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Published On: Mie, Sep 20th, 2017

Terremoto en México : Detesto la hipocresía.

Por Ramón Muñoz Yanes

Islas Canarias- Los edificios temblaban en México ante las convulsiones terrestres y mi alma sufría los embates del terremoto más atroz, la posible pérdida. Una persona entrañable para mi vivió los terribles instantes del seísmo y hasta que no recibí la confirmación de su supervivencia, temí lo peor.
Pero en mi página no pongo oraciones por México, menos aún su bandera. Camino con el luto perenne del hombre sin patria, porque ¿cómo llamar patria, a la tierra que lleva grilletes y la esquilma la dictadura más longeva del hemisferio occidental? A mi me duele Cuba, me duele profundamente y me arranca trozos del alma el sufrimiento diario de los cubanos, cómo me rasga el corazón la ignorancia de muchos y la indolencia de la gran mayoría dentro y fuera de la isla. Si le declaráramos la guerra total y absoluta a la dictadura aún desde el exilio, si comprendiéramos de una vez que financiamos la tiranía con nuestras remesas y nuestros viajes, si entendiéramos de una vez que ayudamos a fundir el grillete que ata a cada uno de los nuestros, hasta el de nuestros nietos, tendríamos derecho a despojarnos del luto vergonzoso con el que camina cada cubano de bien por el mundo. Somos portadores de la vergüenza del infame, cada maleta en un aeropuerto con destino a Cuba, subvenciona la canallada que nos oprime.
Camino con luto y México contribuye a ello, miles de mis compatriotas han sido deportados tras sufrir las inclemencias del Golfo, niños cubanos han alimentado tiburones del Estrecho y los pocos sobrevivientes que logran alcanzar tierras mexicanas son devueltos como cimarrones, al amo que les lapida la vida. México persigue a muchos de los nuestros que intentan alcanzar la libertad. No pongo su bandera en mi perfil ni de mis labios brota la oración, tal vez la naturaleza no dependa tanto del azar y castigue alguna que otra vez la infamia y la indolencia.
Tuve amistad con un compatriota en Canarias, que pidió la repatriación para con las ganancias obtenidas en tierras libres ir a vivir otra vez en la isla, a despecho de la satrapía, a despecho del hambre y la miseria de los nuestros. Hace unos días me pidió amistad en Facebook y la he negado, ya no es mi amigo, quien pisotea a los míos, no es mi amigo ni lo será más mientras tenga vida, por respeto a mi mismo, porque vivo con luto, pero atesoro en mi alma, los principios.
No me permito olvidar, me duelen Cuba y los cubanos, cada uno que llore y ore por los suyos, de mi no esperen el menor gesto de compasión ni solidaridad, porque ellos deben recordar que llevan décadas mirando hacia el otro lado de nuestras desgracias. Antes que los EEUU dieran por terminada la Ley Pies Secos Pies Mojados, todos los mandatarios de Centroamérica, incluído México abogaron para que terminara la ayuda que se les ofrecía a los cubanos, que huían de la barbarie castrista y lo lograron, les parece bien el dolor de los míos. A mi me importa un bledo el de los suyos. No soy duro, me han vuelto duro, como ellos. Como decía mi tía, cada uno con su maletín.
R.Muñoz

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