestra, mucho menos a nuestra identidad nacional. 

Sin embargo, nadie debe sentir temor porque se “confunda” al amateur ranqueado producto de la Robolución con el profesional cubanoamericano, ahora, si persiste el temor por infundios maliciosos, le sugiero a todos que, cada vez que necesiten utilizar el nombre “cubano”, lo hagan solo para los hijos de Cuba Republicana, o para los que se lo ganen por su buena conducta socio-política, nacidos después de 1959; para los hijos de Fidel, que prefieren vivir como lacras sociales rechazados por casi todo el mundo, el “castrista” al lado resuelve. 

Como colateral de importancia, cada vez que un ilegal, legal o residente en un país “hermano de ellos” se refiera a “lo cubano”, oblíguelo a establecer la diferencia pertinente: CUBANO, ANTES DEL DILUVIO (1959); CASTRISTA, DURANTE EL FENÓMENO (1959-PRESENTE) Y ¡QUIÉN SABE! 

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