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Published On: Jue, Mar 17th, 2016

Un Curro en Miami y la “tragedia de los Gourriel”

rosique isasi laffita

Por Andrés Pascual (reedición, tomado de Las Mayores)

Si mal no recuerdo, al Curro Pérez nunca le llamaron el Héroe de Quisqueya y a la Serie Mundial Amateur de 1969 se le conoció como “la Victoria del Yankee Go Home”, por el apoyo recibido por

el equipo castrista de parte de un fanático dominicano, repugnantemente antiamericano, contra jóvenes estudiantes estadounidenses que, como le gusta decir a los comunistas a la hora de

“taparse” unos a otros, “NO TENÍAN CULPA DE NADA”.

En aquella novena, detalle muy utilizado por Eddy Martin para fabricar un poderío inexistente, viajó como inicialista Steve, un hijo de Hank Greenberg.

Para Castro significó recuperar un poco de prestigio después de 2 derrotas consecutivas ante USA: Winnipeg-67 y la cuadrangular México-68.

Pero, por encima de todo, simboliza el momento en que el tirano puso a toda máquina la política contra el beisbol al decretar, durante el recibimiento a sus “soldados de ideas” en el juego en pleno aeropuerto de Rancho Boyeros, que: “se iniciaba la revolución del beisbol…”, entonces le regaló el deporte nacional a Servio Borges (que dirigió aquel equipo en Dominicana), manager de los campeones Azucareros con Natilla Jiménez detrás, de 22 años y más inepto que mi nieto de 6, pero con una extraordinaria capacidad arribista de instinto perruno y destructor.

Sin pensarlo dos veces y con el apoyo absoluto del dictador, puso a su lado la batería de elementos que le ayudarían en la encomienda: la destrucción del pasatiempo.

¿Cualidades primordiales de aquella facción legionaria? no haber jugado pelota nunca, ser graduado de la Escuela “Pity” Fajardo y estar dispuesto a “apoyar al comandante” hasta contra sus madres, que conozco casos.

Gaspar Pérez fue un buen pitcher para una época muy pobre del ex beisbol nacional dentro de la Isla, justo en medio de los 60’s; mucho mejor que él, otro matancero, que también debutó en 1965 y tenía de todo, al que Gilberto Torres le arrancó el brazo: Enrique Rossell.

El Curro (primero de izquierda a derecha en la foto, seguido de Rigoberto Rosique, otro adolescente que “representó al castrismo en Girón” y Fermín Laffita) tuvo como recurso el valor, además, relativa buena velocidad y control aceptable.

En 1966 fue convocado al equipo castrista que asistió a los Centroamericanos de San Juan y perdió el único juego de la novena, contra Venezuela, por un error suyo en tiro a primera. El zurdo Adán Morales ganó con score 1-0.

Su pírrica leyenda, porque ningún cubano que no haya jugado como profesional post 1961 puede considerarse legendario, circula como consecuencia de la prensa vendida y militante desde 1969.

¿Por qué dejaron batear al Curro, que dio hit por encima de segunda de rolling contra el zurdo Larry Osborne con Telemaco y Marquetti en el banco y Rosique en posición anotadora, un pitcher que nunca jugó profesional, pero tenía totalmente anulada a la novena de Castro? Por una cayucada de Servio Borges que le salió mal, pues el matancero se ponchó 4 VECES tirándole, pero el joven catcher americano no retuvo los lanzamientos por el centro.

Gaspar “Curro” Pérez, hijo de un versátil jugador del Deportivo Matanzas de igual nombre que integró un equipo CUBA, como oficial del MININT fue de los primeros enviados a Angola “a matar negros buenos” en función mercenaria castro-comunista (brigada de tanques). Leí muchas veces lo orgulloso que se sentía por esa faceta detestable y anticubana.

El Nuevo Herald, siguiendo la política de orientación castro-comunista de su redacción, lo considera “leyenda” y le cuelga tantos epítetos que hay que leerlo dos veces, porque parece que se refieren a Camilo Pascual o a Luque con la exagerada y, posiblemente pagada, propaganda de grandeza inmerecida que le hacen. Fue en una entrevista, porque el tipo, rutina diaria con elementos como ese, está en Miami.

Los Gourriell en problemas, pero con la solución a mano: Lourdes, buen bateador, pésimo fildeador y “manco”, al que le regaló Servio Borges el Novato del Año sobre Luis Giraldo Casanova (se comenta más el que le quitaron a Miñoso para dárselo a Gil McDougal), está metido hasta el cuello en un caso de corrupción por comida en Las Villas.

Este individuo no ha sido lo mejor era castrista, incluso ni de su generación, pero ha demostrado ser un perro de la tiranía: en los Panamericanos Caracas-83 golpeó a traición al ejecutivo de los Dodgers, entonces manager de República Dominica, Rafael Avila, cubano y una de las figuras más prestigiosas de Latinoamérica en la historia de las Mayores.

Todavía no se sabe en qué ha sido mejor Gourriell, si bateando o como esbirro del castrismo.

Resulta que la solución al “problema” será desaparecerlo de la vista de los villareños, por lo que le dieron una casa y le mudaron a la capital con la justificación de “enfermo del corazón”, muy pobre, porque la gente ha de preguntarse si no podían tratarlo en su provincia igualmente.

El movimiento le originó un problema a un hijo, que, según dicen, ya pidió un cupo para Industriales, gesto traidor para muchos que le colocará en una posición de rechazo por sus ex coprovincianos.

El otro, a quien acusan de poco coraje para ganar y hasta de no meter el cuerpo, ha dicho que quiere “probarse” en otra pelota…

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