¿Qué pasó en San Bernardino? ¿Qué pasará después?

 

Por Alberto Pérez Amenper

clip_image002 (2)Hay un diferendo político sobre lo que pasó en San Bernardino, la mayoría reconoce que fue un ataque motivado por un fanatismo islámico, la izquierda dice que es producto de la venta de armas que hay que regular, lo cual es una estupidez porque los que comenten estos actos siempre encontrarán las armas.

Pero si nos ponemos a analizar las noticias, tal pareces que hubo un motivo doble sobre el incidente, y puede ser que las dos versiones del hecho contrarias, puedan ser coincidentes.

Lo grave es que la coincidencia nos asusta.

La versión que es muy adecuada y que une las dos versiones, es que esta pareja conjuntamente con otros Yidahistas en diferentes lugares de los Estados Unidos, estaban preparando un ataque conjunto próximamente en diferentes partes de los Estados Unidos.

La cantidad de bombas y rifles y municiones, no pareces que fueran para un ataque cómo el que perpetraron.

La versión es que el hombre fue a la fiesta y tuvo un encuentro con alguien que posiblemente criticó al islam-

Fue a la casa y decidieron darle una lección a los infieles.

Este estado emotivo provocó una acción que de hecho abortó su participación en los otros ataques que se estaban planeando, lo cual es bueno, pero lo malo es que deben de haber docenas de grupos preparándose para esos ataques con la misma cantidad de bombas y fusiles que ellos tenían en su casa.

Esta versión que está corriendo en el Internet, es bastante lógica, espero que las organizaciones antiterroristas estén trabajando sobre esto.

Según esta versión los ataques serán sobre objetivos “suaves” que no tienen mucha protección, como casas de salud, teatros, escuelas, centros comerciales y algunos festivales étnicos de bajo perfil, lugares que denominas “suaves” porque no tienen mucha vigilancia.

De una manera o de otra, el hecho es que lo que nos quiere dar es unas navidades sangrientas.

Sin lugar a dudas lo que no se puede pensar es que no haya otros Yidahistas domésticos como el hombre o recién llegados y entrenados como la mujer, que están esperando por la señal para tratar de destruirnos.

Lo inquietante es que no se puede hablar de musulmanes ni Yihad, porque no es políticamente correcto.

 

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