Ran Paul: Extremos Políticos que se tocan

Por Alberto Pérez Amenper

unnamed (10)En ciencia política, la denominada teoría de la herradura asevera que los extremos de dos filosofías opuestas en realidad se parecen (hasta cierto punto) la una a la otra de forma muy similar a los extremos de una herradura, oponiéndose por lo tanto a la tradicional representación lineal del espectro político entre derecha e izquierda.

Nunca esa teoría se presenta más como una realidad que en el caso de los libertarios (que es un nombre bonito para los anarquistas) y los que se suponen que sean sus contrarios, los comunistas.

Los libertarios tienen una filosofía de un gobierno pequeño que no interfiera con el individuo, así como la una economía similar al conservadurismo lo cual lo hace atractivo a primera vista a un conservador, las reformas tributarias eliminando a los impuestos y hasta al Internal Revenue Service, le dieron mucha visibilidad y aprobación entre los conservadores del  Tea Party y otros republicanos..

Los libertarios y conservadores fueron aliados durante la guerra fría, y con su fanatismo fueron unos buenos compañeros de ese viaje.

Pero cuando se va a fondo a sus políticas, vemos que los extremos de la herradura se tocan, incluso hasta en lo económico.

Para hablar de experiencias con tintes anarquistas podemos remontarnos siglos atrás, pero es Miguel Bakunin que en el seno de la Internacional de los Trabajadores, que sistematiza y sintetiza los ejes articuladores del anarquismo (lucha de clases, crítica al capitalismo y al estado, antiautoritarismo, etc.).}

Bakunin empuñaría la tendencia conocida como colectivismo, que reivindica la propiedad social de los medios de producción y rechaza la plusvalía, pero sostiene que la retribución del trabajo individual debe ser proporcional al trabajo realizado

Por esto según pasa el tiempo en una campaña, los votantes reconocen este hecho, de ahí que la popularidad que Rand Paul tenía al principio en las encuestas ha desaparecido a prácticamente cero.

El ejemplo más reciente fue cuando Obama sorprendió a Washington al anunciar que iba a normalizar las relaciones con Cuba después de medio siglo de distanciamiento. Una de las voces más fuertes de apoyo provenía no de un Demócrata sino de senador Paul, un candidato presidencial republicano.

Paul dijo desde el primer momento que el movimiento de Cuba fue “probablemente una buena idea”

Luego fue mucho más allá. Él escribió un artículo para la revista Time en que declaró, «Creo que una política de aislamiento hacia Cuba está fuera de lugar y no ha funcionado» y argumentando que la apertura de la nación de la isla a las fuerzas del capitalismo es la mejor forma de promover el cambio.

A continuación él se enganchó en una pelea pública notable con un compañero el senador cubano republicano, Marco Rubio de Florida, que ha tomado el polo opuesto de la posición sobre Cuba.

En una serie de mensajes de Twitter dirigido a su colega, el Sr. Paul dijo, entre otras cosas, que el Sr. Rubio “está actuando como un separatista que quiere retirarse a las fronteras y tal vez construir un foso. Rechazo este aislacionismo”.

Ese comentario, por supuesto, era una referencia indirecta a otros dentro de su propio partido que llaman los rechazos de. Paul a cualquier intervención militar forma de aislacionismo.  Rubio respondió haciendo referencia al cambio de política de Cuba como un ejemplo de “Política exterior de Obama-Paul.”
Cuba no es  el único lugar donde el  Paul aterriza en aproximadamente el mismo lugar que el presidente demócrata. Los dos están sincronizados en la virtud de llevar a cabo las negociaciones con Irán sobre un acuerdo para frenar su programa nuclear. Cuándo Obama se movió a empezar a armar simbólicamente  a la oposición de Siria, por presión popular, los dos hombres realmente han sido escépticos de las virtudes de hacerlo.

La prueba es el abandono que vemos ahora del Medio Oriente en manos de Rusia, algo que también Paul ve con buenos ojos.

A nivel interno,  Paul y el Presidente mantienen una visión similar sobre el cambio de las pautas federales de sentencia penal dirección racial y las desigualdades de clase. En medio del malestar por la decisión de no acusar a agentes de la policía blancas para los asesinatos de hombres negros en Ferguson, Missouri y Staten Island, Nueva York, el Sr. Paul escribió que “hay una sensación de roedura que simple hecho de ser negro en una zona de alta criminalidad aumenta su riesgo de un mortal altercado con la policía”. Este sentimiento refleja casi exactamente preocupación ha expresado el Obama.

Y la administración de Obama y el senador Paul han aprobado restablecer el derecho al voto a algunos delincuentes después de salir de la cárcel.

Paul atacó las leyes de estupefacientes durante un discurso en Las Vegas. La aparición marcó la última parada en su gira de tras el anuncio de su candidatura presidencial.  Esto le ha dado un apoyo de los estudiantes y jóvenes que quieren la legalización de las drogas, algo que un libertario considera como un derecho.

El grado de superposición entre  Obama y un hombre de la otra parte que quisiera reemplazarlo es el ejemplo de la herradura, y envuelve a los republicanos en un debate ideológico serio y un verdadero desafío a algunos principios de la ortodoxia del partido en la campaña presidencial.  La presencia de Rand Paul en los debates robó un tiempo que debía de haber sido aprovechado para discutir los puntos contra los socialistas y fue una discusión libertaria.

Es cierto que izquierda y derecha a menudo confluyen precisamente en la zona libertaria donde opera el Rand Paul. Esto irrita a muchos en el partido lo que no parece molestar Sr. Paul porque le garantiza una audiencia en cualquier campus de las Universidades.

Pero gracias a Dios, cada año vemos que se queda corto.