¿Santo Padre o Jefe de Estado?

Por Juan Martin Lorenzo

Santo Padre o Jefe de EstadoTerminada la visita del Papa nos queda esta pregunta, que con una azarosa angustia nos tratamos de responder. No es ¿a qué fue el Papa a Cuba?, que esa puede tener una respuesta poco ambivalente, o tal vez no, quizás también tenga mucho sesgo, en dependencia de qué lado se quiera mirar con más insistencia y con más incisiva inteligencia, sino en calidad de qué fue Francisco a Cuba, ¿cómo Jefe de Estado del Vaticano o como el Santo Padre?

Y, a fin de cuentas, el Papa pudo haber ido a Cuba solo como una simple introducción mediática a lo que es, sin discusión, su visita más importante: los Estados Unidos.

Si sencillamente nos atenemos al fruto de su estancia en Cuba podemos decir, sin temor a equivocarnos, que todo consistió en un pre-show a lo que será el plato fuerte de esta gira. La comparación del programa que Francisco tuvo en Cuba con el que tendrá en Estados Unidos es abrumadora, y nos ofrece la respuesta.

En los Estados Unidos se reunirá con el Presidente Obama y hablará en los jardines de la Casa Blanca, asistirá a una sesión del Congreso y también en la sede de la ONU en Nueva York, visitará una escuela en esa gran ciudad y se reunirá con familias de inmigrantes en Harlem, sostendrá un encuentro con personas sin hogar en un centro caritativo de la Parroquia de San Patricio. Mientras, en Filadelfia se reunirá con la comunidad hispana y con otros emigrantes y también visitará a presos en un instituto correccional, sin olvidar, por supuesto, las misas públicas masivas como la que celebrará en el Madison Square Garden.

En Cuba, sin embargo, el Papa Francisco ni visitó a presos, ni se reunió con el pueblo o con personas pobres o enfermas, ni asistió a un encuentro interreligioso, ni siquiera visitó hospitales e instituciones correccionales, mucho menos se reunió con miembros de la oposición cubana, a la que sencillamente ni mencionó, ni se conmovió por ella a pesar de conocer, de primera mano, que algunos sufrieron represión por tratar de contactar con su persona. Todo consistió en un encuentro público con la familia primada de la dictadura cubana: los Castro.

Y así en los Estados Unidos tenemos la visita del Santo Padre, con sus dos deberes, el de Jefe de Estado del Vaticano y el de Santo Padre de la Iglesia Católica, mientras en Cuba solo asistimos a la visita del Jefe de Estado del Vaticano, todavía estamos esperando la de su Santidad. Son  dos visitas con un profundo estilo y contenido diferentes, y también con sus diferentes resultados.

Ya pronto veremos criticar las políticas neoliberales. Ya veremos levantar las reclamaciones con un alto contenido político en el show principal. Ya veremos las palabras sobre la ecología, la emigración y las desigualdades sociales. Ya lo veremos. En La Habana, pues en La Habana, en Holguín y en Santiago, solo asistimos a la «revolución de ternura» con la dinastía Castro. El pueblo quedo esperando, a un lado, rodeado de seguridad, acorralado por el orden y el silencio.

No se puede ser ciego aunque se crea en Dios y la Iglesia sea nuestro templo. No se puede. Es lo que tenemos, y también lo que debemos sufrir por un buen rato.

Comments are closed.