Responsabilidad y Austeridad no es lo mismo, ni se escribe igual

 

 Por Alberto Perez Amenper

tomar medidasResponsabilidad es un  es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral.

Austeridad significa vivir sin despilfarro sin gastos excesivos dentro de la moderación de los ingresos de una persona, institución o nación.

La austeridad es voluntaria y no se puede imponer, al no ser que  afecte la moral de la responsabilidad. Como concepto es opcional, se puede ser despilfarrador, tener gastos ostentosos, carros lujosos, vacaciones a lugares extraños varias veces al año en un avión privado, compra de joyas y ropas sin límites, nada de eso es considerado inmoral siempre que se tengan los ingresos para pagar por este estilo de vida.

Responsabilidad es siempre un deber, no es opcional, es el deber moral de no llevar ese estilo de vida despilfarrador si no tiene los medios para pagar, porque la consecuencia de no poder pagar afecta a los que le ofrecieron créditos bajo la promesa de que cumpliría con su deber de cumplir con los pagos y esto es inmoral..

Desde que el hombre en las cavernas comenzó a negociar, cazadores con agricultores, la responsabilidad del cumplimiento de las negociaciones fue considerado como algo implícito, nadie esperaba dar algo sin recibir nadas ni recibir algo con una promesa de cambio y luego no cumplirlo, porque esto se hubiera considerado irresponsable e inmoral, lo que llamaban un hurto o robo.

Pero llegó Karl Marx y cambió el concepto del juego. La responsabilidad pasó a ser un valor relativo.

Marx limpió la consciencia de la culpa de la falta de responsabilidad, les lavó el cerebro con la tesis de las lucha de clases. Hay clases que tienen el derecho a recibir beneficios de otros porque los otros son una clase privilegiada que le debe algo, y los beneficios se convierten en derecho, por lo que no hay porqué valorar la consecuencia de sus actos, hay una nueva medida en el plano de lo moral.

Lo que estamos viendo en Grecia es típico del concepto socialista.  Han vivido en el sistema de bienestar social desbocado, retiros tempranos, pagos a jubilados excesivos, ética de descanso sobre trabajo, viviendo por encima de su presupuesto basado en ingresos de préstamos de otros países con un sistema socio-económico de economía de mercado tradicional.  Eso lo estamos viendo no sólo en Grecia, pero en toda Europa y llegando a nuestras playas.

Todo es una parodia, el pueblo está embriagado con el sistema y considera que la austeridad es un insulto a sus libertades sin considerar que la austeridad es una obligación cuando afecta al acto moral de la responsabilidad.

Pero la parodia sigue, están tratando, ahora de nuevo de llegar a un acuerdo.  ¿Por qué no? Todo es posible en este mundo en que vivimos.     ¿Qué el negociador Nicholas Pokopelus era un problema porque era muy arrogante? Pues lo cambiamos por un nuevo negociador Nicholas Peloenkulus, porque si los Estados Unidos negociaron con Cuba porque ahora no negociamos con Fidel sino con Raúl, ¿Por qué no va a ser posible llegar a un acuerdo con un Nicolás con un pelo diferente?

¿Se perdonarán o reestructuran las deudas de acuerdo con nuevas “medidas”? Todo es posible en estos tiempos.

Están jugando a que los demás países le volverán a negociar las deudas o perdonárselas para evitar un conflicto económico europeo de mayores consecuencias, están jugando al sistemas socialista del chantaje negociado, de que compren soga para su pescuezo como enseño Marx.

 No quiere decir que Ángela Merkel no tenga que responder a sus votantes conservadores, pero Ángela es un animal político antes que nada, y si tiene que ir en contra de sus convicciones por la política siempre hay excusas para ir sobrellevando el socialismo europeo, Ángela Merkel no es Margaret Thatcher aunque quisiera serlo.

Hace falta una Margaret Thatcher en Europa como hace falta un Ronald Reagan en América, pero como lo demostró el referéndum de Grecia, no es sólo cuestión de los políticos, es cuestión de los pueblos que determinan en las urnas la clase de gobierno que prefieren cuando eligen a sus gobernantes.

No importa quién lo dijo si fue Maquiavelo o Maistre o si la frase es exactamente la que dijo quién lo haya dicho, pero lo que sí es importante es que la frase es una realidad “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”.

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