TODO SE PUBLICABA, SOLO HABÍA QUE LEER

Por Andrés Pascual

joseiriveroperiodicorevjpg-3667809_p9¿Qué era el comunismo? ¿Cómo explotaban? ¿Cómo reprimían? ¿Cómo mataban? ¿Cómo robaban? Todo se tuvo al alcance de la mano, se pudo saber… preferentemente por la prensa y, en específico, Diario de la Marina, por eso le hicieron un “mitín de repudio” gigantesco que concluyó con el entierro del diario; porque fue el primero, acaso el único, que entendió bien la situación desde el inicio, que se levantó como enemigo directo y sin tapujos del tirano y de su experimento desde el primer día, sin miedo y con proposiciones demoledoras contra los comunistas, que estaban en el movimiento desde 1953.

Para imponerlos, el propio tirano popularizó la frase, “No me digas lo que hiciste, sino lo que estás haciendo”, fue a través de la O.R.I que desarmó al combatiente legítimo por la libertad de Cuba, miembro del 26 de julio, para someterlos a los comunistas y, sobre todo, a los oportunistas.

De José I. Rivero (foto con un libelo Revolución, que dirigió la rata castro-comunista Carlos Franqui), sin igual director del medio, con intuición y capacidad privilegiadas, dijeron horrores: el pueblo habanero, por lo menos el 70 % de la morralla, estuvo “repudiando”. Hoy, sus descendientes llegan como quedaditos, como infiltrados, como balseros o como hijos de los entonces entusiastas dirigentes o “mandancia en ciernes”, de los arribistas incluso de los comemierda.

A José Ignacio lo acusaron de racista, pero el ingeniero Gastón Baquero, uno de los mejores escritores no solo cubanos, sino de la lengua española, de raza negra, tenía como jefe único al director.

Gritaban sobre mambises y guerrilleros pro-españoles, sobre anticubanos pro Weyler y fueron aplaudidos a rabiar. No fue raro que, más de 50 años después de instalada la República, desempolvaran la época colonial para justificar su odio a Cuba, para descabezar la patria y desaparecer la condición de cubano, todo trasladado al pueblo de forma abierta; a fin de cuentas, estaban preparando al populacho para negar y vituperar el pasado exitoso como justificación (desvío de la atención) del fracaso irreversible de quienes eran incapaces de hacer nada como creadores, porque no tenían la mínima voluntad ni un ripio de buena intención para mantener lo hecho.

El más grave dilema de aquella horda, que ni han sido capaces de discutirlo públicamente con quien piense diferente, ha sido liquidar el pasado desde el principio y lidiar con el rezago, porque, nadie lo dude, ESE HA SIDO EL GRAN FISCAL CONTRA EL CASTRO-COMUNISMO.

Para una concentración con guajiros del interior y representaciones urbanas del país, el tipo dejó la margarita de hierro: “renuncio, no renuncio…” ¿Renunció? No, no era posible que tanta envidia y tantas bajas pasiones representadas en “el caballo”, dejaran lo abandonado a su suerte ante “la burgusía y el imperialismo criminal”. El acto de “lo toman o lo dejan” fue la celebración del “primer 26 de Julio en libertad”, el eslogan “Territorio Libre de América” nació como consecuencia de “la Victoria de Girón…”.

El 20 de Diciembre de 1953, desde Budapest, la AP informaba que Inre Nagy, en su primer gobierno, abolío el terrible castigo estalinista contra la juventud magyar, que autorizaba a la Policía a detener a cualquier ciudadano el tiempo que fuera, sin juicio, mientras “investigaban sus actividades delictivas”, era sino la aplicación del terror, como se ha hecho en Cuba durante 56 años de sostenida represión a través de la ley de peligrosidad.

Ahogada por los tanques soviéticos la rebelión de Budapest de 1956, separado Nagy del poder popular y elegido un representante estalinista ortodoxo, Janos Kadar, este servil asesino retomó la ley de “peligrosidad delictiva” abolida 3 años antes para encarcelar a los anticomiunistas y darle un escarmiento generalizado al país europeo.

Hasta hoy, los perros del castrismo en Cuba aplican aquella política, que generó. con nombre y apellido, la reconcentración colectiva de 1961 como las 3 P y, entre 1965-68, la UMAP; pero que funcionaba contra cualquiera individualmente con sanciones entre 8-12 años durante el más de medio siglo de tragedia en la Isla, bajo pretexto de lucha contra valos y tendencias que “deformaban”.

Sin embargo, según otro cable de AP, fechado en Budapest, pero en Diciembre de 1956, Kadar repuso la figura de Santa Claus y autorizó los villancicos radiales, para tratar de contentar a un pueblo que no aceptaba la bota soviética, que se lanzó a la calle a recuperar su dignidad contra los invasores, acción valiente y patriótica que produjo un balance trágico de muertos y heridos en el intento. Única forma, no solo de liberarse, sino de hacerse respetar por todo el mundo. Según he leído, NADIE LES PAGÓ POR LA LUCHA, QUE NO FUE PACÍFICA ni ocho cuartos…

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