UN JUEGO DE IMPORTANCIA ESPECIAL: REGLA B.B.C vs LICEO DE REGLA EN 1952

Por Andrés Pascual
reglaEn 1952, por el interés que despertó en la afición un juego de la Liga Nacional Amateur con 6,000 asistentes al Estadio del Cerro, se pensó que, la resurrección del amateurismo estilo Edad de Oro, era evidente.
El partido que mencioné, entre los equipos Liceo de Regla y Regla B.B.C, por el número de fanáticos presentes en el parque de Carraguao, ánimo al respetable, que creyó que presenciaban los momentos que hicieron época y historia cuando Natilla, Moreno, Marrero, Fleitas o Félix del Cristo jugaron como héroes indiscutibles del aficionado nacional.
La creencia, tan exagerada como generalizada en la capital, afirmaba que el encuentro entre los dos equipos reglanos, porque centralizó la atención de los habaneros durante aquellos días, porque fue un éxito en lo artístico, podía constituirse en baluarte para el futuro de la competencia.
El juego respondió plenamente a la expectativa que creó, al darle más emotividad a la lucha por el banderín unionista, porque el triunfo del Liceo los devolvió al primer plano de importancia, sin que los inolvidables “Rifleros” fueran relegados como competidores, hasta el último día, por el primer lugar del campeonato.
Analizando la posibilidad de victoria en el juego, René Molina estimaba que Lindo Suárez (FOTO CON LOS RIFLEROS) no debía iniciar el partido por el Liceo; porque el Maestro del nudillo entre los amateurs cubanos había lanzado, 3 días antes, un juegazo contra el Artemisa que ganó 3-2.
Sin embargo, Molina también consideraba que, en igualdad de condiciones, o sea, descansado, Lindo era la selección obligada para abrir ante Eiriz, novato que tal vez no respondiera como la presión exigiría.
Y así sucedió, el joven serpentinero fue atacado por el principal enemigo del recluta, el miedo escénico y por esa brecha se coló el Liceo, con un rally de 4 carreras en el primer inning, rubricado por el veterano José Luis “Jorocón” García, gloria y memoria del momento grandioso del circuito.
Ante lo precipitado del score a favor, los Rifleros tuvieron que empezar a jugar al batazo muy temprano y Lindo, por la ventaja y el apoyo de sus compañeros, recibió la inspiración que necesitaba para salir a flote de un par de dificultades, hasta concluir bajo la ley del estrella del box que fue.
Aquel año era la primera vez que dos equipos representaban a Regla en la Liga Nacional. La actuación de Lindo Suárez y de sus compañeros logró una victoria que, todavía, deben recordar los que presenciaron el juego, porque, más que como partido en sí, tuvo importancia de acontecimiento histórico.
Para que la victoria tuviera matices sentimentales, fueron dos ex estrellas de los Rifleros, Lindo y Jorocón, los héroes del Liceo,
Cuando el juego terminó, los fanáticos pasearon en hombros al pitcher de la dinastía Suárez, sería quizás una de las decenas de veces que se produjo semejante homenaje por un tipo de aficionado (el de Regla) que, por su fe, por su pasión, por su alegría contagiosa y por su amor al beisbol, lo apodaban el Brooklin de la Unión Atlética, PORQUE ASÍ SE COMPORTABA EL PÚBLICO DE AQUELLA BARRIADA NEOYORQUINA CON LOS DODGERS.