Sobre Tarros y Chulerías entre Clinton y Trump

Por Alberto Pérez Amenper

clip_image002 (5)¿Recuerdan el cuento de la discusión de las dos mujeres en que una llamó puta a la otra y esta le respondió tú también eres una puta?

Descubrimos que ambas eran putas, aunque posiblemente todos los que presenciaron el hecho lo sabían.

En este caso estamos viendo la misma versión en masculino.  Hay una discusión entre Donald Trump y Bill Clinton para ver cuál de los dos ha sido el más mujeriego y chulón.

Donald Trump la semana pasada utiliza un lenguaje típicamente grueso para describir a Hillary Clinton, con unos adjetivos que pudiéramos resumir cómo que era una cornuda que le aguantó por motivos políticos los tarros que le ha pegado el resbaloso Willy a través de los años.  Hillary respondió acusando a Sr. Trump de sexismo mientras que anuncia que está desatando a Bill Clinton para hacer campaña para ella.

Esto era demasiado flojo para Trump, que está atacando ahora a Hillary por consentirdora mientras habña sobre  la depredación sexual en su proyecto de ley a favor de las mujeres.

El Sr. Trump es grosero y crudo, por no usar palabras mayores que se las dejamos a ellos, pero en este caso está levantando un tema en que lleva la razón en la campaña para las  de 2016 y la posibilidad de un tercer mandato de Bill Clinton.

Hillary Clinton quiere usar su género como espada y escudo para ganar la casa blanca.

La primera mujer presidente, es un lema en todos los discursos.

 El propósito es que los políticos hombres menos dispuestos a atacarla porque es una mujer que representa a las mujeres. Lo que ellos quieren presentar y es su tema de campaña principal y no tan sutilmente que es el momento de elegir a la primera mujer Presidente.

Así que ella y sus aliados intentarán girar cualquier crítica a ella como sexista. Incluso el políticamente correcto socialista Bernie Sanders agarro su andanada después de que él dijo durante un debate de este otoño que “todos los gritos del mundo” no mantienen las armas fuera de las manos equivocadas.

La señora Clinton dijo más adelante que “yo no he estado gritando, pero a veces, cuando una mujer habla, algunas personas piensan está gritando.” Contra los republicanos, juega la “guerra contra las mujeres” como un tema sin parar. Siempre su condición de mujer está presente.

Sin embargo, nadie en la política estadounidense mejor personifica una guerra sobre la mujer que el marido de la señora Clinton. Y no hay mujer que ha defendido más a un esposo infiel atacando a las mujeres con que su marido tuvo las aventuras que Hillary Clinton.

Para algunos de ustedes demasiado jóvenes o que no se encontraban en el país para recordar la década de 1990, simplemente todo el mundo conoció que el resbaloso Willy fue un verdadero acosador sexual en la definición clásica de explotar su poder como un superior de lugar de trabajo, para sus aventuras sexuales. Yy cuando las mujeres contaban sus historias, y la comitiva de Clinton trabajó duro para manchar y desacreditar a sus acusadores de muchas de las mujeres, incluyendo a Hillary.

No hay dudas que lo que están hablando de Donald Trump es verdad, él tiene su historia de numerosas aventuras con muchachitas veinteañeras entre sus múltiples matrimonios, pero al menos, aunque usaría sus millones cómo atractivo económico y de poder, no usó la posición política de oficial electo ni el dinero de los contribuyentes

Y su dinero le costó porque hay una gran diferencia entre las esposas tarreadas por Trump que recibieron su compensación económica y la complicidad de Hillary Clinton que se unió a su marido para insultar a las mujeres que se atrevieron a contar sus aventuras con su marido

Hillary Clinton describió a Monica. Lewinsky como “una narcisista loquita”, según los papeles personales de Diane Blair, amigo de la Sra. Clinton de Arkansas. Este septiembre la señora Clinton declaró que “cada sobreviviente de agresión sexual” tiene “el derecho de ser oído. Usted tiene el derecho a ser creído”. Pero cuando su propio acceso al poder político estaba en juego, acusó a las mujeres y defendió a su marido.

Digo todo esto no para reforzar o justificar los reclamos de Trump de las respuestas de Hillary Clinton como doble estándar.

El punto es las normas que prevalecerían en otra Presidencia de Clinton si tuviéramos esa desgracia.

Ya sabemos cómo actúa Hillary Clinton.

 No es de extrañar que Ruth Marcus, el columnista del Washington Post que es un liberal, ha llamado el recordar la historia de Clinton con las mujeres como un tema político justo.

Por lo menos si Hillary Clinton quiere que todos nos olvidemos sobre el acoso del resbaloso Willy con las mujeres, ella debería dejar de jugar la tarjeta del sexismo. No puede tirar piedras al vecino cuando tiene un tejado de vidrio.

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